Castigan 3 años a un técnico por agredir a una árbitra en un partido de alevines en Leioa

Cada día son más las mujeres que se inclinan por el arbitraje./EFE
Cada día son más las mujeres que se inclinan por el arbitraje. / EFE

El entrenador del Txantxarrene, menor de edad, empujó e insultó a la colegiada delante de 20 niños de 11 años

Josu García
JOSU GARCÍA

«No me voy del campo porque eres una puta payasa». Una veintena de niños de 10 y 11 años asistió el pasado sábado a uno de esos incidentes «lamentables» e «inadmisibles» que tienen lugar, en ocasiones, en los campos donde cada fin de semana se desarrolla el fútbol escolar vizcaíno. Sucedió en el estadio de Sarriena, en Leioa. Allí se enfrentaban, a las 10.15 horas, los equipos alevines del Txantxarrene y de la Sociedad Deportiva Plentzia. El entrenador de la primera de las escuadras, D. T. L., agredió física y verbalmente a la árbitra que le acababa de expulsar. Según el acta del encuentro, el técnico insultó gravemente a la colegiada, se dirigió a ella en términos obscenos, la amenazó y llegó a empujarla «de manera violenta, en repetidas ocasiones».

Tras analizar el caso, el Comité de Competición de Fútbol Escolar de la Federación Vizcaína ha sancionado al chico -es menor de edad- con una inhabilitación de tres años: dos años por amenazas, seis meses por insultos y seis meses por reiterar las amenazas. Además, al equipo le han impuesto dos partidos sin público. Los hechos han «sobrecogido» al pequeño club del Txantxarrene. Fundada en 1976 en Leioa, la entidad había apartado al entrenador como medida cautelar. El propio técnico no se presentó el lunes al entrenamiento por iniciativa propia. «Lo sucedido es inadmisible», afirma su director deportivo, Ramón Atxiaga, que condenó sin paliativos los hechos relatados en el acta arbitral.

«Los pequeños se quedaron quietos, sin saber qué decir o qué hacer», relata un testigo

Todo fue muy «desagradable», afirmaba ayer un padre en el mismo escenario del incidente. «Los niños se quedaron mirando sin saber qué decir o qué hacer», recordaba. En ese momento había 14 pequeños de 10 y 11 años sobre el césped, mientras que otra docena aguardaba en el banquillo el momento de entrar en juego. «Aunque no estoy seguro de que se dijera todo tal y como figura en el acta», apostilló el testigo.

El partido concluyó con la victoria del Plentzia por tres goles a uno. Pero el resultado fue lo de menos. El acta firmada por B. R. I. describe un comportamiento «agresivo» y «violento» por parte de D. T. L. Una actitud que se prolongó durante largos minutos, ya que prosiguió tras el pitido final. «El entrenador expulsado dio una patada a la puerta del vestuario cuando me encontraba en su interior», refiere la árbitra.

Las «vejaciones» e «insultos» habían comenzado mucho antes. «Durante gran parte del encuentro se había mostrado agresivo con cada decisión arbitral». El momento que hizo estallar la paciencia de la colegiada tuvo lugar cuando el joven irrumpió en el verde para recriminarle una decisión. Fue a falta de diez minutos para el final. B. R. I. optó entonces por expulsarle.

Tormenta de improperios

Tras ver la tarjeta roja, la tormenta de improperios arreció. «Puta payasa», «no tienes ni puta idea», «payasa de mierda», «te doy dos hostias...». Son algunos de los términos gruesos e intimidaciones recogidas en el documento arbitral. En ese momento, D. T. I. la emprendió a empellones contra la colegiada, natural de Bilbao. El partido tuvo que ser suspendido por un corto espacio de tiempo hasta que D. T. I. abandonó el verde y se trasladó a la tribuna.

Desde allí, refleja el documento presentado ante el comité, «se dirigió al público para incitarle a que actuara de la misma manera agresiva y violenta contra mi persona». Y, en mitad del esperpento, el respetable mostró cierta cordura: «El público le pidió que se callara y se fuera del campo». El incidente continuó en los vestuarios. El joven propinó un puntapié a la puerta de la estancia donde la mujer se preparaba para el siguiente partido. En ese momento, el entrenador del Plentzia salió en su defensa, le reprochó la actitud a su colega y se ofreció para servir de testigo.

El esperpento ocurrió en el mismo escenario y día que la lección de deportividad ofrecida por el Barakaldo

«Fue un comportamiento del todo inapropiado para un entrenador de niños de 11 años», aseguró ayer B. R. I. a EL CORREO. «No tengo más que decir que lo que pone en el acta. No quiero alimentar ninguna polémica. Estoy tranquila porque he hecho mi trabajo», se limitó a señalar la colegiada, que tiene una dilata trayectoria como juez de partidos de fútbol base.

Lo sucedido con el entrenador del Txantxarrene contrasta con la lección de deportividad ofrecida por el técnico del Barakaldo infantil y sus chavales. Ocurrió en el mismo escenario y el mismo día, apenas cinco horas después del «lamentable» incidente relatado. Los infantiles de la localidad fabril salieron al campo con 10 jugadores en lugar de 11, ya que su rival contaba con varios lesionados y sólo tenía a diez futbolistas dispuestos. Cara y cruz del fútbol base.

Dos tarjetas negras, suspensión del partido

La acción del joven técnico del Txantxarrene fue censurada por los padres que presenciaban el partido, que le pidieron que abandonara el campo y desistiera de su actitud violenta. Una buena actitud, sin lugar a dudas, porque son los progenitores los que deben dar ejemplo a sus hijos. Pero no siempre es así. En marzo, este periódico publicó el contenido de varias actas en las que los padres eran protagonistas de hechos bochornosos. En un partido de alevín (11-12 años) el colegiado tuvo que mostrar una tarjeta negra -que amonesta comportamientos contrarios a la labor educativa-deportiva tanto de deportistas, como de público y de técnicos- por la conducta de uno de los aitas. «Uno ha comenzado a discutir fuertemente con otro del equipo rival y se para el partido». «Tú, subnormal, deja de tocarme los cojones». A lo que el padre del Amorebieta respondió: «Tú a tu partido y yo al mío». Y se retiro a otra parte del campo para evitar problemas». Tarjeta negra. A la segunda se suspende el encuentro. En un duelo de benjamines (9 y 10 años) el colegiado recoge la expulsión del técnico visitante. «Por dirigirse a mí en los siguientes términos despectivos. ‘Me cagüen tu puta madre, hijo de puta’».

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