Rahm acelera con tres birdies seguidos para acabar el día en Pebble Beach

Jon Rahm pega en la salida del hoyo 5 en el que firmó su único bogey de la jornada./afp
Jon Rahm pega en la salida del hoyo 5 en el que firmó su único bogey de la jornada. / afp

El -4 final le premia en una jornada en la que no se desestabilizó cuando sus rivales parecían poner tierra de por medio

JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Cuarto torneo consecutivo, alargado por la modalidad Pro-Am de jugar con invitados aficionados las tres primeras jornadas. Una prueba de aguante, de capacidad para sobrellevar el tramo en el que el calendario se empina más para Jon Rahm. Seis horas de juego ayer en el campo de la península de Monterrey, donde arrancó cuatro golpes a un recorrido que para otros rivales pareció inicialmente más factible. Su reacción se hizo esperar hasta el final, con tres birdies consecutivos que dejaron su tarjeta en 67 golpes (-4). De los tres recorridos que se afrontan es mayoritariamente el que completó el vizcaíno considerado como el menos complicado en condiciones normales, que fueron de las que gozaron los jugadores ayer en el AT&T Pebble Beach.

Le costó entrar en juego al de Barrika, camino de completar con el par del campo el ‘front nine’ que en su caso arrancó ayer en el hoyo 10. Una situación que tuvo su dosis de presión, dado que los marcadores se volvieron locos con los arranques de varios competidores en ese campo. Así, Rafa Cabrera-Bello se ponía en marcha en el partido anterior al del vizcaíno con un eagle y llegaba al cuatro bajo par conmutadas las primeras siete banderas. También se iban al -2 y -3 en Monterrey Axlem, Baddeley, Chalmers o Burgon. Y su compañero de partido, Patrick Cantlay no se quedaba atrás y era el más avezado con una serie de birdie-eagle-birdie que incluyo un ‘ace’, un hoyo en un golpe en el par 3 del 11.

Además, desde los otros campos llegaban noticias de jugadores en estado de gracia. Léase los tres birdies seguidos de salida de Reavie o el -5 en siete hoyos de Merrit en Pebble Beach, o el doble birdie de Snedeker en el recorrido más peligroso de Spyglass Hill.

Rahm seguía a lo suyo, tratando de dar sentido a su juego, al que le faltó esta vez al comienzo el poderío y eficacia para limitar el número de golpes de tee a green. Cabía la esperanza de que hiciera valer su pegada en un campo que le ponía por delante tres pares 5 en la primera media vuelta. En el primero gastó dos calles, en el segundo repitió visita al rough y en el tercero se le cruzó un búnquer. Por ello, su birdie inaugural se retrasó hasta el 17, un par 4 que atacó con tiralíneas.

Quiso garantizar la continuidad y dos banderas después, en la del 1, repitió birdie pese a que su salida no encontró calle. Las noticias que llegaban de los pesos pesados hablaban del -3 de Dustin Johnson en el 8, del -1 de Jason Day en el mismo trapo, mientras Mickelson empezaba con +1 en cinco hoyos y McIlroy firmaba el par en seis. No es algo que quitó el sueño a Rahm. Tampoco la efervescencia de Cantley, a su vera, que se iba hasta el -6 cercando el liderato cuando se contabilizaban diez banderas.

‘JR’ siguió estable y fue afinando sus palos. Una visita al búnquer con la bola en posición complicada le hizo retroceder un paso. El bogey al 5, sin embargo, no le afectó negativamente. Al contrario. Se vino arriba. En el siguiente tuvo que aliviarse tras irse a los confines del campo y salvó el par como prólogo de la traca final con tres birdies. Está a tres golpes del liderato y en un pañuelo con los favoritos. Cabrera-Bello se desinfló desde el -4 para acabar dos bajo par.

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