«Estoy aprendiendo cómo vivir esta nueva vida»

Jon Rahm juega con el vehículo para transportar los palos en las instalaciones de East Lake, donde se disputa el Circuito Americano. /J. M. CORTIZAS
Jon Rahm juega con el vehículo para transportar los palos en las instalaciones de East Lake, donde se disputa el Circuito Americano. / J. M. CORTIZAS
EL CORREO en Atlanta con Jon Rahm

El vizcaíno Jon Rahm repasa un año «supersónico», sus brotes de carácter de los que se arrepiente y el esfuerzo y el trabajo para llegar a lo más alto

J. M. CORTIZASEnviado especial. Atlanta

Otra época a diez minutos del anillo olímpico de la bulliciosa Atlanta. La casa club en East Lake es regia, invita a la ensoñación. Ver reunidos en sus vitrinas los cuatro trofeos del Grand Slam que ganó el mismo año Bobby Jones, que fue quien erigió este imperio verde, anima a retroceder en el tiempo. Cerca una de las chaquetas del inolvidable Arnold Palmer y una bolsa con los palos que manejaba el mito al que se sigue llorando en el primer año que ya no está entre nosotros. En una de las butacas de los enormes salones, Edorta y Jon Rahm hablan con casa. El padre sentado y el hijo de rodillas viéndose las caras con la familia que se ha quedado en Barrika. En un entorno encorsetado, aunque menos de lo imaginado, suponen un soplo de normalidad, de sencillez, de gente sin pliegues, cercana. Jon está entre los cinco máximos aspirantes a ganar el Circuito Americano y sus pulsaciones son las de un neurocirujano. Charla sin prisa con EL CORREO antes de la gran cacería que se inició ayer en Atlanta.

– Inicio supersónico en el golf de pago. ¿Es consciente?

– Supersónico creo que se queda corto. ¿Consciente? No lo sé. Creo que no soy totalmente consciente del todo, la verdad. Sobre todo porque no estoy en casa. Mi aita siempre me dice ‘en casa estás en todos los lados’ y no me doy cuenta de la magnitud de las cosas que hago y el impacto que tengo, sobre todo en Bilbao, en Euskadi y España.

– ¿Lo había soñado así?

– Sueñas con estar en esta situación y hacer estas cosas, pero no siempre todo el mundo se ve capaz de hacerlas. Yo siempre me he visto capaz, pero nunca pensé que fuesen a pasar en este año como ha sucedido. Que a los 22 años me esté pasando esto y viva esta vida...Vivir en otro país no es un problema porque ya llevo cinco años aquí, es una costumbre, aunque seguro que para el aita, ama y la familia mejor si pudieran verme más. Viajo 27 o 30 semanas al año y eso es un poco duro. Lo que estoy aprendiendo es a cómo vivir esta vida. El resto es golf, lo que he hecho siempre. Ahora tiene más repercusión lo bueno o malo que hago.

– Como dice el anuncio, el secreto está en la masa, en su caso en el ADN. Traía el talento de serie y un carácter que le define como diferente.

– Puedes tener talento o un don físico pero eso hay que trabajarlo. Y me ha costado lo mío desde muy joven, trabajando muchísimo, yendo a Madrid luego a Estados Unidos. Lo que siempre he tenido ha sido la determinación, la confianza, una seguridad tremenda. Te hablo de segundo o tercero de la ikastola y ya decía en clase que iba a ser un campeón, me sentía capaz, creía que lo iba a hacer. Y está siendo un viaje increíble.

– ¿En qué momento percibe que ya es una realidad, uno de los mejores jugadores del mundo?

– Creo que aún no lo sé, que no me he dado cuenta todavía. Como no lo contéis vosotros, creo que no lo sé. Como deportistas intentamos no pensar en todo lo demás. Para los periodistas es vuestro trabajo, que ya tiene tela contar lo que va pasando aquí. Pero intentas aislarte un poco para que todo te resulte más fácil y llevadero. Darte cuenta de las cosas, sí. Pero tener exceso de información no es bueno. El golf es un deporte complicadísimo y hay que dosificar todo lo que te llega de fuera.

«He hecho cosas en el campo de golf que ojalá no hubiese hecho, de las que me arrepiento y no deberían ser aceptables»

– Sus brotes de carácter explosivo en el campo han sido tema de conversación.

– Ese carácter, esa competitividad, ayuda muchas veces a hacer lo que he hecho hasta ahora. Si alguna vez se ha dicho alguna cosa mala tiene su sentido porque he hecho cosas en el campo de golf que ojalá no hubiese hecho, de las que me arrepiento y no deberían ser aceptables. Tengo suerte de estar donde estoy después de haber hecho lo que he hecho. Y sigo pidiendo perdón. Me gustaría ser un gran ejemplo y eso no es ejemplo para los niños que quieren jugar al golf.

La ignorancia y los extremos

– Es innegable que ha cambiado. Se ha serenado mucho.

– Ha habido mucha diferencia desde el US Open. Aquel fue un punto de inflexión en mi carrera y mi carácter, y desde entonces he estado trabajando para mejorar. Es un trabajo que no te cambia de la noche al día y si cambiase muy rápido no me dejaría jugar lo bien que he jugado hasta ahora. Entiendo la presión de ciertos medios de comunicación, especialmente los de aquí. En Estados Unidos son muy de si hay algo bueno estás aquí arriba y cuando algo malo pasa te van a hundir más. Creo que la ignorancia es la que lleva a los extremos. Cuando conoces a alguien y conoces la verdad cambian las cosas. Seguirá habiendo momentos de los que no esté orgulloso y me voy a enfadar, pero va mejorando. Ojalá llegue el momento en que esto no sea un problema.

– Desde fuera daba la sensación de que se estaba obsesionando. La ambición chirriaba con tanta comparativa que usted hacía con los logros precoces de Woods y Nicklaus.

– Puede que vaya por ahí. Me di cuenta de lo que ha hecho que esté jugando ahora de esta manera. Tú ves cómo ha ido mi carrera este año y los objetivos del comienzo eran modestos, bastante pequeños comparado con lo que he conseguido. En los primeros meses ya había logrado lo que me había propuesto para todo el año. Llegué a un vacío, a un ¿y ahora qué? En la época del The Memorial llegué al Top 10 del mundo. Eso estaba en mi cabeza a años en el futuro, así que bajé la guardia. Cuando fui a Europa, como eran objetivos nuevos jugué bien y al volver a Estados Unidos no lo hice. Después del PGA hablé con Joseba del Carmen...

– Su coach.

– Sí. Le dije, oye Joseba, puede que esto influya. Es que me he quedado sin objetivos. Aunque parezca absurdo no tenía objetivos por los que jugar más que ganar un torneo y eso no es suficiente. Él se había dado cuenta también, reenfocamos el año y mira cómo he jugado ahora, tercero, cuarto y quinto en los play-off. Pero no creo que sea la presión porque siempre me he puesto mucha más a mí mismo que la de los medios de fuera. Mis expectativas siempre son más altas que las del resto.

– Tiene 22 años, vive en pareja, es millonario y lo será mucho más...

– ... Mi vida es diferente a la de un chaval normal. Cuando con aita y ama nos dimos cuenta de que tenía un talento, jugaba bien y había que hacer algo, desde los 13 años los fines de semana yo no estaba en las jaiak o con los amigos fuera. Estaba entrenando en el campo de golf porque me gustaba y divertía. A veces pienso en el sacrificio. Sólo es sacrificio si no lo quieres hacer. Si te diviertes haciéndolo es un entretenimiento y lo he hecho porque he querido, nadie me ha obligado. Es cierto que no llevas una vida normal de un chaval de 22 años, pero es mi elección.

– Asume que hay peajes.

– Claro. Volar 30 ó 35 semanas al año no es lo mejor, físicamente estamos constantemente activos, estirando y en el gimnasio todos los días porque si no la espalda acaba descojonada. La dieta, porque no puedes bajar la guardia. Y lo más importante, no ver a la familia. No he vuelto a casa desde Navidades porque no he podido parar.

«Las horas que he metido, las lesiones, operaciones... muy poca gente habría con agallas y determinación para llegar a este punto» El esfuerzo para llegar

– Pese a todo, muchos jóvenes se cambiarían por usted.

– Cuando alguien dice ojalá yo fuese él, ya te digo yo que no, que no tienen la determinación para llevar a cabo el esfuerzo. Las horas que he metido jugando al golf hasta que me ha dolido todo, las lesiones, operaciones, muy poca gente habría con agallas y determinación para llegar a este punto. Si no, lo haría todo el mundo. Es muy fácil decir que quieres tener esa vida. Claro, si es gratis, sin esfuerzo todos lo harían. Mi aita siempre me ha dicho que para ser bueno en algo hay que poner mucho esfuerzo.

– La familia de nuevo. Es su pilar básico.

– Nunca hay que olvidar de dónde vienes, especialmente en un deporte como éste en el que no estoy en casa, en ninguna casa, ni en la mía, ni en Bilbao, ni nada. Mantener las raíces es lo más importante.

– Quinto del mundo, con opciones de ganar los Circuitos Americano y Europeo y aparenta una tranquilidad contagiosa. Como dijo el ministro, ¡manda huevos!

– (Carcajada) Hay que intentar estar tranquilo porque si no tienes un estrés de la hostia. Si estás pensando en todo lo que puede pasar te vuelves loco. Aunque hay veces que se me ve enfadado en el campo, lo que las cámaras no muestran es lo mucho que me divierto con mi caddie, con mi novia, con mi familia cuando vienen y eso es lo que lo hace llevadero. Aquí estamos 30 y sólo puede ganar uno. Cada año habrá 29 perdedores y hay que aprender de ello y esperar que algún año sea yo. Y no olvidar que es mi primer año. Nadie ha podido aspirar a ganar los dos circuitos el primer año y eso es lo que me tiene calmado. Tengo suerte por estar aquí y debo mantener la humildad.

–¿Cuánto le ha molestado que le hayan sacado de la foto oficial de los favoritos en Atlanta?

– Lo que le dije a mi caddie, mientras esté en la foto final, me da igual. Lo podrían cambiar, puede, pero no es algo que me influye.

– ¿Hay una fórmula para abstraerse de que estos cuatro días están en juego diez millones de dólares?

– Once, porque hay que añadir el premio del torneo. Es como ganar ‘Quiere ser millonario’ once veces y media. El mejor modo de manejarlo es pensar que tengo 22 años y tengo la opción de ganar la mitad de mi edad en millones en mi primer año en el PGA Tour. Y en la suerte que tengo de estar en esta situación, porque hay mucha gente que mete las mismas horas y no llega nunca, de ser uno de los cinco que controla su propio destino. La oportunidad de ganar, es increíble. Si quedas el 30 porque le pegas en la salida del 1 te lesionas y abandonas te llevas 300.000 dólares.

«Para mí, el Athletic siempre va a ser más importante que yo»

– ¿Sabe la popularidad que está alcanzando en su tierra?

– No, no tengo ni idea.

– Le adelanto que cuando vuelva de vacaciones no va a poder pasar desapercibido.

– Eso es bueno. Lo malo sería que nadie me conociese después de conseguir todo lo que estamos haciendo. Te tengo que dar las gracias a ti y a todos los periodistas porque sois los que contáis la historia.

– El hecho de ganar es el que enciende la pasión popular.

– Creo que es algo que va con nuestro carácter, sobre todo en Euskadi y Bilbao. Tenemos ese espíritu de unión. Creo que el Athletic tiene mucha culpa de ello. Llevando tantos años de sufrimiento cuando alguien tiene opción de ganar... joder. Me acuerdo cuando el Athletic llegó a las finales de Copa, estaba yo que me moría y eso que no ganamos ninguna. Cuando metió el gol Toquero en Mestalla estábamos en Euskadi como una tortilla, de media vuelta, para abajo. Para mí, el Athletic siempre va a ser mucho más importante que yo. Y que la gente me esté poniendo en ese nivel es increíble, emotivo y ojalá siga pasando.

– ¿Mantiene que para que le pidan hacer un saque de honor en San Mamés hay que ganar un Grande?

– Hombre, si gano esta semana igual también cuenta, quizá un saque pequeñito, de banda (ríe). Hay que esperar para algo grande, pero esta semana también contaría. No se va a sacar la gabarra por ganar un partido y en el golf lo mismo. Pero igual este sí hay que meterlo en el grupo.

– ¿Qué pasará el día que cuelgue las botas su amigo Aduriz?

– Ojalá que cuando deje el fútbol haya alguien que tenga el sentimiento y la responsabilidad que él tiene de ser número uno y tener que meter goles.

– Mirando alrededor no se atisba un sucesor.

– Está todo en la cabeza. Es mucho de autoconfianza, de carácter. Jugadores hay, necesitan tener la mentalidad de hacerlo. Williams sería un gran candidato, físicamente un portento y simplemente tiene que aprender. Llorente tampoco empezó siendo un killer. Hay que aprender, tener responsabilidad y ser líder. Ahora estamos un poco en el momento de decir ya la meterá Aritz, tiradla ahí que ya rematará, ya está él.

– ¿Que capricho se va a dar cuando cobre los once millones?

– Ni idea. Si pasa ya te diré.

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