Una marea verde inundó la Ría

En pareja, en familia, la travesía popular de la mañana dejó una colorida estampa en la Ría. A la tarde les tocó a los federados. / Foto: Manu Cecilio y Luis Ángel Gómez | Vídeo: Igor Gandiaga

La segunda edición del BBKayak congregó a cerca de 900 deportistas y permite disfrutar del piragüismo en una soleada jornada

Juanma Mallo
JUANMA MALLO

Desde sus 60 metros de altura, la grúa Carola, imponente, con su elegante traje rojo, vigilaba ayer la salida de los participantes en la segunda edición del BBKayak. El sol, radiante, ese extraño fenómeno en el País Vasco, iluminaba a los deportistas que, poco antes de las cinco de la tarde, comenzaron a dar paladas en busca de la victoria en la prueba internacional. Al grito de «¡preparados, ya!», comenzaron a remar hacia el Ayuntamiento de Bilbao, donde hacían la ciaboga, para regresar hacia el punto de partida, donde, bajo el puente Euskalduna, al amparo del Museo Marítimo, estaba la meta de esta prueba organizada por EL CORREO y patrocinada por la BBK. 5,5 kilómetros de recorrido que coronaron a Emilio Llamedo, de Arriondas, en categoría masculina, con escasa renta (2 segundos) sobre el portugués Jose Ramalho, y a Eva Barrios en féminas. La zamorana mostró una aplastante superioridad sobre el resto de rivales, con la británica Fay Lamph en segunda posición, a casi 50 segundos.

El día acompañó en una jornada de gala para el piragüismo. A pesar de que la lluvia volvió a martirizar Bilbao a primera hora, los rayos del sol fueron ganando terreno a medida que se acercaba el instante en el que se iba a alzar el telón de la BBKayak por segunda vez en la historia de una carrera con ánimo de perdurar, en crecimiento y que provoca una sonrisa en los participantes; se sienten a gusto al remar en un entorno urbano. Se juntaron en el primer sábado de junio cerca de 900 valientes -200 más que en 2017-, entre los 300 que se lanzaron a la lámina de agua que vértebra la villa por la mañana, y los alrededor de 600 que, ya después de la hora de comer, fueron completando las diversas pruebas del programa: infantiles (16 h.); internacional senior, Sub'23, junior y veteranos (17 h.); cadetes y paracanoe (18 h.); y todas las categorías de K-2 y C-2 (19 h.). Una marea verde, color que identifica el evento e impregna las camisetas que portan los deportistas, inundó la Ría.

El turno matinal se dedicó, por tanto, a disfrutar. Niños con sus padres, veteranos hermanos que estrenaban piragua y se picaban porque se acusaban mutuamente de que no ponían toda la carne en el asador, amigos... Puntual, a las 11.30, se estrenó la travesía popular, con ese recorrido que llegaba hasta los pies del Ayuntamiento. De allí, en una colorida procesión, regreso al Museo Marítimo. Y, a continuación, una visita a los food-trucks que había en la explanada y que ofrecían una hamburguesa para reponer fuerzas tras dar paladas en la Ría. De fondo, música para amenizar el sábado, con canciones como Cadillac solitario, de Loquillo, que se mezclaban con ritmos más actuales, como el persistente 'Despacito'.

Hacía calor. Pero los más que pequeños, los infantiles, encararon la competición, de 3,3 kilómetros en su caso -su ciaboga se realizaba a la altura del Museo Guggenheim-, con entusiasmo. Los aplausos y los gritos de ánimos -una estampa que se repetía en cada salida- sirvieron también de espita para estos niños y niñas que son el futuro de uno de los deportes que más medallas concede a España en los Juegos Olímpicos, con exponentes como Maialen Chourraut (bronce en Londres y Oro en Río en K1 individual) y Ander Elosegui, presente en la entrega de premios, el último acto de la BBKayak anterior a la degustación popular de anchoas celebrada en la explanada de la meta.

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Nuevos retos

Después de la cantera, explotó la prueba reina. Con Emilio Llamedo como dominador, por delante del luso Jose Ramalho, y de Lewis Duffield, que completó el podio a cierta distancia. En mujeres, Barrios careció de adversario, nadie le intimidó, y sucedió algo parecido con Manuel Garrido en C1, que sacó más de un minuto a Rubén Dasilva y casi cinco al venezolano José Calasanz. Uno de los participantes llegados del exterior, como varios británicos. También se acercó a la villa a esta celebración del piragüismo, que aspira a acercarse al popular descenso del Sella -concentra a cerca de 1.300 personas-, gente procedente de San Sebastián, Palencia, Castelldefels, Valladolid, Pamplona, Miranda de Ebro, Villaviciosa, Salamanca... De Ribadesella, por ejemplo, procedía Luis Amado, ganador senior en K1, y de Zumaia llegó Irati Osa, la mejor en senior femenino. Hubo algún vuelco, pero sin consecuencias. Y es que había mucha ola y eso dificultaba el dominio de las embarcaciones.

Tras la entrega de premios de esta competición que cuenta con la colaboración del Ayuntamiento, el Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia y Hyundai Hyunbisa, además de las Federaciones Vizcaína y Vasca de Piragüismo, la segunda edición del BBKayak echó el cierre. Pero la organización ya tiene en mente nuevos retos, otros desafíos, quizá una variación del recorrido. Con la culminación de la apertura del Canal de Deusto, prevista para este año, la próxima carrera buscará rodear la isla de Zorrozaurre. O mirar más allá, y diseñar una travesía desde Santurtzi o Portugalete, hasta Bilbao. Formas de crecimiento, de que la marea verde reme con más fuerza. Para que vuelva a inundar la Ría por tercera vez consecutiva.

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