Golf

Rahm cierra un Circuito Americano de ensueño

Rahm golpea en el tee número 16 en la ronda final del torneo. / Estados Unidos TODAY Sports
EL CORREO EN ATLANTA CON JON RAHM

Un inoportuno chapuzón en el 8 le frenó en seco cuando estaba a un golpe del segundo puesto y acabó séptimo, y quinto en la FedEx Cup

JOSÉ MANUEL CORTIZASEnviado especial. Atlanta

«Gran, gran año», repetía Tim Mickelson cuando Jon Rahm embocó para birdie en el 18 cerrando con ese buen sabor de boca una participación de ensueño en el Circuito Americano. Extraordinario balance del vizcaíno, como bien refería su manager, que ya había alcanzado el sobresaliente llegando a los play-off en el Top5 y accediendo en la misma posición, y por lo tanto dependiendo de sí mismo, a la gran final de East Lake. Y pudo ser mejor porque si algo destaca en el catálogo del de Barrika es su fidelidad a la valentía, a la ambición, a intentar asaltar la bandera una y otra vez. A veces resultarán excesivas y le pasarán factura, pero seguro que el saldo final es claramente positivo. Lo busca, lo pelea, lo merece.

Ayer acabó compartiendo la séptima plaza con Finau y Spieth en el Tour Championship y con ello mantuvo el quinto puesto como resultado final en el Circuito Americano, una barbaridad se mire como se mire. Sudados, trabajados, sufridos los cheques de 280.000 (por la cita de Georgia) y un millón de dólares (el bonus de la FedEx Cup) que se fueron grapados a su gran expediente. Su paso por los play-off no tiene mácula. Tercero, cuarto, quinto y séptimo. Y pudo ser mejor.

Clasificación FedEx Cup

1.
Justin Thomas
2.
Jordan Spieth
3.
Xander Schauffele
4.
Dustin Johnson
5.
Jon Rahm

Arrancó con sendas dosis de -3 el jueves y viernes, incluido el segundo día un trayecto sin bogeys, y sólo le pudo empatar al campo el sábado. Ayer arrancó consciente de tener opciones, tranquilo, sin que la presión le hiciera daño. Se reconcilió con el juego de tee a green, si bien el único pero en su hoja de servicios fue la imposibilidad de dejar opciones de birdies en un rango de tres a cuatro metros del hoyo. Pateó bien, seguro, pero casi siempre desde diez metros o más y atinar así es complicado. Rozó el primero en el 3, con la bola por enésima vez en Atlanta haciendo equilibrio sobre el diámetro de la cazoleta. Y en el 5 hizo sonar por primera vez la campana.

Con la masa madre de un bolazo tremendo en la salida, su approach flirteó con el eagle. Tres dedos de distancia tuvieron la culpa, pero le quedó el doble consuelo de colocarse con una tarjeta de -7 y de sentirse capaz de apretar el acelerador. Repitió asalto a la banca en el siguiente, con una recuperación desde búnquer ovacionada como se merece una pequeña obra de arte. Fue su momento en la gran final. El marcador mostraba a Rahm como un perro de presa que se iba a por los líderes. Tenía entonces la cabeza a tres golpes y el segundo puesto compartido a solo uno. Olía a sangre y su mirada desprendía ese instinto perturbador para el rival. Jason Day no le seguía el ritmo en una jornada en la que se dejó pocos árboles y búnqueres sin visitar.

Y como vino el subidón llegó el bajonazo. Un mal golpe en la salida del 8 tuvo la culpa. Agua por la izquierda, Uno de los días previos se acercó con peligro. El sábado, un gracioso de turno le vaticinó que remojaría la bola. Ayer lo hizo. Rodó demasiado y tomó el peralte camino al lago. Los cimientos se tambalearon y tras dropar tuvo opción de minimizar el daño, pero le cayó un doloroso doble-bogey que fue como quitarle las ruedas a un deportivo. Todo los sufrido, la recompensa apilada se desvaneció por un maldito chapuzón.

Aunque arregló el descosido con otro birdie en el 9 gracias a un perfecto putt de diez metros no acabó de flexibilizar su juego para procurarse llegadas a green ventajosas. El -7 volvió a verse atenuado con un tripateo en el 12 y otro en el 14. Y de nuevo surgió su rabia incontenible en forma de bolazo fantástico para cerrar el 15 en dos golpes y el 18 con el birdie definitivo.

El triunfo en el torneo fue para su compañero de partido la víspera, Xander Schauffele, que con -12 se adjudicó el Tour Championship y con ese resultado escaló hasta el tercer puesto de la FedEx Cup. Este fin de semana se ha embolsado tres millones de dólares. El premio gordo fue finalmente para Justin Thomas, campeón del Circuito Americano.

Clasificación TOUR Championship

1.
X. Schauffele (EEUU) -12
2.
J. Thomas (EEUU) -11
3.
R. Henley (EEUU) -10
.-
K. Kisner (EEUU) -10
5.
P. Casey (ING) -9
6.
B. Koepka (EEUU) -8
7.
T. Finau (EEUU) -7
.-
J. Spieth (EEUU) -7
.-
J.Rahm (ESP) -7

Con las palpitaciones aún aceleradas, Jon Rahm hacía un primer balance. «Un gran año. Es mi undécimo Top10. Qué se va a decir, mirando hacia atrás no hay queja posible. He superado todas mis expectativas, he acabado quinto. Debo y tengo que estar feliz de lo que he hecho». Lamentó en su justa medida el doble bogey del 8. «Ha sido un fallo. No es un golpe a la izquierda en el que normalmente falle. Son cosas que no entiendes y quizá me he relajado demasiado. Luego he hecho el birdie al siguiente y podía haber vuelto, pero ha sido la tónica de la semana. No he conseguido despegar del todo».

Se ha divertido en Atlanta, también duramte todo el año y, lo mejor, aún le queda tela que cortar. «Es divertido. Casi todos los días he acabado bien. Ha habido de todo. Ha sido una gran semana. Aún queda mucho. De momento, a descansar dos semanas».

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