Las claves de la motivación de un gladiador del siglo XXI

Enrique Marín, 'Wasabi', durante el curso ofrecido en Bilbao./JORDI ALEMANY
Enrique Marín, 'Wasabi', durante el curso ofrecido en Bilbao. / JORDI ALEMANY

Enrique Marín, 'Wasabi', el único español que ha competido en la UFC en Estados Unidos, ofreció un curso en Bilbao sobre lucha extrema: «Quien dice que no tiene miedo está loco»

ÓSCAR B. DE OTÁLORA

¿Se puede mantener la cabeza fría mientras te enfrentas a un gigante entrenado que pretende estrangularte o partirte un codo ante una audiencia de millones de personas? Enrique Marín, 'Wasabi', es el único español que ha peleado en Estados Unidos en el Ultimate Fighter, uno de los mayores eventos globales de los nuevos deportes de lucha extrema que se han apoderado de la televisión e Internet. Es el mismo tipo de combate sin apenas límites -valen prácticamente todo tipo de puñetazos, patadas, estrangulaciones o luxaciones- que practica Connor McGregor, el peleador irlandés cuyo enfrentamiento con Mayweather el pasado 26 de agosto hizo caer la recaudación del cine ese fin de semana en Estados Unidos. Son los nuevos gladiadores del siglo XXI pero ahora el Coliseo es todo el planeta. Y como 'Wasabi' reconoce, lo importante no es solo el entrenamiento físico capaz de soportar una paliza de ese tipo sino una mente adiestrada que se sobreponga al miedo y a otras emociones tóxicas.

'Wasabi', sevillano de Sanlúcar la Mayor, de 31 años y profesor de gimnasia, consiguió introducirse en el paraíso de este tipo de deporte en 2015. Entrenó y luchó en Estados Unidos y sus peleas pueden verse en Internet. Pese a que sufrió dos discutidas derrotas, los profesionales de este tipo de lucha le siguen llamando para que les entrene. Esta semana ha ofrecido un seminario para practicantes de este tipo de deporte en el gimnasio 'Élite Sport' de Bilbao. Allí enseñó las técnicas y el entrenamiento que permiten sobrevivir en el octógono, la jaula en la que se encierra a los peleadores para combatir sin límites. Pero también habló del entrenamiento psicológico necesario para sobrevivir a una prueba de ese tipo en la que siempre existe la posibilidad de ser aplastado por K.O. Estas son algunas de sus claves:

1 Tu grupo es la clave

Para Enrique Marín, una de las claves para el éxito es entender que en la soledad nunca se consiguen resultados. «Aunque sea un deporte individual es necesario trabajar en grupo, aprender de los demás, contar con ellos para entrenar o conseguir motivación extra», explica el peleador. Por eso, 'Wasabi' considera que las artes marciales mixtas son un deporte excelente para los niños. «En cuanto a las lesiones o los golpes, puedo asegurar que el fútbol o el baloncesto hacen más daño que este tipo de lucha», afirma contundente. «Y a un joven le sirve para conseguir resistencia, psicomotricidad, fuerza, coordinación, además de unos valores». Entre esas enseñanza destaca algo tan aparentemente contradictorio como saber recurrir a la energía del grupo y a la vez darse cuenta de que en el momento definitivo estás solo. «Tu círculo es necesario pero en este deporte no le puedes pasar la pelota a otro como un partido de fútbol. Y aprender eso es muy importante».

2 Sin compromiso no hay resultados

El peleador sevillano entrena cuatro horas y media al día. «Y muchas veces no apetece. No quieres ir al gimnasio porque estás mejor viendo la televisión o te duele algo. Pero sin ese sacrificio personal es imposible salir adelante. Porque si compites en las artes marciales mixtas, -ahora no me refiero a los que las practican como hobby- necesitas tener un cuerpo capaz de soportar un combate y eso exige mucho esfuerzo», asegura el luchador. Por eso rechaza esa imagen de una actividad propia de macarras que rodea a estas artes marciales. «No nos equivoquemos. Un macarra lo que prefiere es estar en el sofá, así que a medio plazo acaba abandonando este tipo de actividad». «Nuestro deporte», añade, «es una actividad agresiva pero no violenta. Es un deporte de caballeros y yo con mis rivales me llevo de maravilla».

3 El mito de la zona de confort

Todos los libros de autoayuda insisten en que en algún momento una persona se debe acostumbrar a vivir fuera de su zona de confort. Enrique Marín es partidario de una postura más prudente y equilibrada. «Para mí ir a Estados Unidos fue una experiencia fantástica, pero tengo recuerdos muy duros de aquellos momentos», rememora ahora. «Allí estaba todo el día fuera de la zona de confort porque no tenía a nadie de confianza a mi alrededor. Estás solo, sin familia, sin amigos, sin pareja...y eso te hace vivir una vida...impersonal. Y cuando llegan los días malos, las lesiones, estás solo», explica. «He aprendido que puedes estar en la zona de experimentación, en el área de riesgo, si de vez en cuando vuelves a tu zona de confort y allí recargas las pilas».

'Wasabi', en disttintos momentos de su entrenamiento en Bilbao. / JORDI ALEMANY

4 Visualizar el pánico

'Wasabi' cree que sin una mente lo suficientemente fuerte jamás habría podido enfrentarse con éxito a una pelea en la UFC y por ello entrena su cerebro con la misma intensidad que sus músculos. «La gente debe entender que cuando preparas un combate, tu psique va pasando por diversas fases. Al principio, cuando cierras la fecha del enfrentamiento, te entra el nerviosismo. Pero cuando se acerca el día definitivo, empiezas a empequeñecerte y a pensar que el rival es mejor que tú. Es un diablito que se mete en tu cuerpo y hay que luchar contra él. Y ya, el día que subes al octógono, eres una hemorragia de sentimiento». Para preparar su mentalidad, Marín entrena con un 'coach' de Barcelona, Álvaro Prades. «El miedo, como el dolor o la culpa, es un sentimiento y cuanto más lo conozcas más fácil será canalizarlo. Pondré un ejemplo. Si me asaltan con un cuchillo, me cago, pero un vecino de Bagdad, acostumbrado a enfrentarse todos los días a la muerte, ni se inmutaría. En psicología deportiva», añade, «utilizamos mucho la visualización, así que yo me dedico a imaginarme el día del combate segundo a segundo, desde que desayuno hasta que gano la pelea. Así he conseguido estar menos nervioso y, a base de enfrentarme a la sensación, ser capaz de canalizarla». Porque al luchador sevillano no le cuesta reconocer que tiene pánico antes de cada pelea. «Quien no tiene miedo es porque está muerto o loco de receta», asegura.

5 La fuerza de la resiliencia

Enrique Marín es un ejemplo de resiliencia, esa tan deseada capacidad de adaptarse a situaciones adversas. Cuando 'Wasabi' fue derrotado en dos de las peleas claves de la UFC, las que le cerraron la puerta a seguir en la liza por los grandes títulos, las redes sociales españolas se volcaron en apoyarle y en denunciar que la decisión de los árbitros había sido injusta. Él, sin embargo, rechaza ese planteamiento. «No quiero entrar en ese tipo de debates porque no sirven para nada y no es mi estilo», afirma. El luchador, además, asegura que, pese a las derrotas, se le han abierto más puertas de lo que creía. «En el evento principal fui derrotado por Sage Northcutt. Me da igual lo que se dijera de aquella pelea. Con lo que me quedo es que Sage me contrató este año para que viajase a Estados Unidos a entrenarle de cara a sus próximas peleas. Para mí eso es mucho más importante».

6 ¿Qué es un guerrero?

El peleador sevillano tiene un libro favorito: 'El guerrero pacífico', de Dan Millman, obra que fue llevada al cine en 2006 y protagonizada por Nick Nolte. El texto es la autobiografía de Millman, un gimnasta olímpico, y está salpicado de referencias de autoayuda y motivación. «Para mí es clave», revela Marín, «porque lo que revela el libro es que ir a la batalla no te convierte en un guerrero». «La novela cuenta la historia de un joven gimnasta que lo tiene todo: es el héroe del colegio, las niñas le admiran, tiene un cuerpo escultural. Ha puesto todo su ego en lo bueno que es. Hasta que tiene una lesión muy grave y tiene que enfrentarse al fin de aquello en lo que había depositado todas sus esperanzas. Ahí se ve al guerrero de verdad. El héroe descubre cuáles son las luchas que de verdad importan», concluye 'Wasabi'.

Asistentes al curso de 'Wasabi'.
Asistentes al curso de 'Wasabi'. / JORDI ALEMANY

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