Gorka Villar, siempre a la sombra de su padre

Gorka Villar, a su llegada a la empresa Sport Advisers, que fue registrada por la Guardia Civil./EFE
Gorka Villar, a su llegada a la empresa Sport Advisers, que fue registrada por la Guardia Civil. / EFE

La relación de Ángel Villar con la federación argentina aupó a su hijo a la cúpula del fútbol sudamericano, de la que salió en silencio por los escándalos de corrupción

Javier Muñoz
JAVIER MUÑOZ

Esgrimir honradez a los cuatro vientos nunca es aconsejable y menos si se hace en vano. Todos los comentarios acerca de Gorka Villar (Bilbao, 1975) arrancaban ayer inevitablemente con la frase que pronunció en el programa deportivo ‘El Larguero’: «De mi padre he aprendido a ser honrado». Quiso ser una solemne proclamación de inocencia, pero el magistrado Santiago Pedraz y la Guardia Civil la han convertido en un epitafio. El eco de esas palabras lapidarias perseguía anoche al presidente de la Federación Española en el calabozo de Las Rozas. A nadie se le había ocurrido que treinta años de historia del fútbol español cupieran en un espacio como ése.

No es la primera vez, ni será la última, que un golpe del destino cambia el escenario. Hasta hace un par de años, casi nadie había reparado en Gorka Villar, un abogado especializado en Derecho del Trabajo y Derecho Deportivo. Fue en 2015 cuando su nombre apareció flotando en el turbio estanque la FIFA, cuyas aguas habían sido sacudidas por la investigación del comité de ética que se llevó por delante a Joseph Blatter, Michel Platini y otros dirigentes corruptos. Al asomar todos ellos a la superficie como peces aturdidos, Ángel María Villar no apareció, pero sí lo hizo tímidamente su hijo, que en 2015 exhibía un currículo tan notable como ignorado por el común de los mortales.

Apenas unos meses antes, sin haber cumplido siquiera 40 años, a Gorka Villar lo habían nombrado director general de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), puesto al que accedió gracias a la estrecha relación de su padre con Julio Grondona, el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), ya fallecido. El nuevo responsable de Conmebol no era, a pesar de su edad, un recién llegado a las altas esferas del deporte. En la Federación Española y en algunas federaciones territoriales había trabajado durante años entre bambalinas, bajo la cobertura paterna, cobrando por sus servicios sin llegar a desempeñar cargos oficiales.

LA CLAVE

Salto al éxito
La carrera del abogado despegó cuando La Roja se convirtió en un icono y organizó sus amistosos

Ya en 2004 se ocupó de la campaña para la reelección de Ángel Villar, una victoria que al principio no estaba tan clara, pero que al final se materializó. Sin embargo, la carrera de Gorka despegó de verdad tras la siguiente reelección. La Roja triunfante en la Eurocopa 2008 se convirtió en un icono social, y el hijo del ‘jefe’ se encargó de organizar los amistosos de Iker Casillas, Piqué, Iniesta y compañía; entre ellos, el choque contra Corea del Sur en 2010 como preparación para el Mundial de Suráfrica.

Con 70.000 euros

A comienzos de 2011, Gorka Villar protagonizó un singular incidente en Argentina. Las autoridades lo retuvieron con 70.000 euros en el aeropuerto bonaerense de Ezeiza, y el auditor general de la República, que era la correa de transmisión de la presidenta Cristina Kirchner en los tribunales, tuvo que descolgar el teléfono. El resultado fue que el detenido no llegó a ser acusado y recuperó parte del dinero. Fue justo aquel año cuando el abogado bilbaíno empezó trabajar para Conmebol, primero en calidad de asesor y finalmente, en 2014, como director general, flamante cargo al que le catapultó el omnímodo Julio Grondona.

Tenía Gorka fama de hábil negociador, siempre en la sombra. De su poder da idea que en Paraguay -la sede de Conmebol está en Asunción- gozaba de inmunidad diplomática. La prensa local no tardó en revelar su tren de vida y el sueldo de un millón de euros anuales que le pagaba el fútbol sudamericano; eso sin contar el alquiler de la vivienda. Tampoco tardó en destaparse un escándalo por sus vinculaciones con el expresidente de Conmebol, el uruguayo Eugenio Figueredo, un directivo que en mayo de 2015, raíz de la investigación del comité de ética de la FIFA, acabó siendo extraditado desde Suiza a su país para declarar sobre la corrupción en el fútbol sudamericano.

Cuando Figueredo empezó a largar, confirmó unas acusaciones contra Villar hijo en un asunto no precisamente menor: su presunto intento de extorsión a varios clubes uruguayos, entre ellos, el Peñarol, para que dejaran de querellarse contra él por los derechos de televisión de la Copa Libertadores. Los equipos se consideraban estafados por la forma en que se habían vendido esos derechos, y Gorka Villar supuestamente los había amenazado para que renunciaran al procedimiento penal; un pleito que había comenzado en 2013 y en el que Conmebol había costeado la defensa del denunciado.

Aquellas acusaciones nunca fueron probadas, pero tras la investigación de la FIFA, Villar abandonó la Conmebol sin mayores explicaciones en 2016. A la cabeza de dos empresas bautizadas como Cervantilandia y Acomodalia, el letrado ve como la Justicia suiza revolotea sobre las comisiones que presuntamente se pagaron por la candidatura de España y Portugal en el Mundial 2018, en cuya promoción él participó.

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