Natación

¿Puede ser más rápido un humano que un tiburón blanco?

Imagen promocional de 'Phelps contra el tiburón'.
Imagen promocional de 'Phelps contra el tiburón'. / Discovery

De momento, no. El mejor nadador olímpico de la historia perdió por dos segundos una carrera de 100 metros contra el escualo, aunque ya se prepara para la revancha

ANE ONTOSO

¿Tiene alguna posibilidad un humano en una carrera contra un tiburón? Esta es la pregunta que se hizo el equipo que ha hecho posible un duelo entre el nadador más rápido de la tierra y el más veloz del océano. Michael Phelps (Baltimore, Maryland, 1985) contra el tiburón blanco. El reto, emitido por Discovery Channel los dos últimos domingos en 'prime time' con motivo de la Shark Week (semana del tiburón), consistía en preparar al tiburón de Baltimore para emprender una carrera virtual contra el depredador marino más famoso de Hollywood. Y el reto fue eso, virtual. Una criatura que puede llegar a medir seis metros y pesar hasta dos toneladas no es el mejor rival cara a cara. Ni siquiera cuando tienes 39 récords mundiales, plusmarca mundial de los 100 y 200 metros mariposa y los 400 combinados, y 28 medallas olímpicas (23 oros) a las espaldas.

¿Cómo ha sido posible entonces el reto televisivo? Gracias a la ciencia y la tecnología. El equipo de expertos del documental ha conseguido calcular la velocidad media de varios tipos de tiburones en 100 metros, con la dificultad que supone que estos seres no nadan en línea recta. El experimento innovador (para el que necesitaron tres barcos y lo pusieron en práctica con un ejemplar real) reveló que el depredador puede hacer 100 metros en 36,1 segundos.

Había que preparar al nadador olímpico para batir tal marca. El problema, sin embargo, era que el escualo jugaba en casa. Así que se atavió a Phelps con un traje hidrodinámico –simulando los dentículos dérmicos de la piel de los tiburones– de un milímetro (tan fino como la punta de un lápiz) y una monopalma, un tipo de aleta que se asemeja a la cola de un pez gigante y que mejora la velocidad. El deportista, sin embargo, contaba con una ventaja: la resistencia. Los tiburones no pueden mantener la velocidad durante grandes períodos de tiempo por lo que esta sería su arma. Debía ir en cabeza hasta los últimos 10 o 15 metros, momento en que el tiburón blanco podría recorrerlos en un segundo debido a su 'sprint' final (en el que suele agarrar a su presa).

Por dos segundos

Michael Phelps tuvo que realizar una preparación concienzuda. Se encerró en la escuela Bimini Sharklab de Bahamas con los expertos Samuel H. Gruber y Tristan Guttridge que le instruyeron para ser capaz de bucear con tiburones. Comenzaron con rayas, también peces cartilaginosos como los escualos, hasta llegar al rey del mar. Su primera carrera aconteció junto a un martillo y un tiburón de arrecife. Phelps logró superar a este, aunque no consiguió hacerlo con el pez con cabeza en forma de T. Y cada vez quedaba menos para la batalla final.

Para librarla el equipo se desplazó a Mossel Bay en Sudáfrica, cuna del tiburón blanco, pero allí las aguas tienen otras condiciones que las de las Bahamas. El agua está mucho más fría y la visibilidad es bastante escasa. «No es lo mismo nadar a 26 grados centígrados que a 12. Se te paraliza todo el cuerpo –contaba el de Baltimore–. Y ahí en el fondo, no ves más que oscuridad. Luego están el viento, las olas, hay criaturas debajo...».

Llegó el momento. Phelps se lanza al agua y un tiburón simulado comienza a avanzar en la 'calle' de al lado. A la velocidad de crucero del escualo el hombre puede mantener el ritmo y hasta se pone con ventaja en los primeros 15 metros. En la marca veinticinco el depredador acelera y se pone en cabeza por primera vez. En el ecuador están codo con codo, pero después de dos sacudidas del pez blanco con su cola supera claramente a Phelps.... Marcas: 36,1 versus 38,1. Solo por dos segundos. El tiburón de Baltimore ha mantenido una media de 9,5 kilómetros por hora.

«No me gustan las medallas de plata, pero me quedo con esta contra el gran tiburón blanco. Un sueño hecho realidad, siempre he sido un friki de los tiburones», confesaba el velocista. La revancha, lanzaba en Twitter, será en aguas más calientes. Quizás ahí podremos aseverar que un humano sí puede tener posibilidades en una carrera contra un tiburón. Un humano, solo uno: Michael Phelps. Aunque Caeleb Dressel, que ganó el 4x100 estilos y obtuvo su séptimo oro en Budapest en los Mundiales de natación que concluyeron ayer, ya se corona como su sucesor.

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