Análisis

Landa ilumina el futuro del ciclismo español

Mikel Landa, durante la 'crono' que le dejó a un segundo del podio en París. /Philippe Lopez (Afp)
Mikel Landa, durante la 'crono' que le dejó a un segundo del podio en París. / Philippe Lopez (Afp)

El alavés, al que sólo le falta un equipo que le dé galones, fue la excepción en un Tour que dibujó nubes oscuras en el panorama nacional

CARLOS DE TORRES (EFE)PARÍS

El Tour de Francia recién terminado en París ha ratificado la época dorada del británico Chris Froome, con cuatro títulos a un paso del 'club de los 5 Tours' que componen Anquetil, Merckx, Hinault e Induráin, mientras que en el polo opuesto ha dejado al descubierto la crisis que se avecina en el pelotón español, con la luz de la esperanza representada por Mikel Landa.

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Froome, de 32, ha vuelto a responder a su condición de favorito, de dominador del último lustro, esta vez sin brillo, exento de triunfos de etapa, sin avasallar a un grupo de rivales que actualmente buscan más el podio que el derrocamiento del británico nacido en Nairobi.

El ciclismo francés se ha consolidado con un grupo de buenos corredores que dan aire a un deporte que mira con prismáticos aquel Tour que ganó Bernard Hinault en 1985. Bardet, Barguil, Calmejane, son apellidos para la esperanza, aún por comprobar su evolución.

Cerca asoman otros corredores llamados a luchar en las grandes, como el italiano Fabio Aru, ganador de la Vuelta 2015 y dos podios en el Giro, el británico Simon Yates, mejor joven del Tour, o el sudafricano Louis Mentjes.

¿Y el ciclismo español?. Asoman nubes oscuras en el panorama nacional. Ningún triunfo de etapa entre los trece corredores que se presentaron en la salida de Düsseldorf. En la general un cuarto puesto de Mikel Landa y el noveno de Alberto Contador.

Preocupante balance

Tras la retirada de Joaquín 'Purito' Rodríguez, la grave lesión de Alejandro Valverde, de 37 años y el ocaso de Contador, único ciclista español con las tres grandes en su palmarés, el balance que destila el Tour 2017 es de preocupar.

Mientras se aleja la reciente edad de oro del ciclismo, sobresale como luz de esperanza el nombre de Mikel Landa, un escalador de raza, de temperamento, con clase y fuerza para incluirle desde ya en el grupo de favoritos de cualquier prueba grande. Sólo falta que el ciclista de Murgia (Álava), de 27 años, culmine el deseo de ser el líder de pleno derecho e indiscutible de un equipo que le apoye para disputar las grandes. "No iré a ningún equipo para ser segundo". La idea es clara, concluyente. El reto es encontrar ese equipo que le dé galones para pueda demostrar su clase.

Landa, fundamental en el triunfo de Froome y fuera del podio del Tour por menos de un segundo después de haber corrido el Giro, toma el relevo de los ilustres de la era que aún respira con sus últimos guerrilleros. A él se agarra la afición española para que las tardes del mes de julio no sean sólo una excusa para la siesta.

¿Alguien más llama a la puerta del futuro?. Suena con fuerza el nombre de Marc Soler, catalán de 23 años, del Movistar, ganador del Tour del Porvenir 2015 y tercero en la Volta a Cataluña. Su equipo, ante las ausencias de Valverde y Quintana apostará por él en la Vuelta, al mando de un equipo plagado de juventud.

En la lista ya figuran corredores más veteranos, como Jon Izaguirre, David de la Cruz, Jesús Herrada, Carlos Verona ó Rubén Fernández. Son los llamados a tomar un relevo nada fácil en el ciclismo español, acostumbrado desde los años 90 a éxitos en grandes vueltas, clásicas y Mundiales.

El Tour mandó el mensaje de sequía. Mikel Landa es el llamado cuando encuentre el equipo idóneo, sin más líderes que él mismo. El resto, por llegar. O por soñar. Por eso que no quede. La Vuelta será un buen examen de aspirantes.

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