Jon Rahm se conecta en modo ‘on fire’

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Jon Rahm

Cierra el día en Boston segundo, a un golpe de Dustin Johnson, con tres birdies seguidos y una serie de cuatro en los cinco últimos hoyos

JOSÉ MANUEL CORTIZAS

‘On fire’. Encendido, enchufado, en modo automático. Jon Rahm cerró la primera jornada del Dell Technologies como si de un jugador programado se tratara. Tres birdies consecutivos como colofón de una serie de cuatro en las últimas cinco banderas conquistadas. -4, compartiendo un poblado segundo puesto, como Sergio García, y a un solo golpe de Dustin Johnson, que ha retomado la actividad donde la dejó en la primera entrega de las series por el título, en lo más alto. El de Barrika rezuma concentración, seguridad, confianza. Su juego es estable en todo tipo de situaciones y acabó bordando el trayecto entre el tee y el green. Merecida recompensa la de acostarse sabiendo que le ha pillado el truco a los play-off del Circuito Americano.

Y no empezó como esperaba. Bogey en el 1 por culpa de un segundo golpe muy corto desde el antegreen, enmarañada la bola entre hierbajos a contrapelo. Ya se conoce su modus operandi, algo que no ha cambiado. Ni lo hará. Acierto, puntería, tacto al margen, su capacidad de recuperación forma parte ya de su fórmula secreta. Segundo golpazo desde 30 metros en el 2 con la bola dispuesta para ser embocada desde un metro. Birdie. Las cosas como estaban y ganas de comenzar a ver sus dígitos colorados. No resulta fácil ir conociendo la respuesta del campo cuando cada golpe es un todo o nada que puede echar al traste una jornada. Su encuentro con el primer par 3 permitió visualizar a un Rahm distinto, ya que no es muy frecuente verle pecar por exceso. Se pasó 13 metros de bandera con el hierro de salida y aún así salvo el par. Volvería a pasarle en el 8. Este deporte, al fin y al cabo, tiene mucho que ver con el calibrado. Correcciones, potencia, derivas, vientos o brisas, fortuna. Hay tantas variables que la ecuación con resultado exacto es casi una quimera.

Sergio García vuelve con aires renovados

Tras no pasar el corte en el PGA Championship y saltarse el arranque de los play-off en Nueva York, Sergio García ha aterrizado en Boston con aires renovados. Tanto que pudo concluir la jornada coliderando con ‘DJ’ la clasificación. Tuvo una tacada de birdies de inicio (11, 13, 15, 16 y 18) con un solitario bogey en el 14. En la segunda vuelta pinchó en el 3 y lo recuperó en el 7. Con -4 rozó el birdie en el 8, pero no lo logró y su mala salida en el 9 -a los árboles- convirtió su último par en un potosí. Comparte el segundo puesto con Rahm, Stanley y Leishman.

Pero el vizcaíno llega a ese final de temporada americana con una madurez propiciada por los cambios, Mínimos, matices, pero eficaces. Desde el plano mental a acortar el agarre del putter. Todo lo que funcione, a la buchaca. Y sucede que las cosas pueden cambiar a mejor. El birdie al 4 fue una joya. Golpazo de 257 metros de salida para acabar a 12 de la cazoleta, pero en un búnquer. La recuperación, para enmarcar. Ya estaba el -1, ese maná que tanto nutre la ambición de los jugadores. Lástima que el putt no acabara de darle mayor rédito en las cinco siguientes banderas.

La base del juego estaba verificada. Visto bueno. Aunque cayó otro bogey en el 10 -un tripateo desde 13 y 2 metros para embocar a medio paso- Rahm ya sólo tenía en mente el trapo. Apuntaba y disparaba a matar. El putter se convirtió en su mejor aliado. Birdies al 14, 16, 17 y 18. Y porque no hubo más. Se acabó el campo cuando más excitado estaba el de Barrika.

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