Jugada maestra

Zidane siempre ha sido más listo de lo que pensamos

Jugada maestra
Jon Agiriano
JON AGIRIANO

Había que ver la cara de Florentino Pérez durante la rueda de prensa con Zidane. Aunque ya habían pasado unas cuantas horas desde que el francés le comunicó su decisión de marcharse, todavía no lo había encajado. Se esforzó por aparentar buen rollo, pero se le notaba incómodo, molesto, incapaz de quitarse de la cabeza las preguntas que le carcomían desde la tarde anterior. ¿Cómo coño se le ocurre a este irse ahora? ¿Qué mosca le ha picado? ¿Por qué no me lo había insinuado antes? Viéndole, era inevitable sospechar que, después de tantos años en el fútbol, a Florentino se le siguen indigestando las peculiaridades de este deporte, sus claves, tan distintas al mundo de la empresa convencional. ¡A él se le iba a marchar por sorpresa un director general de ACS!

Zidane nos ha sorprendido a todos. O mejor dicho: nos ha vuelto a sorprender, que es lo que lleva haciendo desde que el 4 de enero de 2016 accedió al banquillo del Real Madrid. Fuimos muchos los que le minusvaloramos pensando que Florentino se escudaba en él, un mito del club, para superar una situación de crisis. Nos dicen entonces que 'Zizou' iba a ganar tres Champions consecutivas y nos morimos de la risa. De la misma manera, nos dicen el sábado por la noche, mientras veíamos cómo le manteaban sus jugadores, que cinco días después iba a presentar su dimisión, y nos lo tomamos a broma.

En fin, que con Zidane no damos una. Y empiezo a creer que ello se debe a que hemos cometido con él un grave error de percepción. 'Zizou' es mucho más listo de lo que pensábamos y lo ha demostrado con la fría lectura que ha hecho de la temporada, que es la que ha propiciado su marcha. «De los momentos duros no me olvido. Acabamos de forma espectacular ganando la Champions, pero hay momentos complicados y eso te hace reflexionar. Es el momento. Los jugadores necesitan un cambio», dijo ayer. Zidane no se olvida del fracaso en la Liga y en la Copa. Han sido muchos partidos sufriendo a una plantilla empachada de éxito y caprichosa, incapaz de fajarse en el día a día, reservándose para el título con más glamour. Ni tampoco se olvida de que su equipo ha necesitado dosis industriales de suerte para ganar esta Champions. ¿Estoy ante mi última oportunidad de irme del Madrid en lo más alto?, se preguntó el marsellés. Y se contestó que sí. Una jugada maestra.

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