Landa enciende la etapa y Omar la remata

Landa enciende la etapa y Omar la remata

El alavés e Izagirre acosan a Roglic, que mantiene su liderato en Eibar, donde gana Fraile

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

El viento. Era un momento indeciso en el tramo final del áspero puerto de Azurki. Omar Fraile, los pulmones a fuego, rozaba el límite de la agonía por seguir a Mikel Landa, Roglic y Ion Izagirre, los más fuertes de la carrera. Pero más que por ellos, se preocupaba por el viento. Para eso está la emisora. Preguntó a su director. «¿Cómo pega en la recta de meta, en Eibar?». Le gustó la respuesta. Al girar hacia la calle Toribio Etxebarria, daba de culo. La meta le aguardaba al fondo. Con esa calle que desemboca en la plaza Unzaga clavada en los ojos subió, sufrió, la última rampa de Azurki. La ambición hizo el trabajo que ya no podían las piernas. En el descenso afiló los músculos. Descorchó el giro final y, efectivamente, el viento y su velocidad le hicieron correr más que nadie en esa calle pavimentada. Eibar tronó. Como con el gol de su equipo en Ipurua. «En pleno sprint lo escuchaba. Me emocionaba. Es increíble ganar en casa», repetía Fraile, que es de Santurtzi y, como todos los corredores vascos, también es un poco de Eibar, la villa de corazón ciclista. El núcleo de esta emocionante Itzulia.

En la meta, feliz en su charco de sudor, Mikel Landa acababa de pasar a limpio la clasificación general. Ya solo Roglic le supera. El esloveno, que resistió las acometidas en el vertical puerto de Azurki, le saca 1 minuto y 57 segundos. Tercero es Ion Izagirre, renacido, a 2.13. A Alaphilippe y Mollema les pareció que Azurki estaba asfaltado con tierra movediza. Pegados a la brea en una tarde casi veraniega. A Landa le queda otra etapa, la de Arrate, la de los ocho puertos en apenas 122 kilómetros, para ejecutar a Roglic. Y dicen que va llover. Mas riesgo, más emoción en esta edición eléctrica. Más Landa. «No sé si me quedarán fuerzas, pero ganas, todas». Ese mensaje de guerra quedó flotando en Eibar.

Movistar tirando

El recorrido de esta quinta etapa, con las subidas a Elosua y Azurki, reclamaba a los valientes. «Presente», dijo Landa, que metió en la fuga a su compañero Rojas. «Presente», se apuntó Ion Izagirre, que lanzó por delante a Padun. «Presente», alzó la mano uno de los corredores más certeros y con mejor olfato del ciclismo español, Omar Fraile, que supo reconocer la escapada buena, la de Rojas, Padun, Castroviejo, Herrada, Latour, McCarthy, Albasini y Verona. Mucho músculo en ese vagón. Salvo Rojas y Padun, el resto pedaleaba para triunfar en Eibar. Detrás, el Movistar calentaba el ritmo. Su líder, Landa, es un ciclista pirómano, de los que encienden las carreras. Y Elosua, el primer puerto, es su jardín. «Suelo entrenarme por ahí». Anacona, Valls y De la Parte, tres dorsales del Movistar, azotaron la subida. El equipo, tan calculador tantas veces, se adapta a su nuevo patrón. El ciclista alavés es contagioso. Camino de Azurki, el Movistar fue como Landa. A por todas.

Los rivales se iban volviendo de cera. Fundidos. Roglic se quedó sin gregarios. Desnudo. Aunque sin titubear. Ni una mueca. Parece de hielo. Subía con el rostro serio con el que saltaba del trampolín de esquí. La cuesta de Elosua está en la memoria de Landa: allí ganó la subida a Gorla. Allí quiso empezar a ganar esta Itzulia. El Movistar redujo el primer racimo de corredores a una veintena. Eran mayoría: Landa, De la Parte y Quintana. Más Rojas, que seguía delante en la fuga. Las piezas bien colocadas en el tablero. Aunque a ese grupo se sumó otro pelotón antes del puerto de Endoia, todo volvió a partirse en la primera rampa. El recorrido no permitía coger aire. Ni el Movistar. Lanza azuzaba. Más. Más. Endoia es parte de Azurki, el puerto más largo y duro de esta edición. Es un viejo camino para leñadores. Más madera.

Landa desenfundó el hacha. Roglic se le pegó como una sombra. Y con ellos, Ion Izagirre. El trío de la Itzulia. A unos metros, Pello Bilbao, se quedaba al borde de ese podio. También perdían pie Quintana -no dio una pedalada en favor de Landa-, Mollema, De la Cruz, Urán, Rui Costa y Alaphilippe, el más frágil entre los favoritos. Ya no contaban. Landa e Izagirre se repartieron Azurki. A rebanadas de esfuerzo frente al viento. De cara. «A Roglic ni le he visto», reflejó el alavés. El esloveno se cobijó siempre a su rueda. «Espero haberle hecho sufrir y que lo pague en la etapa siguiente», declaró. Con Roglic nunca se sabe. Es indescifrable. Los tres alcanzaron a los fugados, a la mayoría los clavaron sobre el piso. A Omar Fraile, no. «Sabía que venían por detrás y he levantado el pie para respirar un poco», contó el vizcaíno. Es su método. Así, primero en fuga y luego con los mejores, ganó una etapa en el Giro 2017. Ya es un corredor con galones. De profesión: francotirador de élite.

Verona coronó Azurki con unos segundos. Enseguida le cogieron. Bajaron a cien por hora hacia Elgoibar. Funambulistas. Locos. Alas de mariposa en el corazón. Se arrimaban a Eibar. A la curva del viento. «Quería ganar aquí. El lunes me llevé un palo. No estuve bien y era un día para mí. Desde entonces comencé a pensar en Eibar», contó Omar. Es de los que no desperdician balas. Giró en su curva y gol por delante de Roglic e Izagirre, que rascaron bonificaciones. En la meta, a Landa le dijeron que era tercero en la general. Se extrañó. Tenía razón. Es segundo. No le basta. «En Arrate saldré a ganar. Lo intentaré, eso seguro». Landa es contagioso.

Vuelta al País Vasco 2018

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