Rahm toma posiciones

El de Barrika visitó dos búnquers en la primera jornada del The Players y desde ellos recuperó para acabar con sendos birdies al 9 y el 11./Efe
El de Barrika visitó dos búnquers en la primera jornada del The Players y desde ellos recuperó para acabar con sendos birdies al 9 y el 11. / Efe

Cierra la primera jornada en el The Players a dos golpes del liderato y con su juego de tee a green perfectamente calibrado

JOSÉ MANUEL CORTIZAS

En pocas ocasiones habrá manejado Jon Rahm con tanta finura el compás. Marcando trayectorias, vuelos de bola, pare evitar trampas sin descartar el compromiso de ir a por cada bandera. Retomaba su duelo con el The Players tras ser descabalgado por el campo (TPC Sawgrass) y su propia ansiedad en la tercera jornada de la edición del pasado año. Cero nervios. Es inmedible, porque rompería el aparato lector, el bien que le hizo todo lo vivido para acabar cuarto en el Masters. Maduro, decidido sin desviarse de la estrategia, con las cinchas quizá un poco más recogidas, aunque el seguro siempre suelto para dejarle marchar al menor cabeceo. El de Barrika toma posiciones en este paradisíaco rincón de Florida donde la falta de viento y unos greens nobles, aunque llenos de movimiento, permitieron cierta generosidad en las tarjetas.

A dos golpes del atasco formado en la cabeza del 'quinto Grande' para abrir boca. Nada mal. Y lo mejor, sin embargo y siendo bueno, no lo recogió la simplificación de su tarjeta. Porque actuaciones como la que nos ocupa son las que avalan a un jugador sin techo, con opciones de codearse con los mejores y aspirar a seguir llenando su casa de trofeos. El dato más perseguido es el de la efectividad de tee a green, desde la salida a la alfombra que aloja la bandera. Para garantizar el camino más corto de golpes, el primero es vital. Colocar la bola en calle a la distancia oportuna o en la plataforma del hoyo en el caso de los pares 3 ces sinónimo de que todo va bien.

Ayer, Rahm sólo dejó dos calles sin coger. La del 2 y la del 12. El resto depositó la bola donde decidió en su análisis de la jugada y completó la llegada sin escalas a los greens de los cuatro pares 3. La primera parte de la ecuación la tenía despejada y dejaba para ir asegurándose una buena nota su cita con el putter. También iba tomando nota mental, repasando, la capacidad de este campo para hacer daño. Lo vivió con un 82 que deja huella el año pasado y las alarmas en su propio partido fueron activándose según Patrick Reed y Matsuyama se iban metiendo en problemas después de haber arrancado con buen paso, sobre todo el poseedor de la última chaqueta verde conquistada en Augusta.

Siempre quiere más el vizcaíno y no debe dejar de mostrar esa faceta ambiciosa. Pero en su interior se equilibraban las fuerzas entre lo bien que estaba jugando y la tardanza en aprovechar los putts de que dispuso en un radio de acción de entre tres y seis metros. Le vino de perlas prácticamente no meterse en líos salvo en en el segundo hoyo, cuando de salida perdió las cuerdas y prosiguió hacia un búnquer del que emergió con un approach sublime. El turno de mañana había dejado el listón en -6 (Simpson, Dustin Johnson y Noren) y en el de tardeno había excesivos nervios.

Satisfacción y antidoping

En los primeros nueve hoyos en su última presencia en Ponte Vedra se dejó siete golpes. Era una buena prueba para verificar que la memoria residual estaba a buen recaudo, inerte. Se hizo con dos recompensas en el 5 y el 9, un vivero éste que se adapta a la perfección a su pegada y llegada, con visita al búnquer en el lote. Par 5 en el que se puede buscar la cercanía a bandera con el segundo golpe a cambio de tener que meterse en el arenal del que salió con un approach de 26 metros que dejó la bola a un paso de la diana. Repitió la maniobra en el 11 y así cumplió con otro de sus dogmas, resarcirse ipso facto de un enganchón. Porque su único bogey llegó en el 10 y fue más achacable a una mala lectura o error de concentración que a otra cosa, dado que dispuso de un putt de un metro para hacer el par.

No volvió a sentir zozobra alguna mientras se iba acercando a la doble trampa final. En el 15 dibujó un chipeo mágico para embocar desde el cuello del green. Y repitió en el siguiente tras un putt de preparación de más de veinte metros. Al final, un -4 satisfactorio y otra novedad en su carrera: pasar un control antidoping.

Sergio García tuvo en su mano el liderato en solitario, pero se fue al agua en el 17 y acabó con doble bogey y bogey para igualar con Rahm.

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