MTB Non Stop Madrid-Lisboa

Un cambio de estrategia salvador

Tres de los cuatro componentes del equipo de EL CORREO durante un descanso. / EC

El equipo de periodistas de EL CORREO ya está cerca de la meta en la carrera más dura del mundo de mountain bike

JOSU GARCÍA

Ya hemos entrado en Portugal. Tras el sufrimiento de ayer en las primeras postas, el equipo de periodistas de EL CORREO que participa en la carrera 'non-stop' más dura del mundo de mountain bike (Powerade Madrid Lisboa) hemos decidido modificar nuestra estrategia. Ya no salimos como potros desbocados en cada relevo sino que intentamos arrancar con un ritmo contenido para apretar después de forma progresiva.

El cambio ha sido un rotundo acierto. Nos ha dado moral ver que vamos de menos a mas. Y también más confianza. Eso se ha notado en el rendimiento. Hemos hecho varios segmentos muy rápidos: la etapa reina en menos de cinco horas. Vamos viento en popa hacia la capital lusa, donde tenemos que llegar antes de las siete de la tarde del domingo y esquivar así el tiempo de corte de 55 horas. Llevamos casi medio día de adelanto.

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La parte negativa de los últimos segmentos, que nos han hecho atravesar Ávila y Cáceres, han sido los problemas de Bruno con los focos para las noches. Al de una hora de salir de Navaconcejo (Cáceres) se ha quedado sin batería. Ha sufrido el resto del tramo, únicamente veía iluminados los caminos con un pequeño frontal.

Falta de sueño

El equipo está con ánimo, aunque empieza a pesar la falta de sueño. Apenas hemos dormido una hora de lás últimas 36. El tener que moverse con la autocaravana constantemente, reparar las bicicletas y preparar toda la logística lleva tanto tiempo que nos es imposible meternos en el saco para descansar. El ambiente en la carrera es muy bueno y sano. Son 800 deportistas haciendo lo que más les apasiona.

El mayor escollo ya está superado. La etapa más dura de todas, entre Alcántara y Cedillo, ya está en el zurrón. Ha sido dura por el terreno: zonas técnicas, con subidas muy explosivas (cortas pero muy exigentes). Con todo ha sido también una posta muy bonita. La salida ha sido espectacular, recorriendo las calles empedradas de Alcántara, con vistas al Puente Romano. Después ha tocado moverse entre cañones y ríos secos, además de por dehesas con cerdos pata negra.

Llevamos un adelanto de casi 12 horas. Sólo un percance grave nos puede apartar de nuestro objetivo.

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