Madrid-Lisboa, en mountain bike sin parar

Un equipo de periodistas de EL CORREO toma la salida hoy en una prueba 'non-stop' de casi 800 kilómetros que deben completar en menos de 55 horas

Josu García
JOSU GARCÍA

Está considerada la carrera 'non-stop' de bicicleta de montaña más dura del mundo. La Powerade Madrid-Lisboa une las dos capitales de la Península Ibérica a través de caminos agrícolas y forestales. Sus participantes tienen 55 horas de margen para llegar a la ciudad lusa. El evento arranca hoy en la localidad de Las Rozas y allí estaremos un equipo de EL CORREO. Pedalearemos y contaremos desde dentro los entresijos de una carrera de las que todo aficionado a la aventura debe intentar completar, al menos, una vez en la vida. En la línea de salida nos encontraremos con otros 800 valientes, 11 de ellos vizcaínos.

Nosotros somos reincidentes. El año pasado pudimos con la Powerade Barcelona-San Sebastián, un reto parecido, aunque algo más corto y sencillo que su carrera hermana. No fue fácil. Hay que conducir tu bicicleta de noche. Apenas se duerme. Y la navegación y la mecánica son fundamentales. Un error a la hora de leer el GPS que nos guía o una avería inoportuna te pueden dejar fuera, porque el tiempo es tan valioso como limitado. Son 55 horas para recorrer 800 kilómetros (10.000 metros de desnivel), a través de la Sierra de Gredos, las montañas extremeñas y el siempre difícil curso bajo del Tajo, repleto de trampas de arena.

La prueba se corre en solitario o en equipos de dos, tres y cuatro participantes (nos iremos turnando a lo largo de 10 postas, es decir, siempre habrá uno de nosotros pedaleando). La categoría 'Solo' merece mención aparte. Un total de 83 'locos' intentarán llegar del tirón a Lisboa. El porcentaje de éxito suele ser muy reducido. En ediciones anteriores ha oscilado entre el 5 y el 8%. Soportar dos noches en vela, parar únicamente un rato a comer o echar una cabezadita de unos minutos está al alcance de muy pocos deportistas. A lo largo de toda la historia de la Madrid-Lisboa (este año es la quinta edición) un selecto puñado de ciclistas, entre ellos la catalana Ada Xinxo, han logrado esta proeza.

Por lo demás, vamos concienciados para soportar el sol, que caerá a plomo en Extremadura (se prevén 30 grados) y el frío de la noche (en Gredos habrá cinco grados). La preparación es importante (se requiere un estado de forma bueno y un nivel técnico medio para aspirar a ser finisher), pero no decisiva. Lo que más miedo nos da es una avería grave, una caída o un desfallecimiento. Para evitar esto último vamos bien pertrechados: barritas, geles, carbohidratos, recuperante y pastillas de sales. “Es muy importante no abandonarse y comer y beber lo correcto y en el momento oportuno; no dejar pasar más de una hora de carrera sin recargar energías”. Este es el consejo que nos ha dado Javier Azcue, de FullGas, que nos ha asesorado a la hora de preparar este aspecto de la prueba.

Luego está la navegación. Este año llevamos el GPS bien trabajado. Vamos a llevar nuestro ya clásico Garmin, pero también lo completaremos con un nuevo programa que hemos instalado en el teléfono móvil y que nos avisa con un mensaje sonoro y reiterativo si nos alejamos de la ruta. Puede ser una buena ayuda para no perderse.

Nuestro deseo es llegar a Lisboa, pero no de cualquier forma. Queremos contar lo que pase en esta apasionante aventura y, además, disfrutar de los paisajes que nos aguardan: pantanos y presas, los desfiladeros del Tajo, las cumbres de Gredos, el valle del Jerte, las dehesas y encinares de Cáceres... Os esperamos.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos