Rahm espera sus olas buenas en Hawái

Jon Rahm, en Hawai./AFP
Jon Rahm, en Hawai. / AFP

Rompe el hielo en el Torneo de Campeones en una jornada de altibajos en la que perdonó varios golpes al campo de la Plantación Kapalua

J.M. CORTIZAS

Entre campeones anda el juego. Pero muchos, Jon Rahm incluido, toman en Hawái sus primeras aguas del curso tras las vacaciones. Eso significa desajustes, inestabilidad, subes y bajas en el juego, siempre impregnado, eso sí de la calidad, talento y duende que sólo corresponde a los elegidos. En un escenario epatante por el chute de naturaleza que propone una Plantación Kapalua tallada sobre riscos que abren calas ideales para el surf, la imagen cenital sin embargo deja cojo el bodegón. La bola rueda bien y parece un milagro por las diferencias de color que se ven en los tapetes, unos greens que no dejaron de albergar la magia de las estrellas del golf.

Es un campo que se rinde al talento, al juego agresivo, abocado al doble o nada. Los que ya lo han visitado en varias ocasiones lo saben y se adentran en la jungla a pecho descubierto. Los debutantes, como el de Barrika, lo van descubriendo entre conatos de prisa por emular a los repetidores y la precaución de no fiarse de los atajos que propone hacia los greens a cambio de una dosis extra de riesgo. Así se explica la secuencia par-birdie-bogey con que el vizcaíno se puso en marcha.

Su putt de birdie en el 1 se quedó a 45 centímetros del objetivo. Después recorrió 214 metros entre el tee del 2 y el aterrizaje a ocho metros del hoyo para embocar e instaurar el -1. Y en la conquista de la tercera bandera se marcó un involuntario de búnquer a búnquer sin parada técnica en el green que le costó el bogey para estabilizar su cuenta en el par. Se veía a un Jon Rahm relajado, sonriente, tocado como novedad con una visera en lugar de su habitual gorra, el azul dominando en su indumentaria. Formaba pareja con Marc Leishman, una buena rueda que seguir, como demostró acabando el día como líder en solitario.

SENTRY CHAMPIONS TOURNAMENT (PRIMERA JORNADA)

1.
Marc Leishman (AUS) (67) -6
2.
Brian Harman (CAN) -5
-
Jonathan Vegas (VEN) -5
4.
Si Woo Kim (COR) -4
-
Rickie Fowler (EEUU) -4
-
Dustin Johnson (EEUU) -4
12.
Jon Rahm (ESP) -3

Tampoco tardó en hacer acto de presencia, buena señal, la capacidad de recuperación del de Barrika, esa cualidad de la que se nutren sus actuaciones y que le convierte definitivamente en un golfista diferente. Se personó en dos golpes en el green del 5 y gozó de una opción de eagle desde 11 metros, que redujo a un birdie. El buen feeling que estaba teniendo con el putter,lástima, lo perdió en el 6. Tripateo con un golpe de un metro errado, segundo bogey de nuevo al par.

Se resintió su distancia corta con otra opción de birdie en el 7 a menos de tres metros del hoyo y en el 8 se quedó inesperadamente corto. Inusual ver a Jon sin conquistar el green desde el tee de salida en un par 3, pero lo arregló, y de qué manera, con un approach hecho magia para salvar el par. Y llegó su momento estelar en el cierre de la primera parte del recorrido. Dos golpes de ensueño para llegar al tapete y un putt de siete metros sellado como espectacular eagle. Dos bajo el par para no separarse prácticamente nada de la cabeza que, entonces fluctuaba entre -3 y -4.

El siguiente tramo nació con dos opciones más de birdie desde tres y cuatro metros y otro par 3 en el que no alcanzó el green con el primer golpe. En el 13 se anotó el tercer bogey y sudó el siguiente par al pasarse de green. Otros mirarían el sprint final con acento conformista, pero Rahm entendió que podía echar el resto. Sobre todo porque le contagiaba un Leishman desbocado, que donde ponía la opción sellaba el birdie. Fue en el 15, otro par 5, donde el vizcaíno hizo de las suyas. Un segundo golpe para ir guardando en la colección del año. Lo inició a 231 metros de la bandera y lo concluyó a 18. Dos putts y otro golpe trincado a un campo que lo complicó más de la cuenta por el viento. Y repetición de la jugada en el 16 con un approach ya enmarcado y el pulso medido con el putter.

Quizá se le fue la mano en plena excitación por esa brillante txanpa porque un tripateo en el 17, el segundo toque fallado a dos metros, le enfriólos ánimos con un bogey ya inesperado. Y tuvo que sudar la despedida al llevar un itinerario opuesto al que el resto de jugadores convirtió en autopista. El acceso por la derecha al green del 18 fue en su caso una visita al búnquer previo por la izquierda. La cosa no fue a más. Ya conoce cómo se las gasta Kapalua. Ahora tiene tres días para seguir leyendo las olas y hacerse con las mejores.

Entre los favoritos hubo de todo. Desde el batacazo de Koepka (vencedor del US Open) que no pudo superar anímicamente un inicio demoledor con un +5 en los cuatro primeros hoyos, a la mala jornada también de Jordan Spieth, de los pocos que acabaron en positivo (+2). Fowler pudo emularle, pero el de Murrieta cerró los cinco hoyos finales con un eagle y dos birdies. También se esperaba más de Dustin Johnson al rubricar un eagle al 5 y un birdie al 6, pero en adelante alternó luces y sombras, como Justin Thomas, con quien Jon Rahm compartirá partido en la segunda jornada

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos