Kerman Lejarraga: «El boxeo es un trabajo. Qué menos que ser respetuosos»

Kerman, durante un entrenamiento. / MANU CECILIO

El 'Revólver de Morga' disputará el sábado el campeonato nacional de los pesos welter ante más de 10.000 aficionados en el Bilbao Arena

JOSÉ MANUEL CORTIZAS

La semana del combate no es la más propicia para hablar con un púgil. La cita con la báscula le obliga, habitualmente, a pasar hambre para ajustar su peso. Esta vez, Kerman Lejarraga reconoce llevar la dieta mejor que en otras ocasiones. Su concentración es máxima en el asalto a un título que quiere en su colección. Aunque esté ranqueado entre los mejores welter del continente nunca se le había puesto a tiro el cinturón nacional. Once mil espectadores verán en la velada del sábado en el Bilbao Arena (entradas agotadas) cómo porfía ante el campeón, José ‘El Niño’ del Río.

- Le pillo en plena dieta.

- Ahora estoy de lujo. Desde el miércoles ya estás un poco más deshidratado. Ahora llevo bien el peso, puedo hablar bien y estoy a dos kilos nada más. Estos son días de menos entrenamiento y más ajustar. Los combates se empiezan a ganar en el peso. Lo estoy llevando muy bien y tengo buen carácter, que siempre lo he tenido muy malo estas semanas. Es la vez que mejor lo llevo. Estoy muy motivado.

- Su ranking le hace apuntar mucho más alto, pero quiere este título nacional.

- Sí, la mayoría lo hacen si les va bien en sus siete u ocho primeras peleas y yo por problemas y otras razones no he podido realizarlo antes. Con 23 peleas, aunque sea un poco tarde, pero con más experiencia, lo vamos a hacer. Viene bien hacerlo así porque me pego contra otro boxeador que tiene mucha experiencia.

- Ha habido gente que ha preferido renunciar al cinturón antes que defenderlo contra usted.

- No entro en eso. Mi labor al final es entrenar. Sí, te lo comentan, pero qué voy a hacer.

- ¿Cómo se sentiría usted pegándose con Kerman Lejarraga?

- Es algo que me motivaría. Pegarte con otro boxeador que nunca ha perdido te hace entrenar, darlo todo, para ser el primero en derrotarlo. Eso es un plus. Me encantaría pegarme con una persona invicta.

- De sus 23 peleas, 19 las ha despachado antes del límite. ¿Es consciente del daño que hace?

- Sí, soy consciente a la hora de golpear. Pero no todo es pegada en esta vida. Hay que trabajar lo técnico y lo físico, que es lo que me importa porque si tienes un buen físico y buenas piernas eres una bomba de relojería. La pegada la tengo y con Txutxi (Del Valle, su preparador) trabajo la técnica y la velocidad.

- Y ha mejorado. No renuncia a su estilo y se le ve menos expuesto.

- Más que un fallo creo que entra dentro de la evolución del boxeador. Estoy de acuerdo. Lo he ido cambiando poco a poco, trabajando más el aspecto técnico. Físicamente siempre subo muy bien preparado aunque luego dure un asalto. Me gusta estar capacitado para 12 asaltos. Ya los aguanté en su día.

- Un déficit de los pegadores es que acumulan pocos asaltos y se desconoce el techo de su aguante.

- Te puedo hablar de la única vez que me sucedió. Aguanté 12 asaltos golpeando todo el rato, recibiendo, moviéndome. Físicamente estaba muy bien. Hago un trabajo fuerte con durísimos sparrings y asaltos de manoplas, de saco, corriendo. Si hay que durar diez, duro. No tengo ningún problema.

- Su apuesta es extrema. Boxeo directo, en la distancia del dinero.

- Todos somos de carne y hueso y cualquier golpe también me puede llevar a mí a la lona, me puede hacer daño, puedes perder a los puntos, por k.o. Yo trabajo todos los aspectos para que eso no pase. Puede pasar. El día que pierda, perderé, no pasará nada, me levantaré y listo. Tengo mis amigos de siempre, la familia que está ahí incondicionalmente. Lo que me importa es que no lo pasen mal. Ver lo bien que me preparo, a mi mujer le da seguridad, no está tan nerviosa. Al final, la preparación física es el mejor seguro.

- El k.o. aparece en el 83% de sus combates. ¿Cuesta mantener los pies en el suelo?

- No. Mi forma de ser me ayuda. Hay que saber de dónde se viene. Cuando plantas una semilla salen las raíces, el tallo, el tronco. Cuando lo talas quedan las raíces. Siempre los pies en el suelo, saber quién estuvo ahí en los momentos malos, en los de no puedes más y te animaron a tirar para adelante. Los amigos de siempre y la familia hay que cuidarlos como oro en paño. El boxeo es un trabajo, tendrá su momento de jubilación, pero ellos seguirán ahí.

«Me viene muy grande, soy un chaval al que le gusta pasar desapercibido» tirón popular

- ¿De qué momentos habla?

- Sobre todo cuando pasé la segunda vez por el quirófano. Se vio quién vino a visitarme y quién no. Con esas cosas me quedo. Son momentos en los que piensas en dejarlo, pero el equipo me animó, mi madre me estuvo apoyando constantemente, como siempre. Lo superé con ganas y fuerza.

- Lleva tatuado ‘familia’ en el cuello. Llama la atención la naturalidad con la que ha integrado a su hija en el que es su trabajo.

- Sí, es un deporte más. Mi mujer también es boxeadora profesional y ella es futbolista. No hay que prohibir nada, decir aquí no entres. Es un deporte minoritario que va cogiendo fuerza y no hay que cerrar puertas a ningún niño. Mente abierta y enseñar las cosas como son. Es como traerla a la oficina. Viene aquí cuando hago sparring, se ríe cuando tengo los ojos morados, como ahora. De lujo porque se le ve contenta.

- En su última pelea, en Castro, vivió uno de sus contados malos momentos con una mano de Cossío.

- Es lo que hay, que una mano le puede llegar a cualquiera. Me recuperé bien porque físicamente iba muy bien y pude tirar con todo. Me puso nervioso el corte bajo la nariz, se repitió en una zona que ya me habían abierto y Cossío pega muy fuerte. En la esquina me lo trataron bien y pude tirar.

«Soy consciente del daño que hago. Con buen físico y buenas piernas eres una bomba de relojería» pegada

«No me gustan los lujos»

- ¿Teme que sea un punto débil?

- No. La primera vez se me abrió en la cuarta pelea y no había vuelto a pasar. No puedo pensando en ello.

- Hablemos del campeonato. Del Río es zurdo, ¿cómo se le dan?

- Ahora ya se me dan bien. Llevaba tiempo sin pelear con zurdos pero he tenido unos sparrings increíbles, Guzmán, Largacha, Saúl Luna, Jon Míguez, todos profesionales y se nota, junto con el trabajo técnico de Txutxi. Ahora me sale solo. Es un gran boxeador, muy técnico, duro, dio la sorpresa en el campeonato de España que ganó fuera de casa.

- Y no es bravucón.

- Es un caballero, muy tranquilo, como hay que ser. Persona. Yo no caigo en las provocaciones. No hace falta que me insulten para ir a pegar fuerte. Es un trabajo, qué menos que ser caballeros fuera y luego boxeadores encima del ring.

- Mal deporte ha elegido un tímido de manual como usted.

- Ya te digo.

- Decía antes que es consciente de su pegada. ¿También lo es del tirón que tiene entre el público?

- Eso me viene muy grande. Soy un chaval al que le gusta pasar desapercibido. Mi vida consiste en estar con mi familia, entrenar, estar con mis amigos. No me gustan los lujos, mi vida es muy humilde. Agradezco mucho el apoyo. Me paran en la calle y soy muy agradecido, no tengo un mal gesto con nadie. Solo puedo dar las gracias porque vayan a los combates, me pone los pelos de punta. Se venden entradas gracias a ellos. Eso motiva mucho.

- Y su guardia pretoriana siempre está ahí, hasta le acompañó en su debut en Estados Unidos.

- Son incondicionales de siempre. Iker, Lander, Borjita, Manu, Mutil, Yogui. Aritz, mi mejor amigo, también me acompañó. Es algo que agradeceré siempre.

- ¿Tiene ganas de repetir la experiencia americana?

- Tener firmado el contrato con DiBella es increíble por la repercusión que tiene que pelees en Estados Unidos. Pero no me quita el sueño. Y si aquí se llenan las veladas con 10.000 personas también significa que se puede hacer algo grande aquí. Ahora hay que centrarse en el sábado.

- ¿Qué pelea prevé?

- Estamos preparados para todo, para un combate a diez asaltos duros. Tengo metido en la cabeza que será un combate muy difícil. Así que tengo que empezar con chispa.

- Que le apoyen ‘in situ’ 10.000 personas malo no será.

- Eso te da mucha gasolina, muchas ganas. Te motiva anunque estés cansado, que habrá momentos en que lo esté.

- Lleva cinco años como profesional. ¿Puede vivir del boxeo?

- Sí, solo me dedico a esto. No tengo nada más, ni estudios. Tengo otras cosas planeadas para cuando esto acabe, porque todo tiene fecha de caducidad, pero desde que debuté he podido vivir del boxeo. Afortunadamente me ha tocado un momento en el que ha cogido fuerza, un bum. Si no, olvídate, no podría.

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