Ciclismo

Mikel Landa gana la Vuelta a Burgos

Landa se ha hecho con la victoria en la Vuelta a Burgos.
Landa se ha hecho con la victoria en la Vuelta a Burgos. / Efe

El alavés del Sky se hace con la ronda burgalesa por delante de Mas y De la Cruz

ROBERTO RIVERA

Fin de ciclo. Mikel Landa despide el curso a lo grande, cediendo el pulso por el triunfo en la cima de Neila y mostrando una superioridad insultante que le lleva al triunfo en la Vuelta a Burgos después de una etapa tan acelerada como inocua. La ascensión a Las Lagunas, en otras ediciones decisiva, se reconvirtió esta vez en escenario de pugna por una victoria parcial de la que se desentendió el alavés, y en la que se enfrascaron sus máximos ¿rivales?

En ese tramo que decidió en el pasado tantas rondas, el corredor del Sky aguantó sin despeinarse el chaparrón del Quic Step que le lanzó de largo a David de la Cruz, y a dos mil metros del cierre a Enric Mas. También el envite de Miguel Ángel López que se sumó a un duelo de caballeros del que se apartó, con la vuelta en la mano, Landa. En ese último repecho, vio desde butaca el pulso entre Mas y López que decidió, para su suerte, el escalador del Astana.

No tenía sentido. Ambos estaban descartados en la lucha por la general, y De la Cruz bastante tenía con salvar el bronce marcado por Rosón, fuera de rueda.

Fin de fiesta a una etapa con estética de vendimia. La Vuelta a Burgos confirmaba en las Lagunas de Neila todas las expectativas que se habían generado cuando comenzó a rodar el pasado martes en la capital y, sobre todo, tras el riguroso sondeo realizado en Picón Blanco, la cima que avanzó, con escaso margen de error, que ésta acabaría convirtiéndose en la mejor añada, hasta el momento, de Mikel Landa.

Mucha velocidad

La etapa que cerraba el círculo se trazó, no obstante, a tumba abierta, lanzada por catorce corredores que partieron en dos el pelotón, apenas se alejaron diez kilómetros de la salida, y marcada por la media a la que volaron unos y otros. Rodaron a 48 kilómetros durante la primera hora; en la segunda lo hicieron a poco más de 46.

El perfil de la jornada, jalonada por tres altos de tercera (San Cuerno, El Cerro y Collado de Vilviestre) no conseguía frenar el ímpetu de una fuga en la que se integraban casi todos los equipos y en la que no llegó a colarse Irízar, que trataba infructuosamente de meter a Euskadi en una aventura que no llegó a disfrutar en ningún momento de dos minutos de ventaja.

Herrada (Movistar), Peio Bilbao (Astana), Alaphillippe (Quick Step), Arroyo (Caja Rural), Sicard (Energie Direct) y Pérez (Cofidis) tiraban de un carro al que se había subido, en calidad de comisario, Geoghegan para defender los intereses del Sky, que resguardaba en bloque al líder de la ronda.

Fue en Huerta del Rey, a medio camino, donde empezó a tomar cuerpo la labor de zapa que venía haciendo a la chita callando la escuadra británica. King (Dimension Data), Herrada y Alaphillppe daban tiempo a un grupo para entonces ya maduro que apenas contaba con un minuto de ventaja y reaccionaba en las dos ascensiones previas a las cumbres de Neila con un impulso racial que apenas les otorgaría treinta segundos más.

En Vilviestre comenzaba la cosecha. La cabeza de carrera perdía fuelle y comenzaba a entregarse a un paquete que aceleraban, además del Sky, Astana y Quick Step, echando al cesto todo lo que se iban encontrando a lo largo del camino. De uno a uno, como un rosario, hasta apechugar con las primeras rampas de Neila, al paso por Quintanar de la Sierra.

En los diez últimos kilómetros, de los 138 kilómetros que completaban la jornada, Sky se encontraba con un panorama, cuando menos, tranquilizador. De los fugados sólo permanecía al frente uno de los suyos, Geoghegan, con apenas medio minuto de margen para la entrega. Y con su regreso al pelotón, se inició un fuego cruzado sin excesiva contundencia del que se apartaba Mikel Landa. Con el maillot morado en propiedad, sin riesgo, dejó hacer y con ello completó su mejor temporada.

El futuro empieza hoy.

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