Ciclismo | Vuelta a España

Froome adelanta la vendimia

Froome, durante la 'crono' de este martes en la Vuelta. /EFE
Froome, durante la 'crono' de este martes en la Vuelta. / EFE

Gana sin abrumar la 'crono' riojana y consolida su liderato, mientras Contador, quinto ya, acecha el podio

J. GÓMEZ PEÑA

A Chris Froome le cuesta menos hablar español en la Vuelta que a Miguel Induráin francés en el Tour. Se encontraron en la trastienda del podio de Logroño, donde el británico aguardaba para celebrar el triunfo en la contrarreloj y su reforzado liderato: tiene dos minutos de renta sobre Nibali. Por allí rondaba otro de su especie. Alberto Contador, quinto del día y ya de la general, relanzó la pelea por acabar su carrera deportiva en el cajón de Madrid. Kelderman, tercero en la tabla tras Froome y Nibali, le saca 2 minutos y 18 segundos. Suena a mucho. «Será complicado -reconoce el madrileño-, pero...». Esos puntos suspensivos retratan su carácter indomable.

Froome e Induráin cruzaron manos y sonrisas bajo el podio. Son de talla parecida. Induráin tiene cinco ediciones del Tour y un hueco vacío en la Vuelta, la única 'grande' que no ganó. Froome ya lleva cuatro Tours y se asoma a su primer triunfo en la ronda española. Entre ellos, sobran las palabras. Manejan otro idioma. El navarro inauguró una era. Pasó su rodillo cronometrado sobre varias generaciones de adversarios. Sin un mal gesto. Ni una palabra áspera. El británico, otro ejemplo de buenos modos, es en cierta manera heredero de ese estilo calculador. Eso sí, lo ha afinado. Nació a tiempo para vivir y rentabilizar como nadie este ciclismo tecnológico. Froome y el Sky son una máquina casi invencible.

Hace un año, en la etapa de la Vuelta que terminó en los Lagos de Covadonga, ganó Nairo Quintana pero Froome hizo algo más: cambió el futuro del ciclismo. El británico inauguró un estilo. Inició la subida atrás, se descolgó enseguida. Parecía su hundimiento. No miraba arriba. Cabeza gacha. Seguía el ritmo de su potenciómetro. Sabía que era capaz de mantener aquella potencia durante tres cuartos de hora. Sabía más: los otros iban a reventar. Subió como en una burbuja, aislado de todo. Uno a uno fue pisoteando los cadáveres de sus rivales. Sólo Quintana, y por los pelos, se libró. La ecuación del Sky era exacta. Froome no se llevó esa Vuelta porque Contador, que no se fija tanto en los números, inventó una locura camino de Formigal y le pilló despistado. No todo se traduce en cifras.

Froome tiene bien memorizado el rumbo hasta el triunfo final en Madrid. Es un campeón calculador. Fe en los números. Cuando en la primera referencia de la contrarreloj de 40 kilómetros entre el Circuito de Navarra y Logroño le dijeron que Kelderman, holandés inmóvil y sigiloso, le sacaba 23 segundos, no se inmutó. Se fía de su calculadora, diseñada por los ordenadores y los científicos del Sky. La escuadra británica viene del velódromo, del ciclismo que corre con el reloj en la mano. Sin espacio para el azar o la fantasía. Tras cada etapa, Froome alaba a sus gregarios, a Poels, a Nieve. Después de la 'crono' riojana se acordó de los técnicos del equipo, «que son los que marcan la diferencia en días así». Hace tiempo que las matemáticos son una asignatura troncal en la carrera del ciclismo.

Froome, como en los Lagos en 2016, inició la etapa con prudencia. Sin pasar su límite. A esta carretera que va de Navarra a La Rioja la llaman 'Mataburros', porque antes era un camino para animales de carga que terminaban reventados entre curvas y repechos. Froome, con 58 dientes en el plato grande, ajustó su extraña silueta de contorsionista a la medidas de la afilada bici de 'crono'. Creció a cada pedalada. En el kilómetro 13 le superaban Kelderman, Zakarin y Contador, que empezaba a arrimarse a las plazas del podio. «Como desde el coche no me decían nada, he imaginado que no iba el primero», contó Froome. Le dio igual. Los datos son los datos. Y fueron exactos: trituró en la segunda parte, desde Viana hasta Logroño. En la zona más llana, con viento a favor. Apisonadora.

Victoria sin machacar

El cronómetro es el mejor espejo. No machacó, pero aventajó en 29 segundos a Kelderman, en 57 a Nibali, en 59 a Zakarin y Contador, en 2.27 a De la Cruz, en 2.34 al peligroso 'Superman' López y en cuatro minutos al rostro molido de Chaves. «A ocho kilómetros del final, mi director me ha dicho que podía ganar la etapa», desveló Froome. Las cuentas salían. A por la 'crono'. A por la Vuelta. En la general casi tiene ya ventaja para descartar cualquier revolcón: a Nibali le saca 1 minuto y 58 segundos. A Kelderman 2.40. A Zakarin 3.07. A Contador 4.58. Y a López, rival en crecimiento, 5.25.

«Esta etapa me ha dejado en una buena posición», resumió tras su victoria en estas colinas pespunteadas de viñedos. Anda la cosecha con ganas, adelantada. Ya han empezado con la uva del vino blanco. Así anda Froome, paladeando la victoria a cinco días de Madrid. «Bueno, bueno. Quedan cuatro etapas muy difíciles», concedió. En eso, en el respeto a los rivales y el tono comedido, también sigue el ejemplo de Induráin. Como le pasaba la navarro, el reloj marca la hora del británico, que no se mostró tan abrumador como otras veces. No lo necesitaba. Cálculos. La etapa que viene, la brutal subida a Los Machucos, le pesará al que se haya estrujado en la 'crono' por encima de sus límites.

Tras su última contrarreloj, Contador repasaba con el dedo índice el empinado perfil de Los Machucos. «Me he levantado sin dolor de piernas. Estoy recuperado», avisó. Ha elegido una rueda a seguir en la montaña cántabra, la del colombiano 'Superman' López. «Va a mover la carrera», anunció. Quiere pescar en ese remolino. Necesita que Nibali, Kelderman y Zakarin flojeen. Aunque Nibali también se siente intacto. «En Los Machucos y el Angliru, los porcentajes son tan grandes que no sirve de nada el equipo. Será un mano a mano», aseguró el siciliano. Cargará contra Froome. «Hay carrera», dijo Nibali. En eso coincide con Contador. Son dos campeones insumisos, rebeldes, de los que tapan el potenciómetro. En frente tienen a otro como Induráin, a Froome, matrícula de honor en cálculo digital.

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