Empieza la gran fiesta del rugby: Bilbao espera 100.000 hinchas extranjeros

El balón ovalado se adueñará de la capital vizcaína y convertirá San Mamés en La Catedral del rugby mañana y el sábado./BERNARDO CORRAL
El balón ovalado se adueñará de la capital vizcaína y convertirá San Mamés en La Catedral del rugby mañana y el sábado. / BERNARDO CORRAL

Las finales europeas tendrán un impacto de 33 millones en la ciudad y se verán en 115 países

Javier Muñoz
JAVIER MUÑOZ

«No hay que apelar a su razón, sino a sus corazones». La cita de Nelson Mandela da inicio al libro 'El factor humano', del periodista John Carlin, que casi se ha convertido en un tópico para hablar de rugby -cuenta cómo Mandela tras llegar al Gobierno recurrió a los Springboks (selección de Sudáfrica) para unir a negros y blancos tras el fin del apartheid-. Entonces, en junio de 1995, los sudafricanos negros no conocían en qué consistía el juego del balón ovalado, o simplemente lo odiaban porque era el de los afrikaners, pero la situación cambió con la final que los Springboks ganaron a los All Blacks neozelandeses de Jonah Lomu y Andrew Mertens, ya saben, el partido que inmortalizan John Carlin y la película 'Invictus' inspirada en su historia.

Han transcurrido 23 años de aquello, y gran parte de los bilbaínos y de los vascos en general también ignoran por completo la reglas del rugby. La escasa idea que tienen de este deporte procede del filme sobre Mandela, donde al hoy fallecido Lomu lo paraban sus rivales sudafricanos. Pues bien, el sábado, a las 17.45 horas, se van a encontrar con un heredero de aquel espectacular y mediático jugador. Y no uno cualquiera. Nada menos que Dan Carter, la leyenda de los All Blacks que dejó la selección neozelandesa para jugar con el Racing 92 de París. Este jugador, el Leo Messi del rugby, estará en San Mamés en la final de la Champions Cup -la gran competición europea de clubes- que enfrenta a su equipo con el Leinster de Dublín, liderado por el también apertura Jonathan Sexton.

El aperitivo

Y mañana mismo, como aperitivo, La Catedral acogerá la final de la Challenge Cup (21.00) entre el Gloucester inglés y el Cardiff Blues de Gales, cuyas expediciones, las más tempraneras, llegaron en la tarde de ayer a Loiu, con sus jugadores y entrenadores preparados para las ruedas de prensa y para tomar contacto con La Catedral, transformada en un templo del rugby por un fin de semana. La gran oleada de seguidores de los equipos está a punto de llegar a Bilbao -la organización espera a unos cien mil, principalmente irlandeses y franceses que se van a repartir por Bilbao -donde los precios de los hoteles son prohibitivos- y por las capitales y localidades próximas.

En su contexto

33
millones de euros es el impacto económico previsto por las finales de rugby. El del pasado año en Edimburgo fue de 32,7.
Más de 100.000
personas se espera en la capital vizcaína desde mañana. San Mamés registrará casi lleno (51.000) en la final de la Champions Cup del sábado y unas 30.000 en la de la Challenge Cup de mañana.
Final Challenge Cup
Se disputa mañana viernes en San Mamés a las 21 horas. Enfrenta al Gloucester (Inglaterra), y el Cardiff Blues (Gales).
Final Champions Cup
Se diputa el sábado. A las 17.45 horas, en San Mamés, el Leinster (Irlanda) ante el Racing (Francia). Por la mañana (12) juegan en Fadura Enisei (Rusia)-Heidelberger (Alemania) por la Continental Shield.

Para la ocasión, se colocarán 23 cámaras de televisión a través de todo el estadio de San Mamés. Una de ellas, la Super Slow Motion, permitirá ver a los espectadores de todo el mundo las jugadas a velocidad superlenta. Otra, la Spider Camera, sirve para captar planos cenitales mientras se mueve a través de una sistema de rieles a gran altura, un sistema multimedia al que está ya acostumbrado la afición del Athletic. Los partidos de la final serán retransmitidos en España por Movistar+ que contarán con su propia cámara para realizar las entrevistas.

Colocación de las cámaras de televisión en San Mamés.
Colocación de las cámaras de televisión en San Mamés. / EC

Ante el acontecimiento que se avecina el mejor consejo que pueden recibir los vizcaínos que van a descubrir estos días el rugby -en Fadura también se jugará el sábado a las 12.00 la final de la Continental Shield, un torneo europeo de menor nivel- es que se acerquen a este juego con el corazón y no con la razón, como sugería Mandela; que se sumerjan en el ambiente que crearán los visitantes y que asimilen las reglas del balón ovalado sin prisa, poco a poco. Y con los neófitos que tengan entradas para los partidos -los organizadores de la European Professional Club Rugby aseguran que se han vendido muchas entre los aficionados españoles- lo primero es que no se extrañen de ver a jugadores avanzar pasando el balón hacia atrás.

Por último, para esa 'inmensa minoría' que ya juega al rugby en Euskadi desde hace tiempo -el Universitario bilbaíno que cumple medio siglo, el Getxo, el Gernika, el Uribealdea, el Durango, Elorrio, Arratiko Zekorrak-, para todos ellos las finales de Bilbao llegan como un premio inesperado por haber sido fieles al espíritu del juego. Lo dice siempre Hugo Porta, aquel gran apertura de los Pumas (selección de Argentina): la élite profesional sólo representa el 1% de este deporte, la savia está en el trabajo cotidiano de los clubes y en los valores que transmiten. «Los que más aman el juego son los perdedores; sin ellos no habría 'cracks'», declaró a El CORREO.

Las finales del rugby de élite quizá dejen a Bilbao, cuando el espectáculo acabe, algo de esa forma de pensar. Pero antes serán un escaparate de la ciudad en 115 países. Un reto que afrontar con algo diferente.

Bilbao Finals 2018

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