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Kerman Lejarraga gana el cinturón nacional en la fiesta de Miribilla

Kerman Lejarraga suelta un derechazo a un bien protegido José del Río./Manu Cecilio
Kerman Lejarraga suelta un derechazo a un bien protegido José del Río. / Manu Cecilio

Gana con solvencia a Del Río en un récord histórico de aforo en el pabellón bilbaíno

JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Nadie dijo que fuera a ser fácil. Ninguna lucha por un cinturón debería serlo. Parecía como si Kerman Lejarraga tuviera que superar la prueba de la duración, del aguante, para acabar de contar con la unanimidad en el respeto que muchas veces se les relativiza a los pegadores demoledores por el hecho de serlo. Si era el caso, ya no hay discusión posible. Un campeonato de España digno de dos peleadores que dignifican el noble arte. Con una preparación física perfecta, estilos contrapuestos, directo para el de Morga, agazapado a la contra el mallorquín Del Río, sin un solo clincheo en los diez asaltos consumados. Se merecen ambos la mayor de las gratitudes en nombre del boxeo.

Las cartulinas desvelaron unos segundos antes de las dos de la madrugada -los organizadores deberían hacérselo mirar- que la sensación reinante en un Miribilla abarrotado como nunca -casi 11.000 entradas vendidas, récord de la instalación en cualquier evento- procedía de la claridad vivida sobre el ring. Dominio total, constante, del 'Revólver de Morga' ante un 'Niño' que no lo era, con más peligro que un arsenal en jornada de puertas abiertas. Se notó que había mucho en juego y quizá los litigantes se lo tomaron con un poco más de cautela desde el inicio, cuando aún resonaba la tremenda pitada al himno nacional que protocolariamente sonó unos segundos antes de la pelea. Kerman a lo suyo, al boxeo directo,bien armada la defensa y Del Río mostrando una rapidez de manos para buscar desde la contra un gancho con la zurda que arrancaba también suspiros de alivio entre el público cuando fallaba,que fue la mayoría de ocasiones.

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A partir del tercer asalto la actividad creció, pero siempre bajo el mismo prisma. El que llegó al botxo como campeón era una diana en constante movimiento. Imposible de quedar fijado para los intereses del aspirante, el balear iba tomando manos y quedaba la marca indeleble en su pómulo izquierdo, que no tardó en necesitar de atención especial en el rincón. En el cuarto asalto los aullidos del público animaban a pensar que el final podía estar cerca. Lejarraga sacó a pasear su derecha y en un par de ocasiones las piernas de su oponente parecieron luchar contra la verticalidad. Pero también comenzaba a entenderse por qué Del Río tiene una dilatada experiencia en combates que llegaron a su duración máxima.

La puntuación era presumiblemente favorable al de Morga, pero nunca aflojó ni contemporizó. Sabe lo que puede pasar en un cuadrilátero y a punto estuvo de torcerse su asalto al título en el sexto episodio. En medio de una conexión, serie abierta que hizo mucho daño,la cabeza de Del Río le abrió fortuitamente la ceja izquierda. Peligro. Manu Maritxalar, aunque había sonado ya el aviso de los diez segundos finales paró la actividad y llamó al médico, lo que podía haber hecho a la conclusión del round durante el tiempo de descanso. Luz verde para que el vizcaíno continuara su andadura.

El reclamo de su propia sangre le reactivó. Recordó a su anterior pelea en Castro cuando tras pasarlo mal se decidió a no dar alas a Cossío aniquilándole en la reanudación. Aquí, otro tanto, pero Del Río es un tipo pétreo, que encaja, sufre y sigue hasta el final dando muestras de poder revertir lo que se antoja como camino sin retorno. En la recta final, lo intentó en el noveno asalto, cuando llevaba ya un punto de sanción por esa cabeza excesivamente pegada a la frente del adversario y la reacción de Lejarraga en el minuto final de ese round fue digna de estudio. Fuerza, garra, ambas manos haciendo daño y esquivando series de su rival como si realizara un perfecto baile de sombras.

Quedaban diez minutos para las dos de la mañana y sonó el gong por última vez en un Bilbao Arena entregado a ambos púgiles. Diez minutos después, las puntuaciones verificaban a Kerman Lejarraga como nuevo campeón de España. 90-99, 92-98 y 91-99. Decisión unánime de jueces procedentes de Barcelona (2) y Palma de Mallorca. Próxima parada, un título continental al que llegará invicto (24-0).

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