Fórmula 1

La incógnita del cambio de McLaren a Renault

Fernando Alonso, en el Autódromo Hermanos Rodríguez de México. /EFE
Fernando Alonso, en el Autódromo Hermanos Rodríguez de México. / EFE

Los problemas de fiabilidad en México de las escuderías motorizadas por el fabricante francés preocupan en la escudería de Alonso de cara al próximo año

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Max Verstappen logró el domingo la victoria número 173 para un motor Renault en la historia de la Fórmula 1. Por ese lado, desde la escuadra francesa estaban notablemente satisfechos, ya que habían logrado sumar una muesca más en su larga trayectoria y que les permite separarse en la tercera posición de Mercedes, que en la lista histórica ocupa la cuarta plaza del ránking. Sin embargo, fue la única buena noticia que tuvieron el domingo: cuatro de los cinco abandonos de los que se produjeron en el Autódromo Hermanos Rodríguez de México llevaban el sello de la marca del rombo en sus unidades de potencia.

La fiabilidad se ha convertido en un elemento clave en esta era híbrida. No sólo porque la normativa priva a los equipos de libertad absoluta para romper y poner motores nuevos en sus coches, bajo pena de penalizaciones, sino porque además deben compaginarlo con la competitividad necesaria para luchar por victorias. Que Max Verstappen ganase ha tapado en buena medida el ridículo que hicieron, por resultado, los demás motorizados por Renault: hay que ir hasta el 13º, puesto que ocupó Pierre Gasly, para ver al siguiente coche con una unidad de potencia francesa. El resto, KO: Carlos Sainz, Brendon Hartley, Nico Hülkenberg y Daniel Ricciardo.

La carrera de México no es la mejor para medir las capacidades de aguante de Renault. El veterano fabricante francés admitió, en boca de Cyril Abiteboul, que no previeron bien las consecuencias que podía tener para sus motores la altitud del trazado azteca. Cualquiera que sepa un poco del funcionamiento de un motor con turbo sabe que los cambios de presión atmosférica afectan notablemente al rendimiento y, a la postre, a su durabilidad. «Somos extremadamente competitivos, pero la otra cara de la moneda es que no hemos sido capaces de tener un nivel de fiabilidad adecuado para este nivel de rendimiento. Al mismo tiempo, ello ha permitido a un coche propulsado por Renault subir a lo más alto del podio», confesaba el dirigente de la marca francesa.

McLaren se teme lo peor

Aunque queda aún mucho para 2018, y cualquier cosa que no sea un motor Honda ya apunta a ser una mejoría, en McLaren no se fían demasiado y arrugan la nariz cada vez que ven salir humo de una unidad de potencia Renault. Después de tres años lastrados por motores japoneses, el cambio a los salidos de Enstone debe darles un plus de competitividad con el que, si pueden, luchar por podios o victorias contra Ferrari, Red Bull y sobre todo Mercedes.

En McLaren saben que no va a haber medias tintas en 2018. O bien se convierten de nuevo en un equipo puntero como Red Bull, o caen en el ostracismo como Toro Rosso o la propia Renault, que no sería un salto cualitativo demasiado amplio. El primero que se teme lo peor es Fernando Alonso, lógicamente. Ha renovado con McLaren con la esperanza de que seguir en la Fórmula 1 le otorgue una nueva oportunidad de conseguir el ansiado tercer campeonato o, al menos, le dé opciones de pelear por él.

Y es que todo depende de los motores. Si salió derrotado de la lucha con Lewis Hamilton en las últimas vueltas de la carrera en la que el británico se coronó como tetracampeón no fue sólo por las capacidades de este, que eso está fuera de toda duda, sino también porque compite con dos zapatos izquierdos. El McLaren MCL32 no es un mal coche, desde el punto de vista aerodinámico y estructural, pero correr con 20 kilómetros por hora de perjuicio con respecto a lo que se ve en los coches ganadores es una losa imposible de salvar, seas Fernando Alonso o el mismísimo Ayrton Senna redivivo.

Las pruebas de Brasil y Abu Dabi servirán para probar nuevas piezas para 2018. En McLaren, sabedores de que cualquier kilómetro que aprovechen para estrenar parte del coche de la próxima temporada les puede venir muy bien, no van a perder tiempo. Fernando Alonso ya avisó de que en los libres de la cita en Interlagos montarán algunas novedades que tienen previsto implementar en el futuro monoplaza. No obstante, por muy buenas sensaciones que dejen, si el motor no funciona en condiciones, no servirá de nada. Todas las miradas, en Renault… y no sólo por parte de Carlos Sainz.

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