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Islandia, el mito de los vikingos forjados en hielo y fuego

Los jugadores de Islandia, en un entrenamiento. /Afp
Los jugadores de Islandia, en un entrenamiento. / Afp
Grupo D

La irreductible Islandia, el país más pequeño en disputar un Mundial, cautiva a los románticos con su grito de guerra y su fascinante bravura

IÑIGO CRESPOBilbao

Los mitos sobreviven el tiempo que dura su capacidad para fascinar, e Islandia encierra hoy una extensa colección de los relatos más cautivadores adaptados al fútbol. Representa a una isla remota, con una población inferior a los 350.000 habitantes, que es capaz de resistir y golpear a los más poderosos, como Inglaterra en la pasada Eurocopa; a un país cuya existencia en el deporte rey se reducía a la nada hasta hace siete años, cuando ocupaba el puesto 122 del ránking de la FIFA; un equipo dirigido por un dentista de profesión y defendido en la portería (Halldorsson) por un director de cine que grabó un videoclip para Eurovisión... El listado de componentes surrealistas se presenta interminable en el conjunto nórdico, pero si algo han demostrado los vikingos de Heimir Hallgrimsson es que las suposiciones teóricas y la rendición no van con ellos.

Islandia quiere hacer temblar la tierra como lo hizo en Francia, donde cerca de 10.000 hinchas coreaban al unísono desde la grada el grito de guerra más popular entre las selecciones. Esa especie de 'haka' que va acompañada de aplausos 'in crescendo' hasta el estallido final fue la huella imborrable del combinado nórdico, que acabó con Austria y puso contra las cuerdas en la fase de grupos a la campeona Portugal (1-1). Cerca del 10% de la población total (más de 30.000 personas) del país nórdico acudió a la pasada Eurocopa, aunque el éxodo se reducirá de forma drástica por las dificultades de viajar hasta Rusia. Los propios islandeses, sin embargo, confían en que los aficionados imparciales les acompañen en su entrañable aventura.

Pero el equipo de Heimir Hallgrimsson, un dentista que se labró su carrera en el fútbol femenino y que vive en las recónditas islas Vestman (casi todas están desiertas), sabe que su efecto sorpresa a ojos del Viejo Continente se encuentra ya diluido. El conjunto escandinavo mantiene el mismo bloque de la generación que estalló en la competición europea y que, según su media de edad, debería encontrarse en plenitud. Eso sí, solo unos pocos integrantes de la plantilla pertenecen a grandes ligas, entre los que figuran Hallfredsson (Udinese), Gudmundsson (Burnley) y, por supuesto, su gran estrella, Gylfi Sigurdsson, del Everton. También hay viejos conocidos de la Liga española, como Finnbogason (Augsburgo), que militó en la Real Sociedad, e Ingason (Rostov), ex del Granada.

Pero la irrupción de Islandia no responde tanto al nacimiento de una generación mágica como a la creación de un bloque unido, solidario, realista y, sobre todo, de carácter indomable. La defensa que construyó para el último torneo continental, con un admirable sistema de ayudas, ha concedido un impacto mucho mayor a su pegada. De hecho, aterriza en Rusia como campeón de su grupo en la fase de clasificación, el único que reunía cuatro contendientes de la pasada Eurocopa. Aquella primera huella conllevó un auténtico estallido futbolístico en Islandia, el país de los volcanes y el hielo donde el balonmano es con diferencia el deporte rey. Jugar al aire libre resulta casi imposible durante gran parte del año en la gélida isla del norte, y eso es lo que, según aseguran ellos mismos, lo que les convierte en feroces guerreros sobre el césped.

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