Jornada 17

Una derrota con secuelas

Luis Suárez celebra su tanto en el Santiago Bernabéu./AFP
Luis Suárez celebra su tanto en el Santiago Bernabéu. / AFP

La suplencia de Isco en detrimento de Kovavic debilita a Zidane, cuestionado por su insistencia con Benzema, cuyos números goleadores alimentan la necesidad del fichaje de otro punta

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

A Rafa Benítez la derrota en un ‘clásico’ por 0-4 en noviembre de 2015 le costó el proyecto. Aquel día el madrileño se traicionó y no siguió su instinto que era poner a Casemiro y no a James, como deseaban los directivos más poderosos del club. Ni ceder en su tesis le sirvió. Apenas aguantó unas semanas más, hasta el inicio de 2016, antes de ser destituido por Zinedine Zidane. La secuelas del 0-3 del duelo matutino en el Bernabeú no llegarán, ni mucho menos, a ese extremo, aunque si es cierto que en esa misma planta noble club sentó mal la suplencia de Isco.

No quiso entrar a analizarla Zizou, que aceptó «las hostias» que le iban a dar por el planteamiento y la titularidad de Mateo Kovacic. «No me arrepiento de nada. Estoy aquí para elegir y tomar decisiones. Si marcamos en la primera mitad, el partido era diferente. Sé que mañana me van a meter hostias, pero no pasa nada. Esto es el fútbol y nunca voy a cambiar, pase lo que pase. Asumo con todas las fuerzas mis decisiones», explicó el francés más o menos en el mismo momento que desde el vestuario Isco cogía su teléfono para aclarar en las redes sociales que no se había negado a calentar, como hizo desde el inicio de la segunda parte, tras el 0-2 de Messi y la expulsión de Carvajal.

Nacho fue la elección rápida del técnico con Bale y Asensio ya preparados desde minutos antes de que se produjese el penalti, momento en el que Isco se metió en el banquillo. «Dejad de meter mierda, que ya iban a salir mis otros dos compañeros. No sabía yo que se podían hacer cuatro cambios», escribió citando una información de ‘As’, que aseguraba que el malagueño, que acabó el clásico sin jugar, se había negado a seguir calentando. «No voy a dar una explicación sobre la suplencia de Isco. Yo tomo decisiones como entrenador. Luego no pude contar con él por circunstancias, por tener un jugador menos y porque el partido ya había cambiado totalmente con 0-2 y un expulsado», aclaró Zidane. El propio futbolista croata, que en el 0-1 optó por seguir a Messi y no taponar a su compatriota Rakitic dejando a un pasillo enorme para el avance de la jugada, no ocultó que «quizá nos desgastamos durante la primera, dimos todo, y en la segunda bajamos un poco. Tuvieron ellos más espacios entonces y jugaron mejor», comentó.

Escasa autocrítica

El francés estuvo muy parco en explicaciones sobre la presencia de Kovavic, algo que también comentaron sus rivales. «Quizás no era lo previsible, pero es un grandísimo jugador», recordó Andrés Iniesta. Valverde también echó un capote al croata... y a su colega madridista. «Siempre los temo por sus cualidades y a Kovacic le tengo por un gran jugador que fue determinante en la Supercopa con su marcaje individual a Messi», respondió el técnico, que fue elegante en la victoria quizá recordando lo sucedido en verano. «El fútbol cambia rápido. Mucha gente decía que el Barça estaba hundido tras la Supercopa y ahora lo dirán de nosotros. Cuando ganas todo es muy bonito y cuando pierdes todo es negativo, pero es así», se lamentó Zizou «tras una derrota jodida, que duele. Todos pueden pensar que la Liga está acabada, pero yo no. No vamos a bajar los brazos nunca y el Madrid jamás se rinde pase lo que pase. No ha sido un año malo y volveremos más fuerte tras el descanso junto a nuestras familias, de eso estoy convencido», analizó el francés, que quiso ponderar los cinco títulos conseguidos en 2017. «Os tenemos muy mal acostumbrados y pensáis que tenemos que ganar siempre», se quejó Marcelo, el segundo capitán del Real Madrid en zona mixta.

El brasileño, como Sergio Ramos, siempre da la cara en los peores momentos. «La Liga no está perdida. Yo no creo en los milagros, sino en el trabajo», afirmó el lateral antes de recordar que «esta Liga es la mejor del mundo y es muy difícil ganar. Esto es deporte, unas veces ganas y otras pierdes», incidió el lateral, que apenas hizo autocrítica en caliente.

El clásico matutino también fue malo para Karim Benzema, que recibió una sonora pitada en el momento de su sustitución. «Somos futbolistas. Es algo normal, cuando se pierde es así. Es algo que pasa, pero creo que de verdad hemos hecho, como Karim, una gran primera parte. Dio al palo (con 0-0 en la mejor opción de los locales)», le defendió el cuestionado Kovavic.

«Por suerte o por desgracia el fútbol no tiene memoria y no te puedes quedar ni en el halago ni en la crítica. Hay partidos donde estamos mas acertados y otros menos. No vamos a señalar a nadie. Hemos hecho un año inolvidable y es mérito de todos», dijo Sergio Ramos sobre la mala puntería del galo y el rendimiento del croata, segundos antes de soltar la ‘boutade’ del día: una frase extraña y polémica sobre su encontronazo con Luis Suárez en la que mezcló las palabras, cárcel, Cataluña y Puigdemont.

Plan a corto plazo: fichajes

Algunos aficionados blancos, viendo que Benzema lleva dos goles en Liga, añoran un ‘9’ de área, similar al uruguayo algo de lo que no es partidario Zidane. En la planta noble del club se duda que la plantilla hecha en verano tenga el nivel de la anterior, cuando futbolistas no habituales como Morata, James, Pepe, Danilo y Mariano fueron decisivos en determinados momentos para la consecución de la Liga y Champions.

Los refuerzos (Theo, Vallejo, Ceballos, Marcos Llorente y Mayoral) no terminan de tener continuidad. Zidane les ha concedido pocos minutos porque no les ve preparados para los grandes duelos. De hecho, Theo estuvieron en la grada en el clásico pese a que algunos futbolistas (como Marcelo o Kroos) no están en su mejor forma (Marcelo, Casemiro, Kroos...)

El único refuerzo que el Madrid reconoce en privado es el de Kepa Arrizabalaga, aunque Keylor no fue el culpable el sábado ante el Barcelona. Es curioso, pero parece que tienen más fe en la remontada en el Camp Nou que los propios hinchas madridistas: «Estamos haciendo las cosas perfectas, pero del Real Madrid no me fío ni un pelo. Ha demostrado estos años que van a luchar hasta el final», avisó Jordi Alba.

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