Bizkaia le pone el mejor Balcón a la Vuelta

Alberto Contador saluda a Joaquim 'Purito' Rodríguez, ante Alejandro Valverde y Mikel Landa al comienzo de la Gala de Presentación oficial de la vuelta./Gráfico
Alberto Contador saluda a Joaquim 'Purito' Rodríguez, ante Alejandro Valverde y Mikel Landa al comienzo de la Gala de Presentación oficial de la vuelta.

La edición 2018 mantiene su apuesta por el espectáculo con 9 finales en alto, incluido el de Oiz el 12 de septiembre

J. GÓMEZ PEÑAEstepona

En el ciclismo, a cada éxito le sucede una prueba de supervivencia. La colección de fotografías de los campeones de las dos últimas décadas está llena de figuras sin rostro, emborronadas por el dopaje. Cuando parecía que el tiempo de los escándalos se apagaba, el dedo acusador se dirige hacia Chris Froome, el dueño de esta época y ganador de la pasada Vuelta a España. Su caso positivo por doblar la tasa permitida de salbutamol todavía está en estudio, pero la repercusión de este nuevo lío ya ha dañado su crédito. Aun así, pese a tanto ídolo caído o cuestionado, el ciclismo resiste. Parece inmune tras tanto embrollo farmacéutico. La Vuelta 2017, la de Froome, reunió a una media de 1,6 millones de espectadores en La 1. Y la etapa del Angliru que vio la despedida victoriosa de Contador fue seguida por 2,8 millones, la más vista de 2002. A pesar de algún que otro campeón enfermo, el ciclismo presume de salud mediática.

En Estepona acaba de ser desvelado el recorrido de la edición de 2018. Los aficionados se frotan las manos con lo que espera al final del verano. Como si el ciclismo fuera indestructible. Eso parece.

La Vuelta 2018 es fiel al ADN de la carrera: apuesta por el espectáculo y la montaña. Partirá desde Málaga con una breve contrarreloj individual el 25 de agosto y terminará en Madrid el 16 de septiembre tras ver cómo los aspirantes al título se miden en nueve finales en alto. Vuelven clásicos como la Covatilla, la Camperona, los Lagos y la Gallina andorrana, meta del penúltimo día. Y se estrenan las subidas a la Alfaguara, Les Praeres y el Monte Oiz, etiquetado como Balcón de Bizkaia. A Javier Guillén, director de la ronda, le encanta pisar Euskadi, tierra ciclista. Lo hizo en 2011, tras tres décadas de ausencia, y desde entonces repite cada vez que puede. Por eso, ha reservado para la jornada de Oiz un papel estelar. Ubicada en la tercera semana de la prueba (12 de septiembre), y justo antes de la traca final en Andorra, será clave. La penúltima bala sobre carretera de cemento.

En apenas 166 kilómetros, el pelotón mostrará al planeta ciclista la mejor postal del territorio: la salida en el Puerto Deportivo de Getxo, las minas de La Arboleda, el nuevo Bilbao, el zócalo de la costa incluido el paso por el televisivo Gaztelugatxe, punto de peregrinaje tras aparecer en la serie ‘Juego de Tronos’... Las cámaras volarán sobre San Pelayo, Bermeo, Gernika, pasarán una primera vez por el Balcón, bajarán hacia Aulesti para volver por Munitibar al Balcón, atalaya sobre el arenal de Urdaibai, y enfrentarse a Oiz, cinco kilómetros finales sobre cemento y rampas que superan el 20%. «Es la etapa que más me gusta», destaca Guillén.

Desde la cima, las aspas de los aerogeneradores compartirán con la audienica un horizonte casi infinito. En Oiz la vista se abisma. Es un ojo de 360 grados. Allí se verá también quién es el dueño de la carrera y si todavía queda algún rival que se lo discute. Lo que Oiz no decida quedará reservado a Andorra, a una penúltima etapa de 100 kilómetros plagados de puertos y con final en el Alto de la Gallina. Trilita pura. Así fue la jornada del Angliru de 2017, la de Contador, la del éxito televisivo. El descubrimiento de Oiz, con el lleno en las cunetas asegurado, será otra prueba en imágenes de un deporte invencible, blindado ante la insistente mancha farmacológica.

Pese a los contratiempos médicos, la Vuelta, dice Guillén, disfruta de una «extraordinaria salud». Como su guion funciona, lo repite. La edición de 2018 irá de menos a más, con días de montaña en cada semana, con esas metas explosivas que demanda el espectador y que no distancian mucho a los favoritos. Así, la emoción queda asegurada hasta Oiz y Andorra. Todo comenzará con una contrarreloj individual en Málaga de 8 kilómetros. La calle Larios, que camina elegante hacia el puerto entre esquinas onduladas, será la meta de una jornada que partirá junto al cubo multicolor del Museo Pompidou, la única susursal extranjera de la pinacoteca francesa. Guiño al Tour, propietario de la Vuelta. Al segundo día llega la montaña, estrecha y bella: meta en el Caminito del Rey, sobre el cañón excavado por el río Guadalhorce. .

A la tercera semana le toca lo mejor: la contrarreloj de Torrelavega, el Monte Oiz y los seis puertos de la etapa andorrana que cerrará la carrera antes del paseo final por Madrid Etapas clave

El mejor profesor de geografía de Francia es el Tour. Desde hace más de un siglo da clases particulares en julio. Casa por casa. La Vuelta no llega a tanto, aunque mejora cada curso en esta asignatura. Descubre montañas nuevas, como la Alfaguara, conocida en Nerja como la cuesta de las cabras. Esta subida, de perfil medio, pondrá fin a la cuarta etapa. Y la subida charra de La Covatilla, en la novena jornada, cerrará el primer ciclo de la carrera.

El segundo, en un trazado que dibuja una zeta invertida, subirá desde Salamanca a Galicia por lugares bien bautizados: Fermoselle, Luintra y Estaca de Bares, el faro que alumbra un mar, el Cantábrico, y un océano, el Atlántico. Sin pausa, tres etapas asturianas encadenarán los finales explosivos de la Camperona y Les Praeres de Nava con el largo aliento de los Lagos de Covadonga.

A la tercera semana le toca lo mejor. La contrarreloj de Torrelavega -32 kilómetros de escaso consuelo para rodadores-, el Monte Oiz y los seis puertos de la etapa andorrana que cerrará la carrera antes del paseo final por Madrid. En La Cibeles se conocerá al sucesor de Froome, o de Nibali (segundo en 2017) si el británico es sancionado. Sea quien sea, habrá un ganador fijo: el ciclismo, el deporte tan acostumbrado a sobrevivir a su maldición. Puro espectáculo. Pasen y vean. La mejor tribuna de la Vuelta 2018 estará en Oiz, el Balcón de Bizkaia.

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