Rahm aguanta el tirón en cabeza

Rahm aguanta el tirón en cabeza

Le cayeron los primeros bogeys, pero entregó una tarjeta de -5 que le coloca a un golpe del líder Landry antes de jugar hoy el temible Stadium Course

JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Lo más parecido a un viaje en una atracción de un parque temático. Así nació para Jon Rahm la segunda jornada en el CareerBuilder en La Quinta. Los seis primeros hoyos poblaron de colorido su tarjeta, dejando entrever mayor movimiento que la víspera. Porque arrancó con dos birdies y veintiún hoyos después le cayó el primer bogey, que tuvo una réplica posterior, en la falla californiana. Una secuencia de birdie-birdie-bogey-birdie-bogey-birdie que le condujo en el resto del ‘front nine’ a un estado de letargo con seis pares consecutivos.

Curioso el recorrido bautizado como Nicklaus Tournament Course, como preámbulo de la cita hoy con el campo más temido del torneo, el Stadium Course que ha quitado el sueño en algún momento de su vida al jugador más valiente, experimentado y decidido. Se antojaba una jornada en la que darle otro buen meneo a la tarjeta y asentarse en la cabeza de la clasificación. Pero ese billete de ida y vuelta que había sellado el de Barrika contribuyó a que sus perseguidores se vinieran arriba, minimizando como él hizo el jueves el daño en su cómputo. Además, parecía todo guionizado relacionando el nombre de los hoyos con el resultado obtenido. Sus primeros birdies en el 10 (confusión), el 11 (praderas) y 13 (valor). Bogeys en el 11 (ocultarse) y 14 (tensión). Muy novelesco el relato que había colocado al vizcaíno en el primer tercio del día como uno más en el colapso que vivía la cabeza. Porque no tardó en alcanzarle Kokrak y se iban apuntando al festín Harkins, Cook y un Zach Johnson que llegaba sin frenos.

La estadística confirmaba una realidad. Jon Rahm tenía su tarea ayer en el campo más accesible. Así lo demuestran las tarjetas finales de los jugadores más entonados el viernes. De los siete golfistas que hicieron -8 en la jornada, cuatro lo lograron en el Nicklaus, dos en La Quinta y sólo uno, Chapell, en el temible Stadium Corse. Bajando un peldaño, hubo siete tarjetas con -7 y todas menos dos fueron entregadas en el recorrido que siguió el de Barrika.

Cada vez se veía mayor colapso en la planta noble y Rahm seguía atrapado en un rosario de pares en los que la norma era repetir con el putter. La tendencia esta vez fue a que los remates se escaparan ligeramente por la izquierda del hoyo. Muchos ‘casis’ que no contabilizaban y le hacían mirar de reojo a los marcadores, en los que el nerviosismo seguía latente. Mediada la jornada, Johnson lideraba con -13 y un golpe de margen ante un sexteto que el vizcaíno compartía con Watney, Harkins, Na, Kokran y Handry.

Suculentos pares 5

Pero si hay algo en lo que no ha variado un ápice su juego es en el provecho de los pares largos. La víspera había facturado -5 en los cuatro cincos de La Quinta. Esta vez no hubo eagle, pero no se le escapó ninguno. Póquer de birdies. Camino del sprint emergió el estado de gracia de Andrew Landry, que también jugaba en el Nicklaus, pero en sentido natural. El de Arkansas puso un ritmo de caza bestial, con cinco birdies entre el 11 y el 16. Cobró un cuerpo de ventaja y no lo soltó. Rahm tuvo un putt de poco más de un paso para igualarle a -16, pero la deriva lo alejó por la izquierda. La tónica del día.

Cerrado el escrutinio, la clasificación dejaba al frente a Landry (-16), seguido de Jon Rahm (-15). Tras ellos, Kokrak (-14), y un trío con -13 formado por Johnson, Kim y Piller. Hoy crecerán los problemas ya que al de Barrika le tocará jugar en el Stadium Course, como a la mayoría de sus rivales directos. Partirá a las 18.50 (hora española) y al cierre de la jornada se realizará el corte para el remate dominical.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos