Eddy Merckx se apunta a la Bilbao-Bilbao

Merckx, vestido de líder de la Vuelta a España 1973, con la Basílica de Begoña al fondo/MANU CECILIO
Merckx, vestido de líder de la Vuelta a España 1973, con la Basílica de Begoña al fondo / MANU CECILIO

El mejor ciclista de la historia estará el 11 de marzo de 2018 en la salida de la clásica cicloturista, que celebra su trigésimo aniversario

J. Gómez Peña
J. GÓMEZ PEÑA

En los años sesenta del pasado siglo los periodistas que cubrían el Tour de Francia pasaban calamidades. El calor, las noches en malas pensiones, los traslados por aquellos caminos, las dificultades para transmitir sus informaciones... En fin, lo de siempre. Tenían callo. Pero en el Tour de 1969 sufrieron una carencia insólita: se quedaron sin adjetivos para describir a un joven belga recién llegado, un tal Eddy Merckx, que firmaba una gesta por etapa. Aquel ‘caníbal’ ganó ese y otros cuatro Tours, cinco Giros y la Vuelta a España de 1973. Vestido de líder llegó a la meta de Bilbao, rezó en la Basílica de Begoña y se llevó la única ronda española en la que participó. El 11 de marzo de 2018, Eddy Merckx, que ya ha cumplido 72 años, regresará a la capital vizcaína para participar en la Clásica Cicloturista Bilbao-Bilbao. «Eddy está encantado de venir», dice Philippe Govaert, miembro de BideBike, entidad organizadora del evento. «La Bilbao-Bilbao cumple treinta años, ¡qué mejor manera de celebrarlo que con el más grande de la historia!».

Cierto. Entre las frases con humor que ruedan por el pelotón hay una del belga Noel Wantyghem, que compartió época con Merckx: «Entre Eddy y yo hemos ganado todas las clásicas. Yo gané la París-Tours y él, todas las demás». Cierto también.

Govaert es belga, conoció Bilbao por una beca de estudiante y se quedó. Es su sitio. Días de lluvia, colinas verdes y bicicletas. Como en su casa flamenca. Desde hace años lleva el volante de la Bilbao-Bilbao, la clásica que marca el inicio anual del calendario ciclista. Y la que mejor conserva el espíritu lúdico del cicloturismo. Como en 2018 se cumplirán tres décadas de este éxito popular que reúne a ocho mil ciclistas un domingo de marzo, Govaert tiró de sus contactos en Bélgica para lanzarle la propuesta a Eddy Merckx. Quería al mejor en este aniversario de la fiesta ciclista vizcaína.

LA FICHA

Datos.
Nació hace 72 años en la localidad belga de Meensel-Kiezegem.
Grandes Vueltas.
Cinco ediciones del Tour (1969-70-71-72-74). Cinco del Giro (1968-70-72-73-74 y la Vuelta de 1973.
Clásicas.
Milán-San Remo (7 victorias), Tour de Flandes (2), París-Roubaix (3), Flecha Valona (3), Lieja-Bastogne-Lieja (5), Giro de Lombardía (2). Tres mundiales.
Otras carreras.
Dauphiné Libéré, París-Niza, Midi Libre, Vuelta a Suiza, Setmana Catalana, récord de la hora (49,531 km/h).

Y Merckx se apuntó. Ya tiene vuelo y hotel en Bilbao. Vendrá con tres de sus antiguos gregarios, Josef de Schoenmaecker, Josef Spruyt y Willy Vekemans. A Merckx, líder del Faema y el Molteni, siempre le gustó correr bien acompañado. Así aterrizará en el aeropuerto de Loiu para estar en la salida de la Bilbao-Bilbao el 11 de marzo. «Me ha dicho que conoce bien la ciudad», comenta Govaert. Merckx sólo disputó una vez la Vuelta a España, y la Vuelta al País Vasco no entraba en su plan porque coincidía con la época de recolección de clásicas.

Pero en 1973, mientras ganaba aquella Vuelta organizada por EL CORREO, tuvo tiempo hasta para acudir a la Basílica de Begoña. Muchos equipos se alojaban en el antiguo hotel Avenida, a dos pasos de la iglesia. El campeón belga madrugó para ir a rezar. «La fe es para mí como el control de avituallamiento», declaró entonces en las páginas de este periódico. Entró en el templo vestido de amarillo. Al día siguiente publicó una carta dedicada a los escolares vizcaínos. «En la fe se adquieren las fuerzas para seguir el camino», les aconsejó. De ese mensaje no se acuerda nadie; en cambio, muchos recuerdan que aquel día las escuelas les dieron fiesta para ir a ver a los ciclistas, al mito, a Merckx, a aquel ‘caníbal’ amarillo que andaba repartiendo hachazos con Luis Ocaña y Bernard Thevenet. Medio siglo después Merckx, el mejor embajador posible, regresará para celebrar el cumpleaños de la Bilbao-Bilbao.

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