Una inversión para el futuro

Jon Rahm avanza por el TPC Sawgrass junto a su caddie, Adam Hayes, durante la tercera jornada del The Players./Afp
Jon Rahm avanza por el TPC Sawgrass junto a su caddie, Adam Hayes, durante la tercera jornada del The Players. / Afp

Jon Rahm deja el The Players satisfecho de su juego de tee a green y con la enseñanza de deber tratar el torneo de Florida «como un Grande»

JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Un mal día en la oficina, coincidiendo de nuevo con el sábado, igual que en 2017. O como reconoce con sentido del humor a Golflick, «con altibajos, empezando muy bien y luego todo para abajo».Jon Rahm dejó su tarjeta final en el The Players en un tres bajo el par del TPC Sawgrass, campo en el que ha vuelto a enfrentarse a la Bermuda, la variante de césped que no le procura toda la confianza del mundo. Marcha de Florida iniciando la digestión de varias enseñanzas, entre las que destaca que a este torneo «hay que tratarlo como un Grande», ya que quita más de lo que da, aunque en esta edición parezca haber mudado su 'modus operandi'. «Es un año atípico por lo que ha hecho Webb Simpson y porque cuando salí con -6 iba el 25 y lo normal con esa tarjeta era estar en el Top5».

Nada que objetar. El de Barrika apela a la humildad para que «no salten las alarmas, que no cunda el pánico». Lo dice un jugador que sigue sin haber cumplido aún su segundo año profesional y que ya ha tenido cuatro opciones de escalar al número 1 del mundo. «Es un premio que no se busca. Es la consecuencia de jugar muy buen golf durante mucho tiempo. Tener esa opción ya es un halago».

En la cuarta ronda al 'quinto Major', Rahm recuperó la garantía de su salida. Como el tenista que saca y volea, conquistó trece greens en tiempo y forma y vivió su momento dulce en el tramo hacia el 18, cuando ensartó tres birdies seguidos al 11, 12 y 13, alcanzando dos greens en pares 4 desde el tee. En éste flirteó con el 'ace' (hoyo en uno), ya que dejó la bola a 28 centímetros del agujero con el hierro de puesta en marcha. Y en el anterior pateó desde 18 metros para acercarse a un palmo del centro de la diana. Además, en el 2 había dispuesto de otro putt de eagle, de cuatro metros en la primera bandera que facturó.

Seis birdies y cuatro bogeys determinaron el -3 que le colocó en el puesto 63, con Rafa Cabrera-Bello como mejor español (-10 en el 17) y Sergio García conminado al par y al puesto 70 tras una visita al agua en el 18 que le condujo a un triple bogey.

El héroe de Ponte Vedra Beach, más que el ganador Webb Simpson, fue un Tiger Woods desconocido que de pasar el corte al límite mutó en el depredador reconocible de su década dorada. Tras su tarjeta de 65 el sábado, ayer acumulaba -6 en las doce primeras banderas para llegar a situarse a cinco golpes de la cabeza compartiendo la segunda plaza. Sin embargo, un bogey en el 14 y un doble bogey en el 17 le relegaron al final al undécimo puesto con -11 en el cómputo del torneo, a siete golpes del vencedor.

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