Rico, bueno y sobrado de fundamentos

Marc Gasol/
Marc Gasol
Línea de pase

Marc Gasol lidera con su ética intachable a unos disminuidos pero invictos Grizzlies que se aferran aún más a la defensa

ÁNGEL RESA

En las oficinas de los Grizzlies sólo faltaba pegar el letrero que anunciase la liquidación por derribo. Se trata de una franquicia admirable en el sentido de la perseverancia y el afán de competir aun en condiciones inferiores a adversarios pertrechados hasta las muelas. El metódico juego de Memphis no seduce a primera vista ni parece el más conveniente para enganchar adeptos nuevos a la causa del baloncesto. Su filosofía siderúrgica, basada en la fundición de los rivales a través de la defensa, viaja en el vagón contrario al ‘showtime’ que tanta adrenalina genera en el público. Lo suyo es la resistencia activa y la fidelidad a unos preceptos que encarna como nadie su oso mayor (Marc Gasol), el apóstol que mantiene las esencias de un club terco incluso cuando todos los pronósticos lo sitúan al final de la campaña entre el limbo y el purgatorio.

Sí, el pívot catalán se encuentra ante el punto de inflexión de su muy sólida carrera en la NBA. Inicia la décima temporada en esos Grizzlies a los que se siente tan vinculado como a la propia ciudad de Tennessee, de la que ejerce con gusto el papel de embajador. Pero el talento que el menor de la saga pone cada año a trabajar se merece un asalto serio al anillo. Muy difícil imaginar semejante reto en Memphis, un mercado pequeño que pelea como el David de la honda contra demasiados ‘goliats’, un conjunto al que siempre le ha faltado cierto duende en ataque y los tiradores necesarios para abrir la cancha. Un cuadro empeñado de forma conmovedora en batallar desde atrás y hasta el final contra cualquiera, rivales de rango mayor incluidos. Qué solos se han quedado Mike Conley, base por el que Marc se partió la cara ante la gerencia cuando sonaron tambores de traspaso hace algunas campañas, y el propio Gasol II con la marcha del carismático perro de presa Tony Allen, el adiós a la clase de ese Zach Randolph cuyo equilibrio cabe atribuir al de Sant Boi y el traslado del veteranísimo Vince Carter.

Pero entretanto, el ‘cinco’ que obra de faro no delega sus responsabilidades, su intachable ética le impide pasar por ahí mientras calibra la oportunidad de cerrar o no toda una década en los Grizzlies, donde ya ha superado la enorme jerarquía de su hermano Pau. Marc cumple con la profesionalidad de siempre y la pasión por el baloncesto que le permite progresar cada año. De ahí el respeto absoluto que genera su figura en el club y en la NBA entera. Es un líder por autoridad moral, un hombre comprometido hasta la nuca con la ciudad y el equipo. ¡Ah!, y que nadie lo olvide, un excelente y completo jugador. Sus movimientos de afuera hacia el interior parecen lentos y resultan implacables, sus tiros a la media vuelta en caída y los lanzamientos a una pierna llevan sello diferencial y el día que se retire podría montar una academia de reversos con Pau para que toda la docencia quede en familia. Eso sin hablar de su labor en las cercanías del aro propio que le reportaron el título de defensor de la temporada frente a tantos rivales hinchados de calidad.

Por supuesto que queda todo un mundo y la opción de ver a Memphis en abril fuera de los ‘play off’. Pero ahora mismo es uno de los cuatro conjuntos invictos junto a Washington, Clippers y San Antonio. ¿Cómo? Con Marc de mariscal, Conley como escudero y una vuelta más de tuerca defensiva que concede identidad al grupo. Gasol II y la contención colectiva sostienen a un club convocado a un descenso de rango que ha vencido en la pista a Golden State y Houston, los dos grandes favoritos del Oeste a los que cabrían sumarse Oklahoma City y San Antonio. Sólo dos equipos reciben menos anotación que los Grizzlies (94), pero ninguno somete a los adversarios a punterías tan sonrojantes como el 40% de acierto en tiros de campo. Dejaron en el 39% a los celestiales Warriors con 34 puntitos del pívot catalán y en 90 a la inclemente máquina ofensiva de los Rockets. ¿Cuántos de Marc? ‘Sólo’ 26. Tabiques de hormigón armado que sujeta un poste bueno, rico y sobrado de fundamentos.

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