Por un maldito viernes

Jon Rahm deja Ohio con la confianza en poder hacer un gran PGA esta semana
Jon Rahm deja Ohio con la confianza en poder hacer un gran PGA esta semana / Bridgestone Invitational

Rahm cierra bajo el par su paso por un Bridgestone en el que durante tres días estuvo en el radio de acción de los aspirantes y piensa en positivo de cara al inminente PGA

J. M. CORTIZAS

1978. ‘Por fin ya es viernes’ narraba la necesidad vital de que llegara tal día para un grupo de DJ’s, cantantes, músicos y bailarines reunidos en torno a la pista de una discoteca en la que Donna Summer brillaba al punto de ganar un Oscar a la mismísima ‘Grease’ con su tema ‘Last dance’. Quizá haya visionado la película Jon Rahm, que sorprendía en una entrevista durante el pasado US Open desvelando su condición de bailón, de la que ha apuntado maneras en tímidos pasos durante su llegada en alguna ocasión a los campos de prácticas, conectado al contenido musical de si iPhone. Pero no se alinea, al menos esta vez en Ohio, con la predilección por la antesala del fin de semana. El maldito viernes le apartó en el Bridgestone Invitational, con rango de Mundial, de luchar por un título por el que pudo pujar de no haber mediado el 77 de la segunda tarjeta presentada en la casa club, abultada con un +7 fruto de dos bolas al agua y un día para olvidar. Un accidente que se llevó por delante lo que pudo ser una colosal actuación en la antesala del PGA Championship, último grande del curso que le aguarda en Charlotte.

Los datos

-8
Fue el acumulado en la tarjeta del de Barrika entre las jornadas de jueves, sábado y domingo
+7
Fue el lastre del viernes, que le dejó fuera de toda opción por estar con los mejores. Su tarjeta ese día incluyó dos doble bogeys por sendas bolas que acabaron en el agua

Cuando una verdadera jauría buscaba a la hora de cerrarse esta edición el importante triunfo en torno al -10, el golfista de Barrika había acumulado -8 entre el jueves, sábado y domingo. Pero este deporte tiene una máxima, la regularidad, y quien no la cumple es descabalgado sin remisión. Su misión ayer era conciliarse con el feeling que le brinda su juego y tratar de acabar en dígito rojo, bajo el par del campo en Akron. Lo logró. Y eso que se puso en marcha con un bogey en el 1 fruto de un mal segundo golpe que torció un junco que había nacido recto. Un pequeño disgusto para quien había concluido la víspera sin resta alguna en su tarjeta, decorándola con tres birdies y quince pares que, obviamente, no colmaron su satisfacción, la voracidad de un jugador que tuvo media docena de golpes para ponerse en órbita. Pero si alguien es capaz de recuperarse sin margen, de renovarse, un jugador con unas posibilidades mentales casi ilimitadas para convertir el paso atrás en un impulso es este vizcaíno granítico.

Jugará los dos primeros días junto a McIlroy y Fowler

Jon Rahm llega a Charlotte sabiendo qué parejas de baile le aguardan en las dos primeras jornadas de competición. Podría considerarse el trío en que ha sido incluido como uno de los estelares. La PGA ha reunido en el mismo tee de salida al jugador de Barrika con Rory McIlroy y Rickie Fowler. El jueves están citados en el tee del hoyo 1 a las 19.35 (horario español) y el viernes saldrán desde el 10 a las 14.25. El encuentro estelar estará protagonizado por los vencedores de los tres grandes precedentes este curso: Sergio García (Masters de Augusta), Brooks Koepka (US Open) y Jordan Spieth (The Open), que arrancarán en horarios inversos a los del partido del grupo de Rahm. Además, Rafa Cabrera-Bello jugará junto a Ross Fisher y Ryan Moore y el barcelonés Pablo Larrazábal lo hará con Shane Lowry y Stuart Deane.

Birdie en el 3 con un approach que llevó la bola desde 140 metros a tres de la cazoleta. Y vuelta al ciclo. Bogey en el 5, un par 3 complicado con una salida al rough; y uno de los golpes del día en el 6 con un putt de 15 metros. Y más déjà vu. Dos bolas complicadas fuera de calle en el 8, otro bogey neutralizado con un birdie en el 10 merced a un hierro que dejó la bola a dos metros de la diana. Y pudo rizar el rizo Rahm con un hoyo en uno en el 12. El vuelo de 165 metros de la bola concluyó a 60 centímetros de la base de la bandera. Y con un putt de seis metros en el 14 cerró las variaciones de su tarjeta, de -2 ayer para un total acumulado de -1.

El balance es positivo para el vizcaíno, que ya está conectado en modo major para afrontar un PGA Championship que coronará al cuarto ganador de un grande este curso. La cita le lleva hoy mismo a las afueras de Charlotte, al Quail Hollow Club, en la región de Piedmont, el evento individual cumbre de la organización que rige el golf americano y que a continuación llevará a cabo los play-off para coronar a su campeón.

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