Análisis

Simeone se reinventa

Filipe Luís, uno de los líderes en el vestuario del Atlético. /Afp
Filipe Luís, uno de los líderes en el vestuario del Atlético. / Afp

El técnico del Atlético rota como nunca y alimenta la «competencia interna» como clave del éxito

Ignacio Tylko
IGNACIO TYLKOMadrid

A pesar de estar situado a cuatro puntos del líder debido a los empates cosechados lejos de casa ante el Girona, en la primera jornada de Liga, y en Mestalla, desbordan optimismo el Atlético, su afición y su técnico, quien se declaró «entusiasmado» y «muy ilusionado» tras la victoria de los colchoneros ante el Sevilla, teóricamente un rival directo aunque los madrileños internamente aspiran a todos los títulos en juego. Invicto en todas las competiciones e imbatido en el Wanda Metropolitano, calificado por Diego Simeone como un «circo romano visto desde abajo», este Atlético recuerda al que conquistó la Liga en la temporada 13-14.

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Recientemente renovado dos años más y con un sueldo que ronda los 15 millones de euros anuales, el Cholo está feliz porque «el club hizo un gran esfuerzo» para conseguir que no se fuera ningún jugador importante en verano, sobre todo Antoine Griezmann, y le han fichado para enero a los dos jugadores que pidió: Vitolo y Diego Costa, quien celebró los goles de Yannick Carrasco y del astro francés ante los hispalenses como si fuera un hincha más en el nuevo estadio.

Pero con respecto a cursos pasados, el Cholo se ha reinventado y modernizado con las rotaciones. No es era muy amigo de los cambios, sino más bien de un once tipo, pero ha entendido que sus soldados no pueden llegar rendidos a las batallas decisivas. Después de sólo seis jornadas, los únicos que aún no se han estrenado son los porteros Miguel Ángel Moyá y Áxel Werner, el canterano Sergi y el mediocentro argentino Augusto Fernández, que todavía no está apto tras tantas y tan graves lesiones.

Godín, al banquillo

Significativo que ante el Sevilla introdujera nada menos que cinco cambios con respecto al once que salió en San Mamés. Tres en defensa, donde entraron Vraljko, Savic y Lucas Hernández y se quedó fuera el cacique Diego Godín, algo inimaginable en campañas precedentes; uno en el eje, con Gabi en detrimento de Thomas, la gran aparición del Atlético en este inicio de curso; y otro en punta, ya qua alistó a Vietto para jugar por detrás de Griezmann sin un ariete al uso. Más variantes, más sistemas, más registros, más frescura y más chispa.

«El desafió es interpretar que nadie es más importante que el equipo», resumió Simeone tras el éxito frente al rival que dirige su compatriota, que no amigo, Eduardo Berizzo. «El equipo ha mejorado la competencia, han crecido muchos futbolistas como Thomas, Correa Lucas, y no dejan de luchar los veteranos por un puesto. La fuerza de unos y el entusiasmo de otros nos hacen estar equilibrados. El campo habla y el entrenador sigue lo que le va marcando», desgranó el técnico, capaz de dejar en la grada del Metropolitano a Fernando Torres.

De momento, las palabras y los hechos de Simeone han calado en el grupo. «Lo importante es que siempre sabes que tienes posibilidades de jugar aunque en el partido anterior no hayas sido convocado, como le ocurrió a Vietto en Bilbao. Nadie es titular y el que gana es el equipo. No es fácil, pero la gente lo entiende. Los chavales tienen hambre, nos aprietan y cada vez es más difícil hoy en día ser titular», explicó el brasileño Filipe Luís, uno de los pesos pesados. También han interiorizado el mensaje los jóvenes que aprietan fuerte. «El que sale lo hace bien y esta competitividad mejora al equipo y se nota en los resultados y en el juego», reflexiona Lucas.

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