Un entrenamiento con el equipo ciclista más poderoso del mundo

LUIS ÁNGEL GÓMEZ

EL CORREO acompaña en bicicleta al Sky durante el recorrido del final de la segunda etapa de la Itzulia, con meta en Bermeo

Bruno Vergara
BRUNO VERGARABilbao

Son las diez de la mañana y en Gernika el sábado el termómetro marca 10ºC. El cielo está encapotado, nubes negras amenazan lluvia, aunque se deja ver algún claro. Jonathan Castroviejo se presenta el primero en la recepción del Hotel Gernika. Llega preparado. Vestido de casa. Maillot y cullote puestos. Ha quedado allí con varios integrantes del Sky para recorrer y examinar los últimos kilómetros de la segunda etapa de la Itzulia, que comienza el lunes. Nada más cerrar la puerta del hotel, una granizada le hace girarse rápido. «Buff…» –resopla- «Así no salimos», afirma. Conversa con la recepcionista y espera a los demás en el sofá.

El siguiente en entrar en el establecimiento es Xabier Artetxe, preparador físico y director deportivo del equipo. Se sube el cuello de la chaqueta. Síntoma de que fuera hace frío. El resto de ciclistas - David de la Cruz, Pavel Sivakov y Tao Geoghegan Hart- hacen su aparición con sus respectivas bicicletas. No las han dejado en el garaje. Demasiado valor. El precio de cada una ronda los 10.000 euros. Son piezas sofisticadas. Diseñadas con la ayuda de la escudería británica de Fórmula 1 McLaren. Este año han aumentado un 40% la eficacia aerodinámica. Cada ciclista dispone de unas cuatro bicicletas –dos de crono y dos de ruta- para cada temporada. Si la plantilla del Sky está compuesta por 30 corredores, las cifras asustan. 120 bicicletas, es decir, más de un millón de euros. Sin embargo, es quizá una minucia para un equipo que tiene el mayor presupuesto del pelotón: 36 millones de euros en el equipo en el que milita el cuatro veces ganador del Tour Chris Froome.

Fuera del hotel espera Beñat Intxausti, que aunque no participará en la ronda vasca, es un guía de lujo para mostrar el recorrido. Faltan a la cita Vasil Kiyienka, David López –sustituto de Egan Bernal, lesionado por una fractura de clavícula- y Michal Kwiatkowski. Este último compite este domingo en el Tour de Flandes. El sol hace un amago de hacerse un hueco entre las nubes, sin embargo, al rato comienza a chispear. Es hora de ponerse los cubrezapatillas y salir a rodar. El tiempo no es excusa. EL CORREO se suma al reto y acompaña a los ciclistas en bicicleta.

LUIS ÁNGEL GÓMEZ

El entrenamiento comienza cerca de las once de la mañana. Aunque lo hacen sin Geoghegan Hart, que monta en el coche del equipo y se incorporará más tarde al grupo. David de la Cruz, Castroviejo, Intxausti y Pavel Sivakov ponen rumbo a Gerekiz, un pequeño puerto de 3,7 kilómetros al 4% de pendiente media.

No pasan ni 20 minutos y tras descender el puerto comienza a granizar con fuerza. El termómetro marca 4,3ºC. Los cuatro componentes del Sky agachan la cabeza. Tratan de evitar el impacto sobre sus caras. Intxausti hace un gesto al coche con el dedo. Pulgar Arriba. Todo va bien, a pesar del mal tiempo. Tras pasar Mungia y superar Larrauri, Castroviejo e Intxausti avisan a sus compañeros –a los que se ha sumado Geoghegan Hart- de que están ya en parte de lo que será el recorrido de la etapa, que ha sido modificado en la zona de Jata.

Los cinco ciclistas se dirigen ya hacia Bakio. Los coches que les adelantan pitan sus bocinas a modo de saludo. En el rápido descenso hacia el litoral, Intxausti pone en fila a todos. A la par del paseo de la localidad costera, David de la Cruz comienza a preguntar por el tipo de carretera que les espera en San Pelayo. La respuesta viene rápido. Intxausti, que sigue comandando al grupo, marca con la mano y les guía hacia un camino estrecho situado a la izquierda. 3,4 kilómetros con una pendiente media de 8,3%, con rampas que llegan hasta el 20%. El asfalto es un tanto irregular, aunque se encuentra en buenas condiciones. De la Cruz saca rápido ventaja a sus compañeros. Intxausti comenta que lleva un plato 39 y un piñón de 30 dientes. Hay un punto en el que los ciclistas suben a escasos 10 kilómetros por hora. Atrancados, de pie, intentan controlar que no les patine la rueda trasera. «El otro día me llevó por aquí Egan con el gancho», comenta el ciclista de Gernika. Geoghegan Hart, por su parte, se lo toma con calma y no quiere gastar fuerzas. En el Sky todo está medido al milímetro. Ya tendrá que exprimirse durante la Itzulia.

Al llegar arriba, a la altura del restaurante Eneperi, tal es la cantidad de vehículos en los aledaños que dan acceso a San Juan de Gaztelugatxe, que los ciclistas tienen que serpentear los coches. Ya en la carretera general, los corredores paran en el mirador para divisar el majestuoso paisaje. Luce el sol. Sacan el móvil y sacan fotos y vídeos. De la Cruz, curioso, pregunta por el enclave. Sus guías hoy, Castroviejo e Intxausti, le explican que fue escenario de la serie ‘Juego de Tronos’.

Desde la cima de San Pelayo hasta la meta en Bermeo solo hay 5,2 kilómetros. Los ciclistas del Sky afrontan el descenso rápidos, aunque con precaución. En una curva de noventa grados a la derecha solo entra Intxausti. El resto pasa de largo. «Uff, qué peligro», mascullan. Su director, Xabier Artetxe, les manda subir otra vez para que vean bien la trazada. La analizan. Algunos se quedan mirando el asfalto. «Es una curva ciega», sostiene Intxausti, quien destaca que deberán «avisar muchos metros antes de la curva». No es la única trampa de cara al final. A 400 metros antes de encarar la línea de meta, hay una rampa del 11%.

Con los deberes hechos, De la Cruz quiere parar a tomar un café. Le advierte Castroviejo de la nube que se avecina. Hacen caso y vuelven hacia Gernika, no sin antes volver a sufrir las consecuencias de otro chaparrón. A las 13 horas y tras completar 57 kilómetros llegan empapados a Gernika, deseando que el día que se dispute la etapa el tiempo sea más benévolo.

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