Eddy Merckx: «Nunca me rendía»

El mito belga, que será mañana el padrino de la Clásica Bilbao-Bilbao, repasa su inigualable carrera deportiva y disfruta con sus viejos amigos y rivales vascos

Eddy Merckx lee 'ELCORREO' tras un paseo por Bilbao. / L. A. GÓMEZ. | Vídeo: I. GANDIAGA
J. GÓMEZ PEÑA

Con la mejor postal de la ciudad de Bilbao iluminada al fondo, Eddy reparte saludos en el restaurante Kate Zaharra, donde el departamento de Turismo de Flandes y la clásica Bilbao-Bilbao le ofrecen un recibimiento. El mejor ciclista de la historia ha regresado a Bilbao, la ciudad que le vio vestido de líder en la Vuelta a España de 1973, para celebrar el 30 aniversario de la marcha cicloturista. Sonríe, apacible. Desorbita los ojos cuando se cruza con viejos rivales como Miguel Mari Lasa, Luis Zubero y Javier Elorriaga. Abrazos. Cuesta imaginar a este tranquilo belga de 72 años como aquel depredador que antes de las etapas clave pasaba revista, cara a cara, a sus adversarios. Les intimidaba desde la salida. Así era en 1973, cuando su imagen vestido de amarillo con la Basílica de Begoña de decorado quedó grabada para siempre en el paisaje emocional de la villa. Ayer, en un guiño al paso del tiempo, volvió a coger el maillot de líder de aquellas vueltas organizadas por EL CORREO, el periódico al que entonces concedió unas cuantas entrevistas. Aquí va una más con un mito de inmenso tamaño entrelazado como nadie con la historia del ciclismo.

– Con 72 años y no deja de dar entrevistas.

– Así es. Me he acostumbrado. No me ha quedado otro remedio, ja, ja.

– Mañana apadrinará la clásica cicloturista Bilbao-Bilbao.

– Bueno, andaré un rato. No mucho. Aquí hay una gran afición al ciclismo. Sé que salen miles de cicloturistas y que es una fiesta.

– Bilbao aspira a ser sede de una etapa en el Tour.

– Con esta afición, Bilbao claro que merece acoger el Tour.

– Los miles de participantes en la clásica compartirán la salida con una leyenda. ¿Cómo es la vida cotidiana de un mito?

– Soy una persona normal. Gané muchas carreras como ciclista pero eso no me hace mejor. Soy como cualquier otro. Después me dediqué a fabricar bicicletas y he sido feliz. Yo nací con un don de la naturaleza y simplemente lo utilicé. Tiene mucho más mérito que yo, por ejemplo, cualquier médico.

– Aparte de ese don, basó sus triunfos en el carácter, en la ambición, en el hambre de victorias.

– Más que eso fue la motivación, mi amor por la bicicleta. Siempre quise hacerlo bien, cada vez mejor. Tenía pasión por mi deporte.

– Es famoso por disputar cada meta, cada montaña. No dejaba nada a los rivales.

– Nunca corrí para ser el segundo. Si un día no hubiera salido a disputar la carrera, no habría podido mirarme al espejo. Yo salía siempre a ganar, en el Tour o en cualquier pequeña competición. El público esperaba eso de mí.

– Venció en una de cada tres carreras que disputó. ¿Qué sentía cuando perdía?

– Fui batido muchas veces. Pero nunca sin que yo intentara ganar. Jamás bajé lo brazos, nunca me rendí.

– Todos competían contra usted. Incluso, a veces, le silbaba el público por su dominio. Era el peso de ser el mejor.

– Bueno. Una vez dije que nunca había sido tan popular como cuando perdí el Tour (1975), ja, ja.

– En 1973 se impuso en la Vuelta a España, la única en la que participó. ¿Qué recuerda de aquella carrera?

– Muchas cosas. Sobre todo, la etapa de Orduña, frente a Ocaña y Thevenet. Fue una gran jornada y yo acabé ganando. Sí que tengo un buen recuerdo de aquella Vuelta. Era una carrera importante, pero no pude venir más veces porque estaba muy cerca en el calendario del Giro de Italia.

– También pasó por Bilbao en 1971, para inaugurar la sede de la Sociedad Vizcaína de Amigos del Ciclismo, y ganó el Criterium de Txurdinaga ante, otra vez, Ocaña. ¿Qué tal se llevaba con él?

– Era un rival en carrera. Fuera de la carretera, un amigo.

– Aquel año (1971) Ocaña le golpeó duro en la montaña del Tour. Casi le tumbó en la cima de Orcieres-Merlette. Pero usted ni así renunció. Y en la siguiente etapa atacó cuesta abajo desde la salida hasta la meta de Marsella. ¿Esa acción le define más que sus victorias?

– Ese era Eddy Merckx. Yo siempre seguía atacando, hasta el final.

– ¿Puede destacar alguna de sus victorias?

– Mi mejor victoria fue el Tour de Francia de 1969 porque era un sueño que se realizaba. En esa carrera hice mi mayor locura, aquellos 140 kilómetros de fuga hasta la meta de Mourenx. Aunque donde más sufrí fue en el récord de la hora. En subida mi mejor prestación fue en el Giro de 1968, en el final en las Tres Cimas de Lavaredo. Y en las clásicas, la París-Roubaix de 1970. Pinché, tuve que remontar y en la meta le saqué cinco minutos a De Vlaeminck.

– El ciclismo actual está dominado por la ciencia, los potenciómetros, el cálculo... ¿Se divertía más antes?

– Es distinto. Antes había grandes campeones y ahora también.

– ¿Con Merckx en carrera el ciclismo sería hoy más emocionante?

– Los grandes corredores de antes serían hoy también grandes campeones. Las cosas no cambian tanto.

– El ciclismo español vive un momento de transición. Acaba de retirarse Alberto Contador y Mikel Landa asoma como su relevo. ¿Cómo ve al corredor alavés?

– Es un buen corredor, un gran escalador. Ha demostrado cosas importantes. Ahora le queda por demostrar que es un gran líder.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos