Golf

Rahm no pasa el corte en Valderrama

J.M. CORTIZAS

La tarjeta del vizcaíno empeora hasta +7 tras luchar en vano por agradar a un público entregado

J. M. CORTIZASENVIADO ESPECIAL. SAN ROQUE

Vaya corte. No entraba ni en los planes más irreales. Imaginarse a Jon Rahm varado tras la jornada del viernes en el Andalucía Masters era absurdo. Incluso teniendo en cuenta su mala jornada inaugural. «Es golf», se repite sin cesar cuando faltan las respuestas. Y en el segundo asalto en Valderrama, el quinto mejor jugador del mundo tuvo que plegar velas, aceptar la situación, explicarla a su manera y pasar página para pensar en su viaje al Mundial de Shanghai, puntuable para la PGA y el European Tour, en el que sí se jugará una enorme porción de sus opciones de ganar el Race to Dubai. Todo ello en el lugar menos oportuno, un campo gaditano ocupado por su legión de seguidores, fieles a la causa y ansiosos por ver a su paisano en el golf de pago.

Por mucho que se ponga en valor el escenario, Valderrama no pareció asustarle. La inestabilidad llegó de su propio juego. También de un par de bolas sino vitales sí importantes que le enojaron. A diferencia de ayer, el European Tour no permitió el alivio, recoger la bola en la calle para retirarle el barro. Así explicó el de Barrika los dos golpes menos explicables del día, en especial el que le obligó a dropar en el 17 cuando llegaba de una salida perfecta y un segundo golpe de teórica protección se convirtió en una bala perdida que se incrustó en unos matorrales a 40 metros de su teórico destino.

Clasificación. Segunda jornada

1.
Joost Luiten (HOL), -6
2.
Robert Rock (ING), -5
.-
Sergio García (ESP), -5
.-
Scott Jamieson (ESC), -5
5.
Ben Evans (ING),-4
6.
Oliver Wilson (ING),-3
.-
Ricardo Gouveia (POR), -3
8.
Pablo Larrazábal (ESP), -2
16.
Alejandro Cañizares (ESP), Par
.-
Adrián Otaegui (ESP), Par
45-
Pepe Anglés (ESP), +2
54.
Jorge Campillo (ESP), +4
.-
Carlos Pigem (ESP), +4
64.
Nacho Elvira (ESP), +5
77.
José María Olazabal (ESP), +7
.-
Jon Rahm (ESP), +7

Antes de esos episodios se dejó oportunidades de mejora por una senda que inició tocando ya un árbol a la primera de cambio. No salió bien de la primera visita a la arena y en el primer par 3 se escapó hasta el rough. Venía el día revuelto y eso que el viento estaba respetando su orden de juego. Necesitaba ir aliviando la mochila cuanto antes, ver rebajado paulatinamente el +3 del jueves. Pero se topó con lo contrario. La primera alteración de su tarjeta fue un bogey en el 13 (esta vez partió desde el 10). Inesperado porque el primer párrafo era perfecto. Curioso, de las pocas veces que se le ha escuchado jurar en español. Es lo que tiene estar en casa.

El +4 le precipitó a un final de vuelta letal para su propósito. Tres bogeys seguidos, con un tripateo pasándose cinco metros en el primer putt; la citada bola embarrada que le dejó vendido; y otra visita al follaje de un árbol. Memorable, emotiva, la reacción del público. Ya no era cuestión de pasar o no el corte, aunque con +7 dos o tres birdies podían haberle acercado a la supervivencia en Valderrama. Sus seguidores querían que tuviera muy claro que van a estar a las duras más si cabe. La ovación con que fue recibido en el tee del 1 para iniciar los segundos nueve hoyos casi le deja descolocado. Quería corresponder a tanto cariño, pero la herida le sangraba por dentro.

Contra corriente

Le sirvió para mejorar el juego, pero los birdies eran un bien fuera de su alcance. Cuando por fin se anotó el que fue único en su tarjeta, hasta un marshall asignado a su partido dejó escapar un cómplice y ahogado «¡aleluya!». Lo merecía. Avanzaba a pico y pala y su juego mejoraba, pero el peso del crono lanzado en la cuenta atrás, que en el golf se traduce en el descuento de hoyos, evitó que encontrara el toque, la finura para rematar la faena y birlarle un par de banderas a Valderrama. Hasta para colmar sus males fue atacado por una nube de insectos de los que huyó como pudo. La última bala la quemó en el 9. Si el viento se decidía a soplar fuerte por la tarde, quizá un milagroso birdie para dejar su paso en +6 podría recibir clemencia. Ni el tiempo empeoró, ni embocó a menos de dos pasos de la cazoleta, ni le habría servido porque el corte final aceptó a quienes acabaron con +4.

En la cabeza de la tabla, el holandés Luiten vivió su momento de gloria al firmar el tercer albatros visto en Valderrama, al coronar el par 5 del hoyo 11 con sólo dos golpes, que unió a un birdie mediada la jornada. Se escapó hasta -8 pero fue perdiendo aceite, como hacían las viejas Harley, y acabó neutralizado por Rock, Jamieson y Sergio García, el trío que le vigila con -5, a un golpe.

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