Fútbol

Michu dice adiós al fútbol

Michu celebra un gol con el Swansea. / Efe

Una lesión de tobillo precipita su retirada con sólo 31 años

DANIEL PANERO

Miguel Pérez Cuesta 'Michu' cuelga las botas. El delantero asturiano dice adiós al fútbol con sólo 31 años después de que las continuas lesiones de tobillo le hayan impedido rendir al nivel que un día demostró en la Premier League. Este lastre le llevó a jugar en Tercera División hace dos años y a ser un suplente habitual en el Real Oviedo, club en el que siempre se quiso retirar.

La carrera de Michu tiene un antes y un después de la lesión que sufrió con el Swansea en la temporada 2013-14. Hasta ese fatal desenlace, el delantero de Oviedo era un jugador importante. Su buen papel en el Celta y especialmente en el Rayo le habían llevado a volar rumbo a Gales para enrolarse en un Swansea ambicioso, dispuesto a romper con la historia y lograr su primer título, una identidad que se ajustaba como un guante a un futbolista ansioso por demostrar que podía estar entre los mejores arietes de Inglaterra.

Lo demostró. En el Swansea y de la mano de Michael Laudrup, un técnico que apostó por él y le conocía de su paso por España, sacó a relucir todo el fútbol que llevaba dentro. En la mejor temporada de su vida, la 12-13, anotó 22 goles en 43 partidos, ganó la Copa de la Liga y comenzó a llamar a golpes a la puerta de la selección. Tanto ruido armó que Vicente del Bosque hizo realidad su sueño y le convocó en octubre para los partidos ante Bielorrusia y Dinamarca.

Las cifras de Michu

Real Oviedo (03/07)
103 partidos, 13 goles
Celta B (07-08)
28 partidos, 10 goles
Celta (07/11)
112 partidos, 17 goles
Rayo Vallecano (11/12)
39 partidos, 17 goles
Swansea (12/14)
67 partidos, 28 goles
Nápoles (14/15)
6 partidos, 0 goles
Langreo (15/16)
17 partidos, 10 goles
Real Ovideo (16/17)
27 partidos, 3 goles

Estaba en el mejor momento de su carrera pero todo se truncó en noviembre de 2013. El calvario comenzó con una lesión de rodilla, siguió con problemas en el tobillo y degeneró en ausencias reiteradas con el club de Gales -solo jugó siete partidos en sus dos últimos años en el Swansea-. Buscó minutos en el Nápoles, pero no los encontró y comenzó a asumir su adiós en el Langreo, cerca de casa, en la Tercera División. Su último aliento lo ha dado en el Real Oviedo, el club con el que siempre soñó con jugar en Primera y al que no le pudo ofrecer su mejor fútbol. Las lesiones se lo impidieron.

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