Historias del centenario Santutxu

Crónicas de barro, distintos campos, las sedes en los bares Jacinto y Jai Alai, cuatro ascensos a Tercera, Jesús Garay e Ibai Gómez... Bellos capítulos de los 100 años de vida del Santutxu

Aficionados del Santutxu antes de un desplazamiento para ver a su equipo. /SANTUTXU F.C.
Aficionados del Santutxu antes de un desplazamiento para ver a su equipo. / SANTUTXU F.C.
JOSÉ A. PÉREZ CAPETILLO

El trayecto de Landa Orlegi a Mallona dura 100 años en distintas etapas. Hay algunos mayores que aún recuerdan con cariño aquellos partidos del Santutxu como local en la Peña. Aunque a este club se le vincula con Mallona, donde juega desde 1964, hubo un tiempo en el que también ejerció de anfitrión en el barrizal de Montefuerte. Lo mismo que en Basozelai (Basauri), y también de prestado en Artxanda, Galdakao, Etxezuri y Zorrozaurre. A las personas de más edad también les habrán contado que tiempo antes, justo desde 1924, el club del populoso barrio bilbaíno ejerció de anfitrión en las campas de Landa Orlegi, hasta que se dejó de jugar ahí por culpa de la guerra civil. Estaban en el entorno donde ahora se levantan las torres de la plaza del Carmen. Una hierba que cuidaba Anastasio, el padre del árbitro internacional Juanito Gardeazabal. A la inauguración del campo de Landa Orlegi asistieron el entonces presidente de la entidad, Gervasio Pacheco, el alcalde de Begoña, Federico de Escauriza, el párroco Bernardino Astigarraga y actuó de madrina Doña Mari Carmen Prado. Eran los tiempos de la categoría regional, en la serie C de la Federación Vizcaína de fútbol.

El Santutxu jugó en diferentes campos antes que Mallona.
El Santutxu jugó en diferentes campos antes que Mallona.

La entidad se había institucionalizado como tal en la temporada 1918-19 bajo el nombre de Santutxu Football Club, aunque cuatro años antes el balompié ya era un entretenimiento más en el barrio. La desde este año centenaria trayectoria del Santutxu está salpicada de episodios, anécdotas, éxitos, fracasos y centenares y centenares de nombres. Por ejemplo, antes del conflicto bélico, en 1935, el jugador del Santutxu Emilio Iguarán fichó por el Athletic. Décadas más tarde lo haría también el internacional Jesús Garay, que paseó con su elegancia en la temporada 1945-46 la camiseta roja –hubo una época que fue granate– y el pantalón azul. Luego, seguirían ese anhelado rumbo de Primera Urko Arroyo, Urko Vera, Unai Bustinza, Aitor Ramos, Jonan García, o Eder Vilarchao, éste en el Betis. E Ibai Gómez, ahora titular fijo en el Alavés, el hijo de 'Mitxelo', actual presidente y ex jugador de 1978 a 1987, además de entrenador y coordinador.

Uno de los onces alineados en 1978.
Uno de los onces alineados en 1978.

Otras generaciones, más jóvenes que aquellos que iban a la Peña desde 'el Morro', recuerdan el primero de los cuatro ascensos del Santutxu a una categoría nacional. Fue en la temporada 1979-80. En San Ignacio. Ahí se hizo de bronce. De esto saben mucho el propio 'Mitxelo' y Kike Abásolo, titulares en aquel empate a uno que le puso al club en la Tercera División. «Marqué el gol de penalti. El campo estaba lleno de aficionados del barrio. Fue increíble. El 'presi' era Fernando Grijalba y de entrenador teníamos al eterno Mariano Ruiz. Yo entrenaba ya por entonces, a los alevines, entre los que estaba Marquitos –actual técnico del primer equipo–», apunta Mitxelo, leyenda de este Club centenario. «Saltó la gente al campo a celebrarlo. El penalti lo metiste en la portería de los vestuarios antiguos», apunta Abásolo con una sonrisa.

Los mejores tiempos

«Aquel Mallona… con la portería del panteón, la que daba al campo pequeño de baloncesto donde había otra tumba y te dabas cada hostia. Cogíamos, para atacar en el segundo tiempo, la portería que daba al muro de la fábrica de Etxebarria. Creo que aquel está entre los cuatro mejores equipos de la historia del Santutxu. Estuvimos en Tercera hasta 1987, cuando tuvimos que jugar en otros campos por las obras del nuestro», subraya Mitxelo.

EN SU CONTEXTO

1918-19
fue la temporada en la que se institucionalizó bajo el nombre de Santutxu Football Club, aunque cuatro años antes el balompié ya estaba asentado en el barrio.
1964
El Santutxu juega en Mallona desde ese año, antes lo hizo en otros campos como el de Montefuerte, Basozelai, Artxanda, Galdakao, Etxezuri y Zorrozaurre.
Ascenso de bronce
Fue en la temporada 1979-80. En el campo de fútbol de San Ignacio, tras un gol de penalti de Mitxelo y con el «eterno» Mariano Ruiz como entrenador, cuando el Santutxu subió por primera vez a Tercera.
Rumbo a Primera
Emilio Iguarán fue el primer jugador en fichar por el Athletic. Le siguió Jesús Garay. Urko Arroyo, Urko Vera, Unai Bustinza, Aitor Ramos, Jonan García, Eder Vilarchao e Ibai Gómez son otros jugadores en alcanzar la élite.

Son recuerdos de aquel Mallona en el que impresionaban esas batallas de bronce a partir de las 11.15 horas del domingo. «Cuando llovía poco, el campo estaba chocolate. Pero cuanto más llovía la arena se endurecía y se alisaba», sostiene Mitxelo, mientras Abásolo ya no para de recordar: «Antes de nuestros partidos del Santutxu, a primeros de los 70, jugaba el Etxebarria».

Cuando ascendieron en 1980, Jesús Garay era un habitual a Mallona. Se colocaba en una esquina del campo, «al lado del ambigú del padre de Arrese. Hacían unas tortillas cojonudas», matiza Abásolo. Era una Tercera División, para ellos, más fuerte. «El año del ascenso goleamos en Preferente al Santurtzi, al Baskonia… Y a la Cultural le metimos cinco en su campo. El primer año de Tercera nos salvamos en Mallona empatando con el Tolosa. El partido estelar era contra el Eibar de los Garmendia, Altuna, Rafa Iraurgui y Gómez Segura», rememora el presidente.

Equipo que la temporada 1979-80 subió a Tercera.
Equipo que la temporada 1979-80 subió a Tercera.

Son parte de una extensa lista de bellos capítulos de un club cuya sede estuvo en el bar Jacinto, en 'el Morro', y que luego pasó al bar Jai Alai en Juan de la Cosa. Después, al piso comprado, muy cerca de ahí, en la época del recordado Fernando Grijalba. «Pedro, el del Jai Alai, ponía la bandera del Santutxu. Ahí firmé yo», sentencia orgulloso Kike Abásolo. Relatos del Centenario Santutxu.

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