«Los abdominales se hacen con la comida, no en el gimnasio»

Eva Berenguer, doble campeona del mundo amateur de ‘bodyfitness’, se estrena el domingo en la Liga Profesional. Esta culturista baracaldesa no quiere ni oír hablar de los anabolizantes: «Tengo un riñón atrofiado por nacimiento. Lo primero es mi salud»

Eva Berenguer posa en el gimnasio./Yvonne Fernández
Eva Berenguer posa en el gimnasio. / Yvonne Fernández
Hizkuntze Zarandona
HIZKUNTZE ZARANDONA

Hace cinco años, Eva Berenguer tomó una de esas decisiones aparentemente intrascendentes que acabó marcando su vida. Corría el mes de mayo de 2012 y, una vez más, acompañaba a su chico, Rubén Fernández, a una competición de culturismo en Valladolid. A esta baracaldesa de 38 años ni se le había pasado por la cabeza participar en este tipo de eventos. Nunca había hecho dietas estrictas y mucho menos se planteaba subir a una tarima en bikini. «¡Cómo voy a enseñar el culo y salir medio en pelotas!», pensaba en aquella época. Aunque hoy conserva ese pudor, aquel día marcó un antes y un después. No había chicas para competir y su marido la desafió: «¿A que no subes? Venga, que es fácil».

«Así que, sin entrenar y sin dietas, me vi con un dorsal y un bikini amarillo comprado ese mismo día. Apenas hay fotos de la ocasión, porque ni el fotógrafo pudo sacarme de la velocidad que cogí...», cuenta con gracia sobre su primera experiencia en un escenario. El gusanillo ya le había picado. En 2014 se proclamó campeona de España de BodyFitness amateur, en 2015 se vio obligada a parar y el año pasado le llegó la gloria absoluta: campeona de Europa y dos veces campeona del mundo. Y este domingo se estrena en la Liga Profesional en San Marino. Sólo hay seis mujeres españolas en la liga de las estrellas y ella es la única vasca.

Eva, la primera vez que se subió a una tarima: sin dietas, sin entrenar y con un bikini que se acababa de comprar.
Eva, la primera vez que se subió a una tarima: sin dietas, sin entrenar y con un bikini que se acababa de comprar.

Su cara angelical, su larga melena castaña y su dulce voz hacen que sea imposible imaginar lo que esconde debajo de su ropa. Una poderosa espalda, digna de admiración, un abdomen firme y unas piernas de infarto. Ni rastro de grasa, ni rastro de piel de naranja. «Pero esto no es siempre así –quiere dejarlo claro­–. En cuanto acaba la competición engordo unos 7 kilos y me salen celulitis y cartucheras». ¿Y consigues que se vayan? «¡Mírame! Con dieta y deporte… ¡claro que se quita!».

Eva está orgullosa de su silueta y del trabajo que le ha costado llegar a tenerla. Sus hombros son la parte de su menudo cuerpo –1,52 metros de altura, 47 kilos de peso­– que más le gusta y los entrena a conciencia durante una hora a la semana. «Es erróneo pensar que cuanto más te machacas, mejor. Hay que dejar descansar al músculo para que crezca. Yo, por ejemplo, ‘solo’ entreno cuatro días a la semana». Sus rutinas tampoco se basan en levantar mucho peso. Es más, aunque parezca imposible, ese potente cuerpo lo ha logrado trabajando con pocos kilos. «Mis compañeras me dicen que hacen sentadillas con 60 kilos y cuando les digo que yo no cojo más de 5... se ríen de mí. ¡Pero así he conseguido estas piernas!».

20% ejercicio, 80% alimentación

El entrenamiento es importante, pero ¿y la dieta? «Esa es la clave». Para lograr un cuerpo de sus características, el 20% es ejercicio y el 80% la alimentación. Tiene que ser estricta, sin concesiones. Tortillas de claras de huevo, arroz, carne, pescado blanco y pollo repartidos en seis comidas diarias. Todo a la plancha, al horno o al vapor. Todo en cantidades ‘mini’. Y vitaminas, minerales, ácidos grasos, óxido nítrico, omega 3… gentileza de su patrocinador Diet Premium. Y es que, aunque cueste creerlo, «los abdominales se hacen en la cocina, no en el gimnasio», afirma sin pestañear. ¿Puedo verlos? Con vergüenza, se levanta la camiseta. Un abdomen de 60 centímetros de contorno y firme como el acero. «Este año lo llevo mejor que nunca», apunta. Su actual trabajo como recepcionista del gimnasio Nivel 3 Indautxu le ha ayudado a conseguirlo: «Aquí no paro quieta, así que pienso poco en comer. El año pasado, en cambio, tenía la cabeza más libre y llegaba a comer 60 chicles al día… Estaba hinchadísima».

1. Eva, en una comparativa con otras rivales en la copa del mundo. 2. Se proclama campeona de Europa senior y campeona absoluta Master. 3. Eva, con su marido y preparador, Rubén Fernández.

Todas las mañanas, en ayunas, tiene una cita con la báscula. En función del resultado, su marido le modifica el menú. Rubén es su ‘todo’: preparador, confidente, amigo, amor. Aunque parezca mentira, se conocieron en un pub, entre copas, una Nochebuena de hace 10 años. Cuatro años después se dieron el sí quiero en un banquete en el que no escatimaron en caprichos «porque no estaban preparando ninguna competición». Pero sí conocen enlaces de compañeros de batallas que se han celebrado con menú... especial. «En la boda de Iñigo Ortiz de Mendibil, el único chico PRO de Euskadi hubo arroz y pollo. Este mundo es así. Si quieres ganar y ser el mejor, te tienes que cuidar al máximo. Hasta en el día de tu boda».

Iñigo Ortiz de Mendibil y Eva Berenguer, los dos únicos culturistas profesionales de Euskadi.
Iñigo Ortiz de Mendibil y Eva Berenguer, los dos únicos culturistas profesionales de Euskadi.

En busca de la 'X' perfecta

La perseverancia y la lucha constante –física y psicológica– son las señas de identidad de un deporte que suele generar ciertos recelos por el fantasma de los anabolizantes. «Tengo un riñón atrofiado por nacimiento y sólo me funciona al 10%. Para mí, la salud es lo primero», aclara. Cada seis meses tiene cita con el nefrólogo y antes y después de cada competición se hace un análisis exhaustivo. A menudo, también le toca lidiar con las miradas de la gente y algún que otro comentario fuera de lugar: «Qué asco das, ¿cómo puedes estar así?», le han llegado a decir. Ella asegura que esas actitudes no le quitan el sueño.

Obsesa del trabajo bien hecho, Eva luchará el domingo a brazo partido por hacerse un hueco en lo más alto. Sabe que no lo tendrá fácil, pero tampoco lo ha sido llegar hasta aquí. Se levantará a las 5 de la mañana para que le de tiempo suficiente a hacer tres comidas antes de subirse a la tarima, a las 16 horas: «Tengo que llegar al escenario cargada, llena y con bombeo. En mi mejor punto del día», detalla. Se peinará su coleta «para que su estructura luzca mejor» y, con sus taconazos y un pequeño bikini lleno de Swaroskis, posará en el escenario de San Marino. Primero, mostrará todo su arsenal sola: sin perder la sonrisa, apretará bíceps, tríceps, espalda… y después, lo hará acompañada del resto de chicas. Todas contra todas, sin diferencias por altura o tamaño. Es la búsqueda de la ‘X’ perfecta –hombros anchos, cintura pequeña, glúteos altos y piernas torneadas– que el jurado ‘leerá’ en su cuerpo, esculpido a base de horas de entrenamiento, dieta y suplementos de esfuerzo e ilusión.

Su currículum:

Octubre de 2014
Campeona de España
Mayo de 2016
Campeona de Europa senior y campeona absoluta Master (SANTA SUSANA)
Octubre de 2016
Campeona Absoluta Ben Weider (FINLANDIA)
Noviembre de 2016
Campeona del Mundo senior (POLONIA)
Diciembre de 2016:
Campeona del Mundo Master y absoluta. (REPUBLICA DOMINICANA)

Trabajo, dedicación y dinero

En este deporte no hay secretos: 'solo' hace falta trabajo, dedicación y dinero. Mucho dinero. Para competir en la Liga Profesional, la mayoría de las citas son en Estados Unidos. Y eso se lo tiene que costear de su bolsillo. Pero, afortunadamente, Eva tiene bastantes ayudas con los patrocinios: los bikinis, «que puede costar de 600 euros para arriba», S&J se los hacen a medida, toda su ropa deportiva XFORCE FIT Barcelona se la personaliza con su nombre, los zapatos de competición corren a cargo de Mussa Shoes, la alimentación deportiva se la costea Diet Premium y La Baluga Fit y «el preparador al tenerlo en casa me sale barato».

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