Rahm: un paso más camino del sueño

Jon Rahm, durante un golpe / AFP

Rahm se codea toda la segunda jornada con los mejores en Torrey Pines con un juego de recuperación espectacular

J. M. CORTIZAS EL CORREO CON JON RAHM EN SAN DIEGO

Está encantado el planeta golf -en este caso léase PGA- con la confirmación de Jon Rahm como un jugador completo, impactante, diferente, al que los problemas le llevan a voltear cualquier situación que para otros conduciría a la desesperación y el lloro. Ayer, Nick Faldo, comentarista para la televisión oficial del Farmers Insurance, reconocía al de Barrika como merecedor de todo lo bueno que le pase, que en realidad es fruto de la proporción exacta de talento y trabajo. «A mí ya no me sorprende nada, pero si me tengo que quedar con algo es con la tremenda consistencia de su juego». Así es. Con cierta rémora aún en los greens, su fortaleza se manifiesta cuando tiemblan las canillas. A él no, pero al resto de su séquito, por mucha confianza que se le deposite, se le escapa un «¡qué cabrón!», que nada tiene de insulto sino de admiración por hacer lo que se espera con el corazón y niega la mente.

No es cuestión de golpes magistrales, que también los tiene. Es la facilidad, o sería mejor decir solvencia, con la que sale airoso de momentos que un jugador quiere evitar a toda costa. Ayer, en una segunda jornada en la que constantemente se codeó con los mejores, coliderando puntualmente el torneo, emergió ese don en cuanto se puso en marcha desde el hoyo 10 del campo norte. Se le escapó la bola por la izquierda al confín de un árbol y una grada que interceptaba su línea, lo que posibilitó que se aliviase. Segundo golpe no menos conflictivo, también fuera de calle y menos mal que no siguió un par de metros porque habría caída en el tobogán de una vía de servicio. El approach y birdie con que solucionó la papeleta y la sensación de ‘como si nada’ son matices que le destacan del resto. Un golpe rascado a Torrey Pines sin tocar la calle.

No las busca, pero cuando se encuentra con esas incógnitas, se viene arriba. Le pasó en el siguiente hoyo. Otra vez fuera de calle por la izquierda, mucho, hasta la vaguada que daba acceso al 12. Chip para qué te quiero. Sutileza para llevar la bola a green y embocar después desde cinco metros. Dos de dos. No siempre el botín implica restar golpes al campo. Hay momentos en los que hacer un par deja mejor sabor de boca que un birdie. Ejemplo, al canto. El drive del 13 aterrizó en arena. Y la salida de la trampa en una zona de rough que convertía la bola literalmente en invisible. Ya saben lo que siguió, approach académico y remate con el putter. Es ya una coletilla recurrente al hablar de su juego.

Le salen las cuentas

Le estaban saliendo las cuentas. Estaba facturando lo que debía. Sí, tuvo opciones para mejorar la tarjeta, pero con lo anteriormente relatado el balance era tremendamente positivo. Dos birdies más en el 14 (gran putt) y 17 (que pudo ser eagle si acierta desde seis metros) convirtieron su tarjeta de 32 golpes en la mejor de la primera vuelta... por unos segundos, ya que Jason Day, con quien ha compartido partido jueves y viernes, engarzó cuatro birdies seguidos para cerrar con 30. Bárbaro el australiano.

El ambiente, como la víspera. Más público aún en busca de un Tiger Woods que llegaba detrás e iba perdiendo impulso en su intento de pasar el corte. No hay mal que por bien no venga. Al realizador televisivo no le quedará más remedio que volver hoy y mañana a centrarse en los mejores y los espectadores que añoran ver a Rahm en acción tendrán, seguro, su buena ración del morrosko de Barrika. Pero se queda ‘el tigre’ con varios argumentos positivos, como no haber perdido tirón entre la legión de aficionados que lucen orgullosos la línea de ropa y complementos con su logo. Vamos, lo que viene siendo facturar. Y su juego largo, normalito, pero en el approach y birdie aprobó con nota.

Cuatro bajo par para -8 en los nueve primeros hoyos. Colíder en ese instante de una clasificación en la que Ryan Palmer y Tony Finau iban mordisqueando la primera plaza, mientras ilustres como Mickelson se dejaban ver en la zona noble. Las seis siguientes banderas no registraron cambios. Opciones factibles de birdie (2,6, 8), de eagle en el 5 que acabó en par y tripateo y los muebles salvados en el 4 cuando sólo visitó casillas de rough hasta llegar al green. La quinta gallina a la cazuela la cazó en el 7, repitiendo presa como el año pasado. Justo cuando Palmer había firmado el -11 con eagle-birdie, el de Barrika se enganchó en solitario a su rebufo. Le quedaban un par 3 y un par 5. La mirada clavada en cerrar el día contando también las ganancias en dos dígitos, como el líder texano de Amarillo.

Y lo consiguió en el 9 para cerrar el día con -10, a un golpe de Ryan y con un paso más avanzando hacia un sueño que prefiere no mentar. No vaya a ser que se despierte antes de tiempo.

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