Haimar Zubeldia: «Me da un poco de vértigo imaginar cómo voy a adaptarme a mi nueva vida»

Haimar Zubeldia saluda el viernes en el hotel de concentración de su equipo en Donostia. / JOSÉ MARI LOPEZ
Haimar Zubeldia, Ciclista del Trek

El ciclista usurbildarra dice este sáabdo adiós a veinte años de trayectoria profesional en la carrera que él ha elegido, la Clásica de San Sebastián

IÑAKI IZQUIERDOSAN SEBASTIÁN

Haimar Zubeldia (Usurbil, 40 años) se despide este sábado del ciclismo en la carrera de casa. Lucirá el dorsal 1 por gentileza del último ganador, su compañero en el Trek Bauke Mollema. Toda la jornada será un homenaje a un auténtico clásico del ciclismo vasco. Sabe que le tocará emocionarse y quiere saludar a todos los que le han animado a lo largo de todos estos años. Ya está preparado para su nueva vida, que comienza mañana mismo.

- Ha llegado el día. Última carrera de su trayectoria profesional.

- Desde que anuncié mi retirada en el Tour he visto las cosas de forma distinta. He disfrutado cada minuto, sabiendo que son lo últimos, que no vas a volver a repetir. Cuando lo dije me quité un peso de encima. Llevaba tiempo dándole vueltas y una vez tomada la decisión me he sentido bien conmigo mismo. Aunque en el Tour se sigue sufriendo, he ido sacándole todo el partido a los momentos, guardándomelos para el futuro. Ha sido especial.

«Desde que dije que lo dejaba he visto las cosas de forma distinta, he disfutado cada minuto»

- Hoy se despide de su afición en la Clásica, pero ¿cómo fue llegar a la meta de los Campos Elíseos por última vez?

- Llegar a París siempre es bonito, al entrar al circuito en la primera vuelta se escucha un rugido como en los estadios de fútbol. Es distinto a todo, aunque ya lo hayas vivido muchas veces. Y la última vuelta también es especial. Cuando pasas la ultima línea te das cuenta de que, esta vez sí, es la última. En ese momento me acordé de la Clásica y de que eran mis últimos días como ciclista. Eres muy consciente de ello. Además, París fue emotivo porque habían ido a verme muchos amigos, la familia...

- ¿Desde que anunció su retirada, se le acercaron muchos corredores a decirle algo?

- Sí. Los siguientes días vinieron bastantes ciclistas a saludarme. Sobre todo en la última etapa, aprovechando que es todo más distendido, se te acerca mucha gente. Lo agradecí mucho, tanto las palabras y los gestos de los compañeros como los de ciclistas que corren en otros equipos. Hay algunos con los que tienes más afinidad y es normal, pero me sorprendió que se acercaran muchos ciclistas con los que apenas tenía trato para darme la enhorabuena. Se agradece.

«Marcharte así es un privilegio, no es como dejarlo por lesión o por no tener equipo»

- ¿Recuerda a alguno que le dijera algo especial?

- No, sobre todo la gente venía a felicitarte por tu trayectoria y tu comportamiento en el pelotón. Notas que la gente te aprecia, y eso para mí vale mucho.

- ¿Ha podido entrenarse esta última semana sabiendo que solo le quedaba una carrera?

- Ha sido una semana extraña. Del Tour me fui a Jaca con la familia y he vuelto justo para correr. He intentado hacer las cosas bien. Quiero aprovechar la velocidad de piernas que da el Tour para hacer una Clásica bonita. Siempre he dicho que quería dar todas las fuerzas hasta el último día, por eso no he anunciado mi retirada hasta el final. Para mí era importante mantener la tensión. En la Clásica trataré de disfrutar todos los momentos anteriores, pero desde el kilómetro cero quiero meterme en carrera y competir a tope. Al final ya desconectaré.

- ¿Ha visualizado cómo cree que será la carrera al estar más relajado desde que sabe que se retira del ciclismo profesional?

- Tengo la carrera en la cabeza. Cuando te vas a la cama, sigues siendo ciclista. Estoy centrado. Para mí es importante ser profesional y volcarme en ello hasta el final. Preveo que la clave estará, como siempre, en Igeldo. La inclusión de Alkiza en el recorrido le da algo más de dureza, pero no mucha. No cambiará mucho, pero es una subida más que se añade a las piernas. Después, creo que habrá movimientos en Jaizkibel y Arkale, pero la carrera de verdad se jugará en los últimos diez kilómetros.

«Muchos ciclistas han venido a saludarme, notas que te aprecian y eso para mí vale mucho»

- Va a correr con el dorsal número 1. ¿Qué significa para usted ese detalle?

- Es un honor llevar el 1 y le di las gracias a Bauke. Sé que se le ocurrió a él y él lo propuso. Cuando lo supe, estuve con él para agradecerle el gesto. Es un honor. Lo que ya era un honor para mí, terminar mi carrera en la Clásica de San Sebastián, ahora lo es aún más por poder hacerlo con el dorsal 1.

- Es un ciclista tranquilo, de pocas palabras pero muchas emociones, según asegura usted mismo. ¿Las emociones se desbordarán esta vez?

- Sin duda. No sé si me saldrán las palabras. Trataré de disfrutar y de estar con toda la gente que pueda, agradecerles todos estos años de apoyo. Quiero disfrutar. Sé que va a ser difícil de gestionar todo lo que puede pasar durante el día, pero me quedará para mí y con el tiempo iré asimilándolo todo. Y le iré dando su justo valor.

- De todas formas, al ser una retirada largamente meditada, esa reflexión ya debe tenerla hecha.

- Sí, porque son años los que llevo pensando en que se acercaba el momento de la retirada, como es normal. Es ley de vida. Por eso, lo tengo muy asimilado y racionalizado, pero también reconozco que hasta que no lo deje definitivamente no sabré de verdad si estoy preparado del todo. Yo creo que sí, que la reflexión está hecha a lo largo de estos últimos años y que es el momento adecuado.

- Sea como fuere, la reflexión debería ofrecer un resultado positivo, ¿no es así?

- Sin duda. Estos últimos veinte años han sido especiales para mí. Está claro que ha habido momentos malos, pero ha habido muchos buenos y me quedo con ellos. A los jóvenes suelo decirles que en el Tour se pasan muy malos ratos, se sufre mucho, pero que los momentos malos se olvidan y con el tiempo te quedas con los buenos. Esa es mi experiencia.

«Aunque me retiro, sigo centrado, para mí es importante estar volcado hasta el final»

- ¿Su despedida del ciclismo tenía que ser en la Clásica de San Sebastián?

- Era mi deseo, porque es una carrera que veía desde muy pequeño y que con el tiempo conseguí llegar a correr. Eso fue muy importante para mí. Y ahora, el día de mi retirada, con 40 años, digo adiós en la Clásica. Un sueño. Siempre he entendido el Tour y la Clásica como una unidad, como dos carreras que van juntas. Alguna vez me ha tocado no hacer las dos, por lo que sea, pero en general mi visión de estas dos carreras va unida. La mejor forma de competir en la Clásica es viniendo del Tour. Si lo terminas bien y esa semana consigues mantener la tensión, es la mejor manera de estar delante en Donostia. Es una carrera muy bonita, especial y de casa.

- Usted se retira hoy, pero la vida sigue. De hecho, la temporada continúa. ¿Cómo va a afrontar esa realidad?

- Voy a sentirme raro, eso está claro, por ejemplo, cuando llegue la Vuelta a España y vea a Markel Irizar y a los demás ir hacia allí. Va a ser algo atípico, porque no es como si te retiras a final de temporada, cuando para todo el mundo y hay varios meses sin competición, donde te puedes ir haciendo a la idea. Yo me retiro en la Clásica y al día siguiente sigue habiendo carreras. Será extraño, lo sé. Me da un poco de vértigo, de respeto, imaginar cómo voy a adaptarme a mi nueva vida. Poco a poco nos pondremos.

- ¿Retirarse con 40 años necesariamente debe dar otra serenidad para afrontar esta nueva etapa, no?

- Evidentemente, eres una persona más hecha y no hay comparación. Además, el día del adiós llega cuando yo lo he elegido. No es lo mismo que si tienes que retirarte por alguna razón. Por lesión o porque no te renueven en el equipo... Es un privilegio poder decidir yo el momento. Tampoco es normal que tengas la ocasión de poder dejarlo en mitad de temporada. Yo lo he querido así, hablé con el equipo de esta posibilidad y se ha podido concretar.

«La idea de cederme el dorsal 1 partió de Mollema, se le ocurrió y fue él quien la propuso»

- Correrá con una bici especial...

- Me cogieron por sorpresa el último día del Tour. Es un detalle bonito del equipo. La estrené el último día del Tour y la Clásica la corro también con ella. Es un regalo muy significativo, porque está resumida mi carrera deportiva. Además, tiene un diseño muy bonito y como corredor lo agradezco mucho. Muchos ciclistas tienen la oportunidad de tener una bicicleta personalizada en su carrera, pero yo no había tenido nunca esa posibilidad.

- ¿Quiere transmitir algún mensaje a los aficionados?

-Solo puedo estarles agradecido. Sobre todo, porque todos estos años me he sentido querido de verdad. Siento que ha habido mucha gente que me ha seguido, me he sentido apoyado y eso ha sido una gran motivación. Me ha dado mucha fuerza. Solo puedo dar las gracias.

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