Duelo de egos entre Cavani y Neymar

Cavani y Neymar discuten por el lanzamiento de penalti. /Afp
Cavani y Neymar discuten por el lanzamiento de penalti. / Afp

El uruguayo se resiste a dejar el mando del PSG al brasileño, fichaje estrella, y acaban enfrentados por lanzar las faltas y los penaltis

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

Aunque la colina más elevada de París, la del barrio de Montmartre, apenas alcanza los 130 metros de altitud, al Paris Saint Germain le ha entrado el mal de altura. Con el bolsillo lleno de petrodólares, el PSG ha comprado las estrellas. Tenía al uruguayo Cavani y ha fichado al brasileño Neymar, procedente del Barça, y al galo Mbappé, pretendido por el Real Madrid. París es, por poder financiero, el centro del 'planeta fútbol'. Aunque el domingo frente el Lyon comenzó a notarse la difícil cohabitación entre Neymar, el nuevo rey, y Cavani, el viejo monarca. Solo hay un balón. Ylos dos los reclamaron para tirar las faltas y el penalti. Las cámaras, que ahora radiografían hasta el último gesto de cada partido, dejaron en evidencia el mal rollo entre los dos líderes. El PSG ganó el partido (2-0), pero Neymar falló la falta que provocó el roce y Cavani no anotó el penalti que se empeñó en lanzar. Con tanta estrella y tanta luz, el conjunto parisino corre el riesgo de entrar en eclipse.

Fue un viejo entrenador el que lanzó esta definición: «Hay dos tipos de jugadores, los egoístas y los muy egoístas». En el minuto 57 del encuentro, cuando aún el marcador reflejaba empate a cero entre el PSG y el Lyon, el árbitro pitó una falta a a favor del equipo parisino. Al borde del área. Perfecta para Cavani, que tras la marcha de Ibrahimovic se había convertido en el eje del equipo, y también perfecta para el recién llegado Neymar, el fichaje más caro de la historia. Los dos calzan grande. Los dos fueron a por la pelota. Como en cualquier recreo de cualquier escuela. El fútbol nunca se despega del todo de la infancia.

«Les he pedido que lo arreglen entre ellos. Si no, lo haré yo», advierte el entrenador, Emery

Cavani, con galones en París, se dirigió seguro a por el balón. Pero el PSG ya es otro. Cavani es uruguayo y ahora manda el clan de los brasileños. De Neymar y de su colega Dani Alves, los dos de pasado culé. Alves tenía claro a quién servir. Hábil como en la banda, se internó entre Neymar y Cavani y le arrebató la pelota al uruguayo. De inmediato la puso en el regazo de su señor. Neymar colocó el esférico, lo acarició y lanzó la falta. Lo hizo bien. Buen arco. Pero Lopes, el portero del Lyon, tenía una buena tarde. Paró el lanzamiento. Al fondo, al otro lado de esa escena, estaba el cuello bien estirado de Cavani. Una y no más.

Cavani, aislado

Esa nueva oportunidad para el duelo de egos llegó 22 minutos más tarde. Mbappé provocó un penalti. Cavani pisó fuerte. Esta vez el balón iba a ser suyo. Sin discusión. Las penas máximas son su coto. Aun así, Neymar se le arrimó para reclamarle el lanzamiento. Esa concesión ya no estaba en el mapa de Cavani, que negó con la cabeza. Para su desgracia, Lopes acertó y desvió lo justo el disparo para que la pelota tocara el larguero. Ocasión perdida. En el borde del área, Neymar era testigo del fallo de quien le disputa la corona. Es fácil adivinar lo que pasó por su mente. Las cámaras congelaron cada gesto de los dos protagonistas de este inicio de guerra civil en el PSG.

En toda trifulca hay alguien que se declara neutral. El entrenador del conjunto parisino, Unai Emery, tuvo que mediar en el conflicto tras el partido: «Les he pedido que lo arreglen entre ellos. Son capaces de llegar a un acuerdo. Si no, lo decidiré yo. No quiero que esto sea un problema para nosotros». Con esta declaración, el técnico guipuzcoano pretende que la paz se haga sitio en este vestuario de caras enfrentadas.

Emery tiene otro frente abierto: el de las estadísticas. Cada partido se traduce ahora en datos. Es casi una ecuación. Y los dígitos del PSG-Lyon no mienten. Neymar lleva ventaja en esta batalla. Recibió de sus compañeros 52 pases, tres más que Mbappé. En cambio, a Cavani apenas le llegaron 12. En esa madeja de datos hay otro revelador: Neymar y Mbappé sólo le dieron el balón en dos ocasiones al uruguayo, aislado en su propio equipo, tapado por el brillo de Neymar, el elegido por los dueños del PSG para conquistar el fútbol. De esta historia habrá más capítulos. Ni colorín ni colorado.

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