Landa y Gorka Izagirre también reclaman el trono

Alaphilippe, segundo en la foto, en el momento que rebasa a Roglic en el sprint./BORJA AGUDO
Alaphilippe, segundo en la foto, en el momento que rebasa a Roglic en el sprint. / BORJA AGUDO

Alaphilippe repite triunfo sobre Roglic en Bermeo, donde están a su altura el alavés y el guipuzcoano

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

Cuando los ciclistas van con la lengua en la mano ni ven dónde pisan. A la derecha, el Cantábrico continúa ese trabajo de siglos puliendo el acantidado que mira de frente a San Juan de Gaztelugatxe, la postal de Bizkaia. Hasta el arcoíris se asoma para verla. Pero abajo nadie se fija en el cielo. Las miradas siguen a Alaphilippe, el líder inquieto, ardilla, que no para. Ambición incontenible. Venga a atacar en los repechos de San Pelaio. Quiere ser el rey en ‘Rocadragón’, el escenario de la serie ‘Juego de Tronos’ que ha abarrotado de turistas y fotos este zócalo de Euskadi. Pero el francés no es el único que reclama la corona. Con él aguantan Roglic, el contrarrelojista, y dos candidatos de la tierra, Gorka Izaguirre y, sobre todo, Mikel Landa, el esperado. El alavés desplegó sus alas. «El lunes tuve un día malo; ahora soy más optimista», avisa. Y más peligroso. Nadie mira el decorado. La Itzulia solo sigue a los cuatro más fuertes. Entre ellos, Alaphilippe, equilibrista, es el más veloz en la meta de Bermeo, pero ya todos saben que hay cuatro cabezas para un trono, el que espera el sábado en Arrate.

Cuentan que San Juan subió a la ermita que lleva su nombre en tres pasos. No está mal para más de 200 escalones. La ascensión a San Pelaio también está divivida en tres saltos: dos rampas estrechas y un tramo final ancho, empinado y desprotegido del viento. Al primer escalón entró solo David López, de Retuerto y del Sky. El más fuerte de la fuga en la que circulaban dorsales de la talla de Caruso, De Marchi y Verona. Era una escapada de élite: formada tras dos horas iniciales azotadas por el viento, la electricidad de los nervios, algún aguacero y un ritmo descosido. Puro ciclismo por la carretera costera, tachonada de curvas, que corre por la orilla que une Gipuzkoa y Bizkaia. Al tramo final, el de Jata y el esqueleto de hormigón de la central nuclear de Lemoiz, la etapa llegó cansada. Sin casi energía. Eso, con la lengua en la mano.

David López fue el más alargó el martirio. Era su paisaje. Y tenía día libre. El Sky se ha quedado sin líderes. Fiesta para los gregarios. A disfrutar del sufrimiento. «Se ve que no he perdido el olfato», dijo el baracaldés. Cierto. Eligió la fuga buena. «Pero sabía que no había opción». Acertó también. Cuando las cámaras volaban sobre Gaztelugatxe como los tres dragones de ‘Daenerys Targaryan’, el pelotón calcinó a David, hecho cenizas. La vista del público se desparramaba por el Cantábrico. Sobre el asfalto, un golpe de aire sembró un escalofrío. Matthews, el australiano de los tatuajes y los pendientes, desató sus tremendas piernas. Martillazo sobre el cristal. El grupo saltó hecho añicos. Asfixia lenta en el primer escalón. Uno de los fieles a Alaphilippe, el mallorquín Enric Mas, agarró a Matthews. La cuesta era para su monarca. Alaphilippe salió a por ella. La Itzulia se encendía. Ya nadie pensaba en ‘Tyrion Lannister’ o ‘Jon Nieve’. El ‘Juego de Tronos’ era una pelea a pedales. Roglic entró en batalla. Él y Alaphilippe habían sido los mejores en la primera etapa. Parecía que iban a repetir el guion del capítulo. Y no.

En la serie televisiva pocos personajes conservan mucho tiempo la cabeza. A Gorka Izagirre y a Mikel Landa les costó el lunes aguantar la subida a Elkano. Les puso al límite pero resistieron. El guipuzcoano viene de la altitud del Teide; el alavés, de un periodo inactivo. Cuando sales de ahí, a veces se cruza el inicio de las carreras, te pilla desencanchado. Al segundo día, en cambio, las piernas se sueltan el nudo. Eso les pasó. Landa, que le lunes tenía los músculos de madera, los notó renovados. Liberados. Salió en el tercer escalón de San Pelaio a por Alaphilippe y Roglic. En la guerra interna que mantiene con Nairo Quintana por el liderato de su equipo, acababa de colocarse en el trono del Movistar. El colombiano no pudo seguir a los cuatro mejores. Ni él, ni Mas, ni Ion Izagirre, ni Konrad, ni Bardet, ni Mollema, ni Pello Bilbao, que corría en el jardín de su casa y terminó séptimo, ni Eduard Prades, sexto al final y un regalo para el Euskadi-Murias.

Reacciones tras la etapa

Del vértice de San Pelaio a Bermeo hay un descenso y un laberinto de curvas, semimojadas ayer. El peligro que brilla sobre el asfalto. Alaphilippe, que se siente el soberano de la Itzulia, dejó tirar a Izagirre, Roglic y Landa. Se sabía en su terreno. Guardó su bala. El francés es una versión de Valverde, tan polivalente. Los otros eran conscientes de que el galo les iba a ejecutar en el sprint. Y así fue en el ratonero final. Giro a toda pastilla y muro. Alaphilippe, tan hábil que podría trabajar en el circo con su bicicleta, trazó mejor la curva. Lanzado fue imparable y sumó los 10 segundos de la bonificación. Roglic, cada vez más candidato, rascó seis e Izaguirre, cuatro. Landa, nada. Entró el cuarto y mirando atrás. Nadie. Ya sólo tiene que preocuparse por tres. Alaphilippe, ganador de las dos etapas, es el líder con 8 segundos sobre Roglic, 39 sobre Gorka Izagirre y 43 sobre Landa. El alavés sonreía. «Sé que perderé tiempo en la ‘crono’, pero luego quedarán dos etapas de montaña», se relamía. Puertos más largos, más suyos. «Alaphilippe y Roglic están muy fuertes. De momento, me toca seguirles». De momento. Declaración de intenciones para reclamar el trono de la Itzulia.

Itzulia 2018

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos