Golf

Rahm, el rookie europeo del año

El de Barrika recibe el trofeo Sir Henry Cotton en Dubai, donde cierra un curso que se «me ha hecho muy largo»

J.M. CORTIZASEnviado especial Dubai

Pega el sol con ganas y para colmo de males le toca participar en el Pro-AM a primera hora, cuando la temperatura provoca sudadas de órdago. «Mira cómo estoy», dice Adam Hayes, su caddie, mostrando el rastro en su polo. Pero a Jon Rahm no le separa del buen talante ni ese escarnio climático del desierto al que, por otra parte, está acostumbrado en Scottsdale. Allí, en su casa americana, juega entre torneos en Whisper Rock, pero sale por la tarde «muchas veces solo y cierro prácticamente el campo». Las matinales las ocupa con otro tipo de trabajo físico indoor al amparo del aire acondicionado. Ayer era un jugador especialmente feliz porque, recién cumplidos los 23 años, se volvió a reunir con su padre y varios amigos de Larrabea en la antesala de las seis semanas de vacaciones que le llevarán a Barrika tras ‘Acción de Gracias’. Y porque el mandamás del European Tour, Keith Pelley, le hizo entrega del trofeo Sir Henry Cotton como mejor rookie (debutante) de la temporada.

Un galardón que es historia viva del golf continental. Desde que lo ganó por primera vez en 1960 Tommy Goodman, en el enorme disco de plata figuran también nombres ilustres comolos de Sam Torrance, Nick Faldo, Sandy Lyle, Colin Montgomery o el ganador en título del US Open, Brooks Koepka, que inició su carrera profesional lejos de su continente. Un trofeo que en absoluto le es ajeno a los españoles. Rahm sucede en la lista a José María Olazabal (1986), Sergio García (1999), Gonzalo Fernández Castaño (2005) y Pablo Larrazábal (2008).

Un término, el de rookie o novato para nada ofensivo. «En cualquier lugar al que vaya, es la primera vez que he estado ahí. Todo es nuevo para mí, una nueva experiencia. Sí, me siento como un novato. Me he estado preparando mentalmente para esto durante mucho tiempo y sólo espero que este no sea el punto culminante de mi carrera».

El pegador de Barrika confesaba que «es un gran honor y era imposible que estuviera en los planes porque todo lo vivido este año, como no hago más que repetir, nos ha superado, era algo programado para intentar luchar por ello a medio plazo». Quinto del mundo, también quinto al cierre del calendario americano, es cuarto en el Race to Dubái que esta semana supondrá su adiós temporal a la competición. «No tengo opciones de ganarlo todo, pero vamos a ver si acabo bien en la lista de ganancias», dice. Podía haber porfiado por el título, pero no deja de ser cierto que al comienzo del curso ni pertenecía al Circuito Europeo. Aun así, Fleetwood, líder provisional, le saca poco más que el equivalente a una victoria con 23 torneos disputados, mientras que el vizcaíno sólo ha jugado 12.

El aprendizaje

De haber ido la temporada por otros derroteros, no tan exitosos, Jon Rahm podía haber intentado dar un impulso más, pero es muy explícito al respecto. «En China mi cuerpo ya no daba más de sí y mentalmente la temporada se me ha hecho muy larga. Piensa que venía de jugar la Liga universitaria y he pasado de 14 torneos, que son de tres días, a hacer este que es el 27 a los que hay que sumar los siete del verano cuando debuté como profesional». También a esos bajones que han provocado reacciones celebradísimas. «Es golf, es la vida. Es como el que anda en bici, deja de dar pedales, sigue con la inercia hasta que se para y se cae. ¿Qué haces? Arriba y seguir luchando».

Ayer tuvo Rahm su primera toma de contacto con un campo, Jumeirah Golf Estates, en plena fase de ampliación. Se recorta en el horizonte parte del espectacular skyline de Dubai, que no deja de crecer, mientras en torno al campo las contratas trabajan a destajo en la edificación de exclusivas villas cuyos jardines se fusionan con las calles del recorrido. «Ya ves, el tiempo como en Bilbao», bromea tras picar algo y rematar la jornada en los campos de prácticas. «Es un campo de golf que he visto en la televisión muchas veces». Un campo para pegadores, para los reyes del driver, como el vizcaíno. Lo corrobora su caddie, Hayes. «Puede sacar ventaja llevando la bola más allá de varias zonas de bunquers que hay en las calles».

Vaticina un contador muy bajo. «Si no hay viento, cinco bajo par cada día y el vencedor más allá de -20 el domingo». Y Rahm lo certifica. «Realmente me queda bien, puedo conseguir unos metros adicionales que son siempre una ventaja. Por eso jugadores como Rory (McIlroy) y Stenson han tenido un gran éxito aquí».

Hoy ha quedado para entrenar el recorrido con Sergio García y Rafa Cabrera-Bello, tercero, cuarto y séptimo del Race to Dubai. E igual Pablo Larrazábal o el guipuzcoano Adrián Otaegui. Lo que ya se conocen son los emparejamientos para mañana. Sergio y Jon compartirán partido a partir de las 12.30 (9.30 en España).

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