GOLF | BMWChampionship

Rahm echa el resto y recupera su quinto puesto

Jon Rahm se lamenta tras un mal golpe. /EFE
Jon Rahm se lamenta tras un mal golpe. / EFE

Firma la mejor tarjeta del día (-6) y con el marcaje de Day a Fowler llega al desenlace del BMW con su objetivo factible

JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Corremos el riesgo de repetirnos como el ajo, pero es la realidad. Jon Rahm tiene una esencia y hablar de cuando la extrae, de su estado puro, es una feliz realidad cuando pisa un campo de golf. Tras dos jornadas en las que el putter ejerció a modo de ancla en el BMWChampionship, ayer lo desenterró parcialmente para avanzar con mayor libertad, compartir la firma de la mejor tarjeta del día (-6) y avanzar hasta la quinta plaza de la cita en Illinois. Su gran actuación merecía un premio extra y se lo brindó Jason Day con el marcaje que realizó sobre Rickie Fowler para igualar con el de Murrieta en la segunda plaza. Eso provoca un reparto de puntos provisional que permite al de Barrika recuperar su lugar en la proyección del quinteto de cabeza en la FedEx Cup de cara a la finalísima de Atlanta. Pero aún quedan dieciocho hoyos que afrontar en la jornada de hoy, en la que Leishman arrancará con cinco golpes de ventaja tras cerrar su tercer recorrido con un balance de -19.

Estos play-off varían el modus operandi de los jugadores. Tienen más puntos cardinales a los que someter su evolución que el simple hecho de luchar por un evento cuyo premio gordo, en el caso del vizcaíno, es permitirle abandonarlo tal como había llegado. Nadie le puede poner un pero a su actuación, valiente, brillante, carente de nuevo de esa pizca de fortuna vital en este deporte que tiene tanto de lotería. Su handicap se mantiene en los greens y la tercera vuelta no fue una excepción, pese a que sus siete birdies animen a pensar de otro modo. Partió del modo soñado, arrebatándole dos golpes en las dos primeras banderas a Conway Farms, un campo que se ha mostrado dócil al paso de los 70 mejores jugadores del Circuito Americano.

Pero a renglón seguido se abrió un terreno inerte, en el que por mucho que abonara sus opciones con salidas notables y eficaces segundos golpes, el putter volvía a cortocircuitarle. Seis opciones de birdie desde menos de cuatro a dos metros del hoyo. Pasaban por ambos lados, rozando el corte, pero sin voluntad de perecer en la cazoleta.

Optimismo

Sus resoplidos eran una continuación de los de la víspera y esos de los de la jornada inaugural. Alivió la situación en el 6 tras un salidón en el que llegó green listo para empujarla. Su optimismo creció dado que se adentraba en el tramo del campo que más rédito le había dado en los pasos anteriores. Pero lejos de ello se topó con el único bogey del día en el que parecía que iba a salir ileso de uno de los pocos roughs que visitó y de una salida de búnquer bien resuelta. No acertó desde un par de metros para firmar la tregua y se dejó un valioso golpe. Así volvió a retroceder hasta el séptimo puesto en la proyección del Circuito, y el 22 compartido en Lake Forest.

Tampoco se le había dado mal el trayecto final hasta el 18 y a ello se encomendó. Soberbio, desde el hoyo 12 acumuló cuatro birdies más en siete intentos y no puso la guinda con un chipeo de manual porque la bola rodó junto al agujero despreciando su llamada. La deriva, en cualquier caso, había sido corregida, y Rahm, con -11 (-6 en el día) acababa quinto y mantenía esa plaza en las previsiones porque a Fowler le tembló el pulso y se dejó alcanzar por Day, ambos con -14. Lo de Leishman (-19) es de otra galaxia y no le preocupa en exceso al vizcaíno. Lo que necesita hoy es, sobre todo, que Fowler no acabe segundo en solitario. O adelantarle, lo que no es descabellado.

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