El mago del hacha en Euskadi: «Siempre trato de superarme»

Aitzol Atutxa es uno de los firmes candidatos al triunfo. /D. M.
Aitzol Atutxa es uno de los firmes candidatos al triunfo. / D. M.

El vizcaíno Aitzol Atuxa intentará alcanzar el domingo la cuarta txapela consecutiva en el Campeonato de Aizkolaris de primera

JUAN PABLO MARTÍN

Aitzol Atutxa (Dima, 29 años) luchará el domingo en el polideportivo Josean Gasca de Donostia (18.00) por su cuarta txapela consecutiva en el Campeonato de Euskadi de aizkolaris de primera. Los guipuzcoanos Mikel Larrañaga, Iñaki Azurmendi, Ugaitz Mugerza y Joseba Otaegi, y el navarro Iker Vicente serán los rivales a batir sobre los doce troncos que tendrán que cortar. «Llegó más trotado que otros años, pero estoy en un buen punto de forma», destaca el vizcaíno.

- A por la cuarta txapela consecutiva.

- Lo intentaremos.

- ¿Acepta el cartel de favorito?

- Después de llevarlo durante los últimos años uno se acostumbra. Me gustaría que por llevar encima ese favoritismo, por ejemplo, cada cuatro años te lo convalidaran por una txapela o que dieran un minuto de ventaja...

- El año pasado le sacó cuatro minutos al segundo en la final.

- Era otro momento y otras fechas. Este año será una final más reñida. No creo que haya semejante diferencia del primero al segundo. En la eliminatoria quedé quinto y todos estuvimos dentro de un minuto, lo que indica por dónde pueden ir las cosas.

- ¿Por qué espera una disputa más ajustada?

- El año pasado no estaba Azurmendi, un claro candidato acostumbrado a trabajos largos que querrá sacarse la espina. Ya tiene unos años y buscará explotar sus últimos golpes calándose su tercera txapela. Larrañaga ya sabemos que llega en un gran punto, el año pasado quedó tercero e irá a superarse. El campeón de Navarra, Iker Vicente, ganó la eliminatoria y es un claro candidato a la victoria en su segunda final consecutiva...

- ¿El rival a vigilar será el navarro?

- A priori, sí. Es el que ha estado durante toda la temporada en el segundo escalón y querrá reivindicarse.

- En la eliminatoria dio la sensación de tener todo bajo control.

- Es una prueba a la que vas más tranquilo porque estas concienciado de que te basta con ser sexto para entrar. Es cierto que se me complicó la labor en un tronco, pero son tandas diferentes en las que no hay casi referencias.

- Tampoco se le vio emplearse a fondo.

- Ese término es muy amplio. Di lo que pude en aquel momento, aunque es cierto que ahora llego más fresco. No se pueden comparar una cita con la otra. Ha pasado un mes desde entonces, el trabajo que tenemos por delante es el doble y yo estoy acostumbrado a trabajos de resistencia en lugar de los de explosividad. Se empieza otra vez de cero.

Nunca es igual

- ¿Su preparación estaba encaminada a esta cita?

- La mía y la de casi todos. Otros años lo hemos hecho igual y nos ha salido bien. Llego en un buen punto de forma.

- ¿Con todos los deberes hechos?

- El verano ha estado bastante cargado de exhibiciones, campeonatos, torneos y kilómetros, por lo que llego más trotado. En la última parte de la preparación hemos levantado un poco el acelerador y he hecho menos entrenamientos de los previstos, pero el punto de forma es bueno.

- ¿Ha cambiado algo su preparación respecto a otros años?

- Nunca es la misma porque la situación tampoco lo es. Al final el mejor médico y psicólogo es uno mismo y soy un aizkolari que trabaja bastante con sensaciones. Según cómo esté se varía el ritmo de entrenamiento.

- Es de los que gestiona bien la presión.

- Sí. Me centro en preparar mi trabajo lo mejor que puedo y lo único que cambia es la madera. Es una de las pocas incógnitas que tienes el día de la final.

- ¿Quién se encargará de llevar los troncos?

- Peñagarikano. También lo hizo en el Campeonato de Bizkaia en Basauri y creo que la madera que cortamos allí y la de la final será de la misma familia. Según del tipo que sea varían mucho los tiempos, la estrategia...

Hay secretos

- ¿Teme más un error suyo que el acierto de los rivales?

- Esta claro. Siempre me preocupo por mi labor. La de los entrenamientos y la de otros años, y trato de superarme. Si lo consigo los rivales también tendrán que hacerlo para ganarme. Si cometo un error todo se complica porque hay otros que vienen para arriba. El que gane la txapela tendrá que hacerlo todo perfecto.

- ¿A estas alturas ya no hay secretos entre los finalistas?

- Siempre hay alguno. Cada uno interpreta la disputa de una forma. Cómo tiene que salir, si se la juega a una carta o a veinte... Hay algunos que tienen poco que perder y mucho que ganar. Otros al revés, como es mi caso, y aspiras a un trabajo más regular.

- La clave volverá a estar en las piezas grandes.

- El que llegue a ellas fresco y salga primero tiene muchas posibilidades, aunque si lo hace con poco margen todavía hay que tener fuerzas para luchar hasta el final.

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