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Jornada 15

Goleada de oro

Goleada de oro

El Real Madrid luce su mejor juego de la temporada en el homenaje del Bernabéu a un Cristiano que se reengancha a la Liga

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

El Santiago Bernabéu vivió su primera gran fiesta liguera de la temporada. Cristiano Ronaldo brindó su quinto Balón de Oro a la parroquia local, el público atronó en apoyo del autoproclamado “mejor futbolista de la historia” y a partir de ahí el Real Madrid homenajeó al fútbol con un espectáculo mayúsculo de juego y efectividad que parecía encerrado en el baúl de los recuerdos del tramo final del pasado curso. Cinco goles, tantos como distinciones doradas acumula el luso, que le puso firma a dos de ellos y contribuyó a los demás con su pelea y constante amenaza antes de marcharse en el minuto 75 en medio de un cerrado aplauso cuando dejó sitio a Isco, sirvieron para finiquitar en la primera parte a un Sevilla que se miraba y no se reconocía, recompensando de paso a un respetable que atendió solícito a la llamada a la unidad que había efectuado la víspera Zidane a fin de acabar el año con el corazón latiendo para buscar en 2018 una nueva vida que se asemeje a la que tuvo hasta septiembre y no a la existencia de penurias a que se había entregado desde entonces.

Todo fue como la seda para los blancos. Galvanizado por el dorado esférico que se trajo el '7' de París, el Real Madrid ni dio tiempo al Sevilla para tomarle la medida al partido. Percutió Marco Asensio por el carril izquierdo para servir un centro que Lucas Vázquez empaló con un latigazo al que respondió Sergio Rico con una formidable estirada. Desvió a córner el arquero, pero su alivio fue efímero. Lo botó Kroos, no acertó Muriel a despejar y la bola acabó en los pies de Nacho, que fusiló. Capitán 'in pectore' de la diezmada defensa local, el '6' aplicó el estoque adelante y atrás, donde estuvo tan contundente como Vallejo, que solventó con nota su primera gran prueba de fuego.

Había sorprendido Zidane al dejar en el banco a Isco y Kovacic en un choque al que el Real Madrid acudía ya de partida con numerosas bajas. Ausentes por sanción Carvajal, Sergio Ramos y Casemiro, además de los lesionados Varane y Bale, remendó la zaga con los previstos Achraf, Nacho, Vallejo y Marcelo, pero prescindió de 'stopper' para dibujar un doble pivote con Modric y Kroos y adjudicar las bandas a Lucas Vázquez y Marco Asensio en un 4-4-2 clásico que tenía a Cristiano Ronaldo y Benzema como estiletes ofensivos. Mantuvo Marcucci el once previsto con un 4-2-3-1 en el que Nolito y Navas fueron dos fantasmas en las bandas. El de Los Palacios igualó, al menos, a Pablo Blanco como el futbolista con más partidos en la historia de la escuadra hispalense, 415.

5 Real Madrid

Keylor Navas, Achraf, Nacho, Vallejo, Marcelo, Modric (Ceballos, min. 70), Kroos (Marcos Llorente, min. 62), Lucas Vázquez, Asensio, Benzema y Cristiano Ronaldo (Isco, min. 75).

0 Sevilla

Sergio Rico, Mercado, Kjaer, Lenglet, Carole, Pizarro, Banega (Krohn Dehli, min. 80), Franco Vázquez (Geis, min. 70), Navas, Nolito (Sarabia, min. 56) y Muriel.

Goles
1-0, min. 2: Nacho. 2-0, min 22: Cristiano Ronaldo. 3-0, min. 31: Cristiano Ronaldo. 4-0, min. 37: Kroos. 5-0, min. 41: Achraf.
Árbitro
Martínez Munuera (Comité Valenciano). Mostró amarillas a Navas y Banega.
Incidencias
Partido de la decimoquinta jornada de Liga disputado en el Santiago Bernabéu. Antes del silbido inicial, Cristiano Ronaldo presentó sobre el césped su quinto Balón de Oro.

La notable puesta en escena del Real Madrid pilló con la guardia baja al Sevilla, un conjunto de indiscutible potencial pero que camina con paso irregular en una Liga en la que muestra su peor cara lejos del Sánchez-Pizjuán. Se repuso paulatinamente el cuadro andaluz, que encontró por fin a Banega y Franco Vázquez. Pero justo cuando parecía nivelar el choque, llegó el segundo mazazo del vigente campeón para frenar en seco ese paso adelante. Filtró con exquisita sutileza Marco Asensio un balón al espacio entre los dos centrales buscando el desmarque del cinco veces ganador del Balón de Oro. Controló Cristiano con maestría y rebasó a Sergio Rico con un ajustado tiro al palo corto.

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Inyección anímica

Era el 9 de diciembre pero parecía el pasado 14 de mayo, cuando los blancos se pusieron la Liga a tiro con un 4-1 al equipo nervionense en la penúltima jornada, goleada que abrió Nacho con una falta en la que se reivindicó como el más listo de la clase y completó el '7' con un doblete para que Kroos pusiese la guinda al pastel. 55 minutos hubo de intervalo aquella noche entre el primer y el segundo tanto del crack de Madeira. Nueve le bastaron este sábado para adquirir la condición de bigoleador, al convertir un penalti por mano de Navas dentro del área que mató definitivamente al cuadro de Marcucci. Instantes antes había reclamado el artillero una pena máxima por derribo que no estimó como tal Martínez Munuera. No cupo duda de la segunda. Cristiano, que venía de estrellar un penalti contra Roberto ante el Málaga, aunque el rechace le sirvió entonces para certificar la victoria, acertó esta vez a la primera, pese a que Sergio Rico le adivinó la intención.

Por aquello de no estropear los paralelismos, Kroos se animó también a continuar con el calco de goleadores madridistas entre la trigésimo séptima jornada del pasado curso y la decimoquinta del actual al culminar una contra que inició Cristiano en comandita con el teutón y a la que se sumó Lucas Vázquez con un pase medido para que el '8' empujase a placer.

Claro que lo de entonces era un equipo en plena efervescencia ante un rival que mostró más músculo del que reflejó el marcador y en el que Jovetic transformó un tanto que pudieron ser tres. Lo de este sábado, por el contrario, fue un vendaval, ante una escuadra que sigue buscando la identidad perdida, desencadenado por otra que andaba pocha y a la que el quinto Balón de Oro parece haber revitalizado justo antes de viajar a Abu Dabi para el Mundialito y recibir dentro de dos semanas al Barça con la moral reforzada al haber recuperado ese fútbol excelso que parecía haberse agotado tras las Supercopas. Hasta Achraf se tomó una copa en forma de gol. No era plan hacerle un feo a Cristiano en su fiesta.

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