Montañismo

El duelo ciega a la familia del argentino sepultado con Zerain

Mariano Galván.

Se resisten a aceptar que Mariano Galván pereció en el Nanga Parbat y han abierto una cuestación en Argentina para pagar la operación de rescate que salió en su busca este fin de semana

Javier Muñoz
JAVIER MUÑOZ

La familia del alpinista argentino Mariano Galván, compañero del alavés Alberto Zerain en la trágica expedición al Nanga Parbat, se resiste a aceptar que ambos murieron atrapados por un alud el pasado 24 de junio en la arista Mazeno. Según informó la edición digital del diario ‘Los Andes’, publicación de la ciudad de Mendoza, los allegados de Mariano habrían empezado a recaudar el pasado fin de semana los 38.000 dólares (33.350 euros) necesarios para costear la expedición de ocho sherpas paquistaníes que ya han partido hacia el campo base para reanudar la búsqueda.

‘Los Andes’ informó que se han abierto dos cuentas bancarias para reunir fondos y recogió unas declaraciones de la hermana de Mariano, Marisol, en las que pide al Gobierno argentino que realice gestiones diplomáticas ante Pakistán a fin de llevar de nuevo un helicóptero militar al Nanga Parbat y abrir cuentas en ese país para pagar a la empresa de los sherpas, Karakorum Expeditions.

Para reanudar el operativo de rescate a pesar del tiempo transcurrido -Alberto y Mariano salieron hacia la cumbre el pasado 19 de junio-, los Galván se aferran desesperadamente a los datos que proporcionó el Racetracker (GPS) en la arista Mazeno y luego más abajo, información de la que no parece desprenderse otra cosa que cuando se encontraban a una altitud de 6.000 metros, una avalancha los arrastró y los sepultó.

Las imágenes muestran unas pisadas en la arista y el desprendimiento de una placa de hielo

La familia de Mariano insiste, sin embargo, en que el GPS refleja ligeras variaciones de posición dentro del alud que podrían atribuirse a un intento de ponerse a salvo. Esa hipótesis fue descartada desde el principio por los colaboradores de Zerain y Galván, y de forma general por todos los escaladores. Tales variaciones, explicaron todos ellos, no corresponden a movimientos, sino a que el localizador entra en conexión con satélites que no son geoestacionarios.

Aceptada al 99%

La certeza de que Zerain y Galván perecieron en el alud, aceptada al 99% tras analizar los datos del GPS, pudo corroborarse el 1 de julio, cuando el mal tiempo amainó en el Karakorum y los militares paquistaníes sobrevolaron el lugar del accidente con el alpinista rumano Alex Gavan, que estaba en el campo base del Nanga Parbat. En las imágenes que ese montañero tomó de la zona se aprecian unas pisadas bajo la arista Mazeno y lo que parece ser el desprendimiento de una enorme placa de hielo.

Pero esas evidencias no han terminado de convencer a los familiares de Mariano, que se agarran a cualquier duda o hipótesis. En su opinión, que no se hayan visto huellas montaña abajo no significa nada porque la climatología adversa pudo haberlas borrado.

Es la posibilidad sugerida al diario ‘Los Andes’ por Sol Navarro, amiga de Mariano Galván, y que coordina a los sherpas que salieron hacia el Nanga Parbat, encabezados por el paquistaní Mizra Alí. «Las líneas (del GPS) que se ven indicarían, siempre en potencial, movimiento humano. Se corresponden con posibles escapes del alud. Además, en esa zona hay cuevas y grietas en donde podrían estar ambos».

Expertos alpinistas reiteraron a EL CORREO que las posibilidades de que Zerain y Galván estén vivos son nulas. Las esperanzas que todavía alimentan los familiares del segundo tendrían que ver con el periodo de duelo tras un pérdida traumática, una situación que no es nueva en el mundo de la montaña.

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