Golf

El putter retrasa el despegue de Rahm en Hawái

Jon Rahm, en un momento de la jornada./Afp
Jon Rahm, en un momento de la jornada. / Afp

Repite dos tripateos y deja hasta diez golpes a medio metro o menos del hoyo, pero el de Barrika sigue en la pomada

J.M. CORTIZAS

En cuanto atine con el putter, si logra hacerlo en las dos jornadas restantes, Jon Rahm podría liarla parda en el Torneo de Campeones de Hawái. Sin finura en la suerte suprema del golf, en ese golpe sin retorno que pretende hundir la bola en el hoyo, se quedó a medio camino en una jornada que acabó rezumando aroma a remontada. Juego consistente, cada vez más mejorado en el tránsito de tee a green, sin lagunas en forma de tiros al aire. Diez calles cogidas, tapetes alcanzados con segundos golpes y las consecuentes opciones de restarle al campo. Pero algo fallaba en el mando a distancia.

Puede ser esa resistencia que le plantea el tipo de superficie, una hierba de variedad Bermuda Grass que no es tan elocuente como las que le acompañaron en su formación como jugador. Huelga decir que ha ganado y destacado muchas veces como amateur y en su primer año profesional en ese trenzado, pero lo apelmazado de su densidad, sin un pelo uniforme y natural, convierte su lectura en un galimatías que aún encierra incógnitas para el de Barrika.

Clasificación en la segunda jornada

1. Marc Leishman (AUS)
-10
.- Brian Harman (EEUU)
-10
3. Dustin Johnson (EEUU)
-9
4. Pat Perez (EEUU)
-8
.- Chris Stroud (EEUU)
-8
.- Jhonatan Vegas (VEN)
-8
7. Jason Dufner (EEUU)
-7
8. Hideki Matsuyama (JAP)
-6
.- Kevin Kisner (EEUU)
-6
.- Patrick Cantlay (EEUU)
-6
.- Rickie Fowler (EEUU)
-6
.- Si Woo Kim (COR)
-6
13. Jon Rahm (ESP)
-5
.- Jordan Spieth (EEUU)
-5
.- Billy Horschel (EEUU)
-5

Lo bueno es que también ante esa adversidad es capaz de ir progresando. En la segunda jornada reveló el negativo de la primera. Si el jueves estrenaba su cuenta de birdies en el hoyo 2, esta vez era ante esa bandera donde claudicaba. Un tripateo que incluyó un fallo desde metro y medio. La veda quedaba abierta. Durante las cuatro horas de juego en la Plantación Kapalua, fue desangrando su capacidad de acercarse al liderato. La mecánica de juego, sin mácula. Las decisiones, acertadas. La bola llegaba casi siempre con opciones de eagle o birdie. Acabó firmando seis y tuvo diez opciones de restarle al menos un golpe más al campo pero se quedaron como mucho a una varilla de su objetivo. Desde distancias largas (23 y 11 metros en approachs magistrales), pero la mayoría desde debajo del rango de los ocho pasos.

Restituyó el orden con una secuencia de dos birdies al 5 y 6 que bien pudieron convertirse en eagles. Desde seis y quince metros buscó la base del trapo y flirteó con el premio mayor. Ya iba por debajo de su marca de salida (-3) y los líderes no llevaban ritmo de romper la pana. Había ejemplos de jugadores on fire, como Jordan Spieth que jugaba por delante a un ritmo endiablado que cerró con -7 en el recorrido, misma tarjeta de 66 presentada también por Pat Pérez y Stroud. Leishman, Harman y Vargas eran los que iban tirando los dados. El australiano espartano, sin filigranas y sí con paciencia para engarzar cuatro birdies, sin peldaños descendidos, que unir al -6 con que se puso en marcha. El zurdo de Savannah las pasaba canutas por su condición en un campo donde el viento pega sobre todo desde la derecha, lo peor que le puede pasar a un zocato, avalando así el mérito de su juego. Y el venezolano era el más efervescente, pasando de amagar con poner golpes de por medio a meterse en lodazales impropios de una mente serena que le retrasaron. No tardó en unirse a ellos Dustin Johnson, decidido a reivindicarse como lo que es, el número 1 del mundo.

A mitad del recorrido, Rahm se mantenía sereno porque su juego le acercaba a su misión de reconquistar el protagonismo. Pero ese putter de cabeza encarnada no acababa de obedecerle. Como en el tramo anterior, el segundo hoyo (el 11) volvió a reclamar su atención. Otro toque en formato tripateo, esta vez con un golpe no embocado para par desde un paso. Y enésima revuelta interior que le transforma en un animal herido en busca de vendetta contra sí mismo. Un approach de fábula para corregir un exceso con green sobrepasado fue el prólogo. Llegaban tres birdies ensartados a modo de cuentas perladas. Lo que son las cosas, su explosión coincidió en tiempo y partido con el hundimiento de Justin Thomas, que acabó tirando la toalla tras dos doble bogeys casi seguidos en pleno sprint final.

Con -5 y tres hoyos por jugarse, Rahm desperdició un putt de menos de tres metros en el 16, falló otro de dos pasos en el 17, con trazo de corbata, para borrarse una muesca del grip, y se vino arriba en el 18 con un putt de 23 metros que se asomó al paso para quedar a medio metro de la cazoleta la oportunidad de ser anotado como eagle. En los partidos restantes hubo un movimiento orgiástico en los hoyos finales y raro fue el jugador que no se benefició, lo que hizo que Jon Rahm canjeara su -5 acumulado por el decimotercer puesto, a cinco golpes de los líderes. Si es capaz de rematar la faena con el putter durante el fin de semana será un misil. Y motivación no le faltará compartiendo este sábado el tercer recorrido con Jordan Spieth.

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