Un Top 5 en el ensayo general del US Open

Jon Rahm sigue el vuelo de la bola después de golpear con hierro en la salida del hoyo 6 durante la cuarta jornada del Fort Worth./AFP
Jon Rahm sigue el vuelo de la bola después de golpear con hierro en la salida del hoyo 6 durante la cuarta jornada del Fort Worth. / AFP

Jon Rahm lleva las revoluciones al límite en su intento en vano por acercarse a un Justin Rose intratable en el Colonial

José Manuel Cortizas
JOSÉ MANUEL CORTIZAS

Era una misión imposible, aunque la gesta entrara en el límite de lo que las matemáticas contradicen. Al menos lo intentó y ello le pasó factura. Porque Jon Rahm salió ayer en el Colonial decidido a obligar a Justin Rose a fijarse en él, o mejor dicho en su tarjeta. La estrategia no cuajó porque se unieron dos fuerzas contrarias: que el inglés, lejos de bajar el pistón, metió una marcha más, y que el vizcaíno pinchó en hueso después de arrancar con un birdie en el que incluyó un chipeo desde el propio green, opción que le resultó eficaz para salvar el movimiento en el tapete y el ángulo de ataque a la bandera. Quizá podía haber cambiado algo si en los dos siguientes no se le escaparan dos birdies más que iban dirigidos a la oscuridad de la cazoleta y que no cambiaron de plano por menos de un dedo. Pero tanto el a la postre ganador como Koepka ampliaron el margen conquistando las dos primeras banderas, que han sido con creces las más sencillas de atrapar en el transcurso del Fort Worth Invitational. Regresar a un Top 5 del Circuito Americano y en el ensayo general para el US Open acabó siendo un notable saldo, pese a la desesperación del de Barrika, que siempre busca más.

Sus revoluciones le llevaron esta vez quizá por encima de la situación. Esos dos trapos que se le escaparon vivos tan pronto repercutieron en su juego. Quiso ampliar la zancada, subir el umbral de la agresividad y se fue notando en cómo iba posicionándose para restarle golpes al campo. Sus opciones de birdie quedaron supeditadas a putts muy largos o a genialidades, como el chipeo que firmó en el 5 tras salir al rough y pasarse luego 17 metros de green. Ese pellizco sutil que domina pasó al perfil de un bolígrafo del hoyo.

Se vino arriba con esa acción, si es que en algún momento había bajado las pulsaciones. Ensartó tres ataques a bandera que quedaron prácticamente dados para el par. Y en el 9 remojó la primera bola del día. Su salida le llevo a la arboleda y su segundo golpe tocó con una rama que anuló la proyección. Visita a la trampa de agua y conclusión de bogey para un primer tramo de tablas con el Colonial que le dejaban claro su margen de maniobra. Pensar en victoria era una quimera porque cedía diez golpes ante Rose, pero quedaba a expensas de la evolución de Koepka y Grillo, conociendo ya, además, el -14 que hizo Kevin Na con una vuelta de 61 con la que igualó el récord del campo.

Clasificación

1. Justin Rose (ING) -20

2. Brooks Koepka (EEUU) -17

3. Emiliano Grillo (ARG) -16

4. Kevin Na (EEUU) -14

5. Kevin Tway (EEUU) -10

.- Jon Rahm (ESP) -10

.- Louis Oosthuizen (SUD) -10

.- Corey Conners (CAN) -10

9. Joaquín Niemann (CHI) -9

Dos aguas, dos bogeys

Como si empezara de cero, facturó el hoyo 10 igual que el viernes y sábado. Siempre con un segundo golpe bestial como vehículo. Volvió a colorearse su rostro con ese calor que le embarga cuando se usa el rojo en su tarjeta virtual y tuvo dos opciones seguidas, de cinco metros la primera y otra desde un par de pasos, que es donde aterrizó su bola tras volar 125 metros con pista de despegue en un búnquer. Ese revés continuó en el 13 con el segundo envió que acabó en el agua. Par 3 y desde el tee a remojo. Y lo que llegó después pudo ser de lo mejor del torneo, cuando desde la zona de dropaje pegó con tanta decisión que la bola picó el bote en el borde del agujero. Dos aguas, dos bogeys.

Dejó su firma mejor caligrafiada con birdies al 14 y 15. Uno con un putt de diez metros que celebró golpeando con su puño al aire. El siguiente de nuevo tras un approach que ya es marca de la casa. Alcanzó ya entonces su techo, pues no podía aspirar a superar la quinta plaza que acabó compartiendo con Tway, Oosthuizen y Conners, mientras a Rose no le temblaba el pulso y ganaba su segundo torneo de la temporada de golf.

Molinari, con su caddie Pello Iguaran, gana el BMW PGA

Francesco Molinari, cuyo caddie es el guipuzcoano Pello Iguaran, se adjudicó ayer el BMW PGA de las Rolex Series en Wentworth (Inglaterra) con una tarjeta de -17, con dos golpes de margen sobre Rory McIlroy, que aspiraba a una buena subida en el ranking mundial. Con los resultados del fin de semana, Rose asciende al tercer puesto planetario y Rahm mantiene el cuarto, ya que supera a Jordan Spieth por escaso margen.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos