Baloncesto

La magia de Silva monta la fiesta

Las jugadoras del Araski celebran una victoria inesperada ante la incredulidad de las zamoranas del Quesos El Pastor./Emilio Fraile
Las jugadoras del Araski celebran una victoria inesperada ante la incredulidad de las zamoranas del Quesos El Pastor. / Emilio Fraile

La venezolana anota nueve puntos seguidos en los 51 últimos segundos del partido y da un alegrón al Araski

Olga Jiménez
OLGA JIMÉNEZ

El talento ni se mide ni se cuantifica. Cuando se posee, sale espontáneamente para deleite del público que lo puede degustar. Así brindó Roselis Silva su enésima demostración de todo lo que hay que hacer para ganar un partido de baloncesto. Robar, correr y encestar. Y lo hizo durante menos de un minuto, a la velocidad que esas piernas venezolanas son capaces de romper defensas. Ese pequeño cuerpo de 1,66 metros de altura es puro corazón y ambición. Y así, tras un mal partido en Zamora y con todo perdido, ella dictaminó. Porque su fe, movió la montaña. Un triunfo sobre el Quesos El Pastor (76-77) celebrado con emoción por un grupo necesitado de alegrías. El Lacturale ART Araski cierra 2017 rompiendo el mal fario de tres derrotas consecutivas.

Las vitorianas acudían a Zamora con la baja de última hora de Van Den Adel por problemas físicos, otro contratiempo al que hacer frente sin la máxima anotadora holandesa. Tomó el testigo Marta Tudanca y lo hizo con galones, recordando aa la líder. Sus 20 puntos fueron cruciales en un partido de altibajos que se inició con aires renovados y máxima superioridad del equipo verde, en un primer cuarto con la vitoriana marcando el paso; Forster, siempre presente y Etxarri, inteligente en la lectura del juego.

76 Quesos El Pastor

Butler (13), Lizarazu (18), Vega (2), García (8), Jenkins (11) –quinteto inicial–, Ivezic (9) y López (15).

77 Lacturale ART Araski

Aldalur (2), Pardo, Tudanca (20), Silva (16), Forster (19) –quinteto inicial–, García (2), Etxarri (10), Agirre y Diallo (8).

PARCIALES.
Aldalur (2), Pardo, Tudanca (20), Silva (16), Forster (19) –quinteto inicial–, García (2), Etxarri (10), Agirre y Diallo (8).

No se podía pedir más, un parcial de 0-13 para lograr una jugosa renta de 13 puntos con la que se cerró el primer acto (10-23). El choque se ponía muy cuesta arriba para el debutante en el banquillo zamorano Eloy Doce tras la destitución de Lucas Fernández. Pero el segundo cuarto supuso una metamorfosis en la escuadra castellana, comandada por Ainhoa López y una espléndida Marina Lizarazu, con dos triples de ambas. Las dudas empezaron a asaltar a las vitorianas, en ataque contra zona, en su propia defensa tibia en el rebote, concediendo hasta doce a las locales.

De imposible a real

Los fantasmas habituales para las alavesas planearon por el pabellón Ángel Nieto, es decir, no saber cerrar partidos que se ponen de cara y meter al rival en la disputa. Y todo eso sucedió en diez minutos para olvidar y con 37-35 al descanso. El terrible inicio de 8-0 del tercer cuarto hurgaba en la herida del Araski, que encajaba la máxima desventaja de 10 puntos (47-37) en un momento crítico. Solo Forster y Tudanca encontraban el aro, mientras que la opción del poste bajo con Diallo solo funcionaba a ratos, ante la defensa de una trabajadora Gisela Vega.

Seguía haciendo la goma la escuadra vitoriana, que se acercaba más con corazón que argumentos baloncestísticos, y sin el factor sorpresa de jugadoras como Arrate Agirre, muy desdibujada en los minutos que estuvo en pista. Los tiros liberados de Ainhoa López o Lizarazu fueron cayendo a plomo. Se unía además la croata Ivzevic para intentar dinamitar el partido definitivamente.

A falta de 3:19 minutos, la desventaja de 10 puntos (72-62) presagiaba lo peor para el Lacturale ART Araski. Y tal vez de esa necesidad, Made Urieta echó mano del último recurso, con un equipo físico en cancha y la única consigna de presionar y defender con todo. Y apareció Roselis Silva, alumna aventajada para tomarle la palabra a su entrenadora. Con 76-68, la venezolana tiró de repertorio para en 51 segundos sumar 9 puntos, desmontar la fiesta zamorana y trasladarla a Vitoria en el mejor cierre de año posible.

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