Ciclismo

Contador: «La gente me pide que no me retire»

Alberto Contador, en su hotel en Alicante el primer día de descanso de la Vuelta./EFE
Alberto Contador, en su hotel en Alicante el primer día de descanso de la Vuelta. / EFE

Pese a que «Froome es el más fuerte», el madrileño no descarta nada y designa a Enric Mas como su sucesor

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑAEnviado especial. Alicante

Los carteles de la carretera suenan a árabe: Almoradí, Benijófar, Benejúzar…. Y Algorfa, que significa 'el desván'. A los lados brotan regadíos, naranjos y limoneros. De eso se vivía por aquí, tan cerca de la playa de Torrevieja, al sur de Alicante. Ahora, la invasión es otra. La mitad de los vecinos de Algorfa son británicos. Toman el sol en ristras de adosados y con un campo de golf en sus ventanas.

Ahí, en el medio, está el Hotel La Finca, donde ha dormido Alberto Contador la primera noche de descanso de su última Vuelta, su despedida del ciclismo. «Que sea la última me hace saborearla más», dice. Aunque no le cambia su manera de correr. Siempre ha corrido como si cada competición fuera la última. Aun así, ésta es «especial»: «Mis compañeros de equipo me dicen que la gente les vuelve locos pidiéndoles que no me retire, que siga un año más. Eso me enorgullece». Pero se va. Es su adiós. Eso sí, designa a un heredero: «Enric Mas marcará una época en el ciclismo español. Es perfecto para las grandes vueltas». Lo dice uno de los seis únicos ganadores del Tour, el Giro y la Vuelta. En ese club están además Anquetil, Merckx, Gimondi, Hinault y Nibali. A Contador le quedan dos semanas de Vuelta para irse a esa jubilacion de oro.

Se irá a su manera. No descarta nada, pese a estar a tres minutos y medio de Froome en la general y detrás del resto de la aspirantes. «Los problemas estomacales de Andorra me alteraron los planes, pero me siento bien. Soy optimista. No he venido a la Vuelta como si fuera un homenaje. Estoy aquí como siempre. Me he preparado a tope», avisa. El madrileño no marca el ritmo de la carrera; de eso se encarga el Sky. «Ahora vienen las etapas que mejor me van, en teoría. Me conviene que el Sky adopte una estrategia agresiva». Pide guerra para que los que le preceden en la clasificación se quemen en esa hoguera. Ambicioso hasta el final.

Ahora que termina su biografía deportiva, comienza a rebobinar. «Hasta ahora, sólo pensaba en la carrera siguiente. Pero empiezo a mirar lo que he hecho. Y me acuerdo más de mis ataques lejanos como los de Verbier, Fuente Dé o el Galibier que de las veces que he subido al podio», compara. Eso le define. De Contador siempre se espera otro 'Fuente Dé', aquella arrancada suicida en un puerto cántabro sin historia que le dio la Vuelta de 2012 cuando ya parecía de 'Purito' Rodríguez. «Ufff. Para hacer eso frente a este Sky necesitaría aliados», señala. «Un corredor solo lo tiene muy complicado para romper la carrera».

«Tengo en mente hacer algo»

Froome, rodeado por el escudo blindado del Sky parece inaccesible. «Es el más fuerte y su equipo, el más sólido…, pero en el ciclismo influyen mil factores», apunta. La capacidad de recuperación, la suerte, la meteorología. «Sé que ganarle esta Vuelta a Froome es muy difícil, pero hasta que lleguemos a Madrid no se sabrá el nombre del vencedor». Algo trama. Sonríe. Pícaro 'pistolero'. «Hay etapas en las que tengo en mente hacer algo», deja caer.

«En esta Vuelta se está moviendo un nivel de vatios (potencia) que no se ha movido en el Tour», constata. Han sido nueve etapas de calor, fatiga y velocidad. Eso siempre conlleva una tasa. Y vienen las largas cuestas andaluzas. La Pandera, Calar Alto y Sierra Nevada. Por ellas pasará por última vez. Un punto más de motivación. «Es el momento perfecto para retirarme. Me enorgullece el apoyo que me está dando el público. Mis compañeros están alucinados con la cantidad de gente que rodea cada mañana el autobús». Hace tiempo que Contador corre para la afición. Menú a al carta. Lo que el público quiere: el corredor inconformista de siempre, gane o pierda.

Ya se acerca su adiós. Lo piensa. «Antes me daba más respeto la retirada. Ahora no. Tendré una agenda intensa con mi Fundación, que tiene un equipo ciclista y que apoya la lucha cotra el ictus», señala. De esa cantera salió Enric Mas, mallorquín de 22 años. «Tiene un cuerpo ligero para los puertos y fuerte para la contrarreloj. Y una capacidad de recuperación impresionante», le define. Se ve reflejado en él. Tras la era de Contador vendrá, apuesta, la era de Mas.

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